Génesis
Génesis

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 43

¿Qué hacer?

Los hermanos de José están llenos de temor. Es un signo de que sus conciencias no se sienten bien. Deben volver a José y darle explicaciones sobre el dinero que han encontrado en sus sacos. ¿Cómo van a ser recibidos? No nos quedemos lejos del Señor cuando tengamos un peso sobre nuestra conciencia. Vayamos enseguida a Él para confesarle todo. El versículo 8 traza el camino que debe seguir todo pecador: levantarse, ir y vivir (comp. Lucas 15:18).

Los hombres han podido convencer a su padre para que Benjamín los acompañe y, finalmente, se ponen en camino llevando consigo un presente: el mejor producto del país (v. 11). Pero el poderoso José, aquel cuyos graneros están llenos, ¿tiene necesidad de algo? El hombre siempre ha tenido la pretensión de llevar algo a Dios. Pero de Su parte todo es gratuito. No puede aceptar nada, ni siquiera lo mejor que produzca el hombre. Miel, especias, nueces, almendras, son productos de lujo, insuficientes para alimentar a aquellos que no tienen trigo. Lo que hace falta a nuestros corazones es el trigo celestial, el alimento de lo alto, el único que puede calmar el hambre de nuestras almas. El mundo nos presentará algunas golosinas, pero el Señor Jesús, el verdadero José, solo podrá darnos el trigo del país celestial, presentándose Él mismo a nuestros corazones.

Segunda entrevista

¡Cuánto les cuesta a los hermanos de José poner de lado sus propios recursos! No obstante, es necesario que acepten el hecho de que su deuda ha sido pagada. Podemos estar seguros de que las cuentas del mayordomo de José estaban en orden, puesto que afirma:

Yo recibí vuestro dinero.
(v. 23)

El gran José había pagado personalmente por sus hermanos. Así Cristo ha corrido con todos los gastos de nuestra paz. Nuestra deuda ha sido pagada enteramente y solo Él conoce la importancia de su monto. Sin embargo, mientras el mal no es juzgado y confesado, el gozo de la comunión no puede ser gustado. La comida que toman juntos es imagen de esta comunión, la cual implica un perfecto acuerdo, un reparto, una conversación común entre todos los participantes. ¿No sucede así en la Mesa del Señor, en la cual los creyentes, todos juntos, piensan en Sus sufrimientos? Pero aquí, a causa del pecado que erige una barrera entre ellos, José come aparte de sus hermanos (v. 32).

Al leer estos capítulos podemos ver llorar a José varias veces (cap. 42:24; 43:30; 45:2, 14; 46:29; 50:1, 17 final). ¡Cosa admirable: no le vemos llorar en la cisterna ni en la cárcel! Las que derrama siempre son lágrimas de amor. Estas nos hacen pensar en las del Señor Jesús (Juan 11:35; Lucas 19:41).