Génesis
Génesis

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 42

Primera entrevista con José

Mientras esos sucesos se desarrollaban en Egipto, la familia de Jacob fue dejada de lado en el texto inspirado. Fue como si Dios hubiese dicho: «Después de vuestro crimen, y ahora que José ya no está en medio de vosotros, ya no tengo ningún interés en contar lo que os concierne». Así ocurre con la triste historia del hombre –y en particular con la de Israel– después de haber rechazado al Salvador. Dios no tiene nada más que decir de ese pueblo. Pero, en su paciencia infinita, no ha olvidado al objeto de sus fieles promesas. Espera solamente el momento favorable para restablecer las relaciones. Y ese momento favorable es el hambre. Si Dios permite, incluso en los suyos, pruebas como las privaciones y la enfermedad, es frecuentemente para que Cristo, el verdadero José, tome o vuelva a tomar todo el lugar en sus vidas. No pensemos que el tiempo puede borrar el más mínimo pecado; cada uno de ellos está siempre presente ante los ojos del Señor, incluso si nosotros lo hemos olvidado, y tarde o temprano será necesario habérselas con Él respecto a ese tema.

“Somos hombres honrados” (v. 11), se atreven a afirmar esos hermanos criminales cuando se presentan ante aquel que puede probar lo contrario y confundirlos con solo revelar su nombre. Pero, después de tres días y otra conversación entre José y sus hermanos, la conciencia de ellos empieza a hablarles.

El trabajo de Dios comienza

La intención de José al recibir duramente a sus hermanos no es vengarse, lo comprendemos bien. Pero por experiencia conoce la maldad de sus corazones, y su finalidad es llevarlos a un verdadero arrepentimiento. Para ello emplea sucesivamente la severidad y la benevolencia, los sobresaltos y los estímulos, las acusaciones y los festines. Todo es dirigido con la sabiduría más grande; esto nos muestra, por comparación, cómo el Señor obra cuando quiere despertar nuestra conciencia y nuestro corazón. Es necesario que algunas veces nos hable “duramente”.

Las acusaciones de José son injustas. Sus hermanos no son espías. Pero sienten que Dios les habla y recuerdan su común pecado, su propia injusticia en cuanto a su hermano.

A veces padecemos injusticias, pero en lugar de irritarnos y procurar justificarnos, preguntémonos lo que Dios quiere enseñarnos por ese penoso medio.

Para Jacob todo conduce a su bien, aunque diga en el versículo 36:

Contra mí son todas estas cosas.

Deberá aprender que si Dios está por él, nada puede estar contra él, y que todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios (Romanos 8:28, 31). En efecto, de esta manera Dios le devolverá a José.