Génesis
Génesis

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

Pedir en la tienda

Capítulo 14

Cuando uno se involucra en los problemas del mundo

En contraste con Abram, el hombre de fe, Lot es el ejemplo de un creyente que anda por vista. Había seguido mucho tiempo a su tío, imitándolo, como hacen muchos jóvenes que se apoyan en la fe de sus padres o de otras personas maduras.

Puesto a prueba, Lot manifestó lo que había en su corazón. Después de haberse acercado progresivamente a Sodoma (cap. 13:12), ahora habita allí (cap. 14:12).

Una vez que tomamos voluntariamente un camino resbaladizo, ya no somos dueños de detenernos. Como consecuencia de esta falsa posición, Lot se ve mezclado en una guerra que no le concierne y es llevado prisionero con los habitantes de Sodoma.

La frecuentación de personas que no temen a Dios expone a un hijo de Dios a perder su libertad y, además, tal compañía siempre será causa de dificultades y de tormentos para su alma. 2 Pedro 2:8 menciona esos tormentos de conciencia cotidianos que, para Lot y para todo creyente mundano, son el resultado inevitable de una doble marcha. Al ser presa de esos conflictos interiores y exteriores, semejante hombre no puede ser más que desgraciado. Por el contrario, Abram, en la montaña, ignora esas complicaciones. Es extraño al mundo y a todo lo que lo agita. ¿Nos parecemos a Lot o a Abram?

Encuentro con Melquisedec y oferta del rey de Sodoma

Hasta ahora Abram se ha abstenido de intervenir y de tomar parte en un conflicto que no le concierne (Proverbios 26:17). Pero, tan pronto como sabe que su sobrino ha sido capturado, nada lo retiene para ir a socorrerlo. Habría podido invocar, para mantenerse neutral, la debilidad de sus medios frente a una coalición de reyes victoriosos o el hecho de que Lot había merecido lo que le acontecía. Pero no, su amor por su “hermano”, su fe y su perseverancia consiguen la victoria y liberan al cautivo. Mas he aquí un adversario más peligroso que los cuatro reyes, aunque también haya sido vencido: el rey de Sodoma.

Se acerca y, mediante regalos, quisiera hacer de Abram su deudor, pues supone que Abram, al igual que la mayoría de los hombres, es atraído por los bienes terrenales. No obstante, Dios vela y, para fortalecer a su siervo, le envía en ese instante, antes de este encuentro, un visitante misterioso: Melquisedec. Éste es rey y sacerdote al mismo tiempo; es una figura del Señor Jesús (Hebreos 7:1-10). Abram, alimentado y bendecido por Melquisedec, rehúsa firmemente las propuestas del rey de Sodoma. Un corazón saciado por Cristo es el secreto para resistir a las ofertas de Satanás. Lot, por el contrario, no tendrá en cuenta la lección divina; vuelve a Sodoma para vivir allí y hará una experiencia aún más trágica.