Génesis
Génesis

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 9

La autoridad confiada al hombre

La tierra ha sido barrida de las consecuencias del pecado. Pero la fuente del mal sigue estando ahí, en ese corazón humano al que toda el agua del diluvio no podía limpiar.

Dios bendice al patriarca y a su familia, y les confía el gobierno de la tierra. ¿Cómo responderán sus descendientes a esta bondad divina? ¡De la misma manera que Caín en el capítulo 4: vertiendo sangre! Dios lo anuncia: la violencia reaparecerá. Sí, la propia sangre del Hijo de Dios será vertida, y únicamente ella podrá lavar al corazón humano.

La tierra es entregada al hombre, quien desde entonces la domina con dureza. Bajo su yugo “toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora” (Romanos 8:22). Como signo de su alianza, Dios da el arco (arco iris) en las nubes. Su aparición en el momento de un chaparrón es aun hoy día una señal de su gracia, un recuerdo de la promesa del versículo 15.

En el sentido espiritual, así es para el cristiano. En medio de todas las tempestades que se presentan en esta vida, tiene el privilegio de elevar los ojos de la fe hacia un Dios fiel a sus promesas. La presencia de Cristo sentado a Su diestra (Hebreos 9:12; 10:12), que nos habla mejor que el arco iris, es el constante recuerdo de que un juicio más terrible que el diluvio ha pasado definitivamente para el hijo de Dios.

Embriaguez de Noé y sus consecuencias – Dispersión de los pueblos

Las más bellas experiencias de la potestad y del amor de Dios no tienen poder para mejorar al hombre (cap. 8:21). Establecido por Dios para gobernar la tierra, Noé da la prueba de que no sabe gobernarse a sí mismo. Cam, quien “escarnece a su padre” (Proverbios 30:17) y se divierte con el pecado, como el mundo lo hace actualmente, atrae la maldición sobre sus descendientes, los cananeos. Varias naciones nacidas de Cam y mencionadas en este capítulo se convertirán en enemigos del pueblo de Dios: Babilonia (Sinar), Egipto (Mizraim), Ninive, los filisteos y los cananeos, cuyo país será dado por heredad a Israel. Sem y Jafet honraron a su padre y prosperarán en la tierra (Efesios 6:2, 3).

Este capítulo 10 nos revela el origen de las naciones del mundo (leer Deuteronomio 32:8). Para conocer y apreciar una cosa bajo su verdadero carácter, es necesario remontarse a su origen. Babel (Babilonia) y Assur (Asiria) tienen como principio el reino de Nimrod. Este nombre significa «rebelde», lo que se ve confirmado por sus actos. En él vemos al hombre que comienza a asolar la tierra, haciendo reinar el miedo y el sufrimiento al matar, por placer y para afirmar su poder, a los animales que Dios había dado para alimento (cap. 9:3).