Génesis
Génesis

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 50

El funeral de Jacob

El Génesis contiene todos los grandes acontecimientos relativos a la familia humana: nacimiento, boda, pérdida de una esposa, de una madre, de un padre, y nos muestra la fe en actividad para atravesarlos. El fin de Jacob es muy hermoso. El buen país de Gosén, donde había pasado los últimos diecisiete años de su vida, no le había hecho olvidar el de Canaán ni las promesas que Jehová le había hecho en Beerseba (cap. 46:4). Y mostró a sus hijos el precio que le atribuía al darles órdenes formales para su sepultura. Debía reposar en la cueva de Macpela, donde los miembros de la familia de la fe esperan el día de la resurrección. El precio fue pagado en otro tiempo para asegurarle el derecho.

Los funerales del patriarca se realizan con gran solemnidad. De una manera general, en el Antiguo Testamento vemos que el entierro de un hombre corresponde a su fidelidad. La sepultura de Joiada y la de Ezequías también honraron la piedad de ellos (2 Crónicas 24:16; 32:33). Hoy día, el hecho de que un creyente deje este mundo no da lugar a grandes ceremonias. Para el hijo de Dios, la muerte ha perdido su terrible poder; esta es asimilada a un simple sueño que terminará con la resurrección (1 Tesalonicenses 4:13-14). Pero, si bien la muerte ha perdido su aguijón, jamás olvidemos lo que le costó a su Vencedor.

¡Cómo dudar de su amor!

Después de la muerte de su padre, a José todavía le está reservada una pena. Sus hermanos dudan de su amor. Piensan que, desaparecido Jacob, ahora José se va a vengar. ¡Con qué ternura los tranquiliza, les explica el pensamiento de Dios y les confirma su promesa de sustentarlos, junto con sus nietos! Muchos cristianos se parecen a los hermanos de José. No se atreven a creer que están enteramente perdonados (1 Juan 4:18). De una manera general, ¿no ponemos en duda el amor del Señor, del cual, sin embargo, nos ha dado tantas pruebas? Su corazón es infinitamente sensible a esa falta de confianza. Es como si nos dijese:

¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido?
(Juan 14:9)

Al terminar el estudio del Génesis comprobamos que casi todos los misterios de Dios se encuentran bosquejados. Pero, antes de que el libro se termine, oímos el ciertamente de la fe (v. 24). “Dios ciertamente os visitará” son las últimas palabras de José a sus hermanos, el único de todos sus actos que nos es relatado en Hebreos 11:22. Aún en medio de la abundancia y del bienestar de Egipto, considera la salida de sus hermanos y el traslado de sus huesos a Canaán. ¡Imitemos la fe de José!