Génesis
Génesis

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 6

Frente a la inmoralidad y la violencia, la paciencia de Dios tiene un límite

Pedro, al igual que Judas, hace alusión al tiempo anterior al diluvio en el cual hubo ángeles que “no guardaron su dignidad” o que “pecaron” y que sufren las consecuencias (2 Pedro 2:4; Judas v. 6 y 7). Los hombres se han multiplicado en la tierra al igual que el mal en sus dos formas: corrupción y violencia (v. 11). La humanidad, ¿es mejor en nuestra época? Todo nos muestra que no. Y la Escritura nos previene:

Los malos hombres… irán de mal en peor.
(2 Timoteo 3:13)

Hoy día, como entonces, la gloria de los hombres valientes y de renombre (final del v. 4) –trátese de héroes, campeones deportivos, artistas…– puede ir a la par con la peor corrupción.

Pues Dios mira el corazón de los hombres y no sus proezas (1 Samuel 16:7). El versículo 5 nos da a conocer el resultado trágico de este examen: el designio de sus pensamientos no es más que maldad de continuo.

El corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez en su corazón durante su vida.
(Eclesiastés 9:3; ver también Jeremías 17:9)

Entonces Dios se arrepiente de haber hecho al hombre. No hace falta decir que Dios jamás se equivoca. Pero la maldad del hombre lo obliga a cambiar de disposición. Dios decide, pues, quitar de la tierra a su criatura, excepto a Noé (y su familia), el único que camina con Él.

Anuncio del diluvio y construcción del arca

Aunque Noé sea llamado un hombre “justo”, “perfecto”, comparado con los demás hombres de su tiempo (v. 9), no es su mérito, sino únicamente la gracia la que lo preservará (v. 8). Para Dios ha llegado el momento de hacerle conocer Sus pensamientos y de darle Sus instrucciones. Es fácil hacerse comprender por alguien que camina con uno. Noé responde a esas comunicaciones por la fe.

Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios… con temor preparó el arca en que su casa se salvase.
(Hebreos 11:7)

No tiene sino la palabra de Dios para saber que el juicio va a llegar. Pero ésta le es suficiente.

Construye el arca y por medio de ella condena al mundo. Cada golpe de su martillo anuncia a sus contemporáneos que el juicio se acerca. Mientras dura la construcción, la paciencia de Dios espera (1 Pedro 3:20). Pero, ¿cuántos la aprovechan? Fuera de la familia del patriarca, ¡nadie! Las fieles advertencias del “pregonero de justicia” no tuvieron más respuesta que indiferencia y burlas. Hoy también, numerosos son los burladores que no creen en la venida del Señor ni en el juicio (2 Pedro 2:5; 3:3-6).

Ignoran voluntariamente lo que la Biblia dice del diluvio y consideran este relato como una leyenda.