Génesis
Versión Moderna 2025
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1Y viendo Jacob que había grano en Egipto, dijo Jacob a sus hijos: ¿Por qué os miráis el uno al otro?2Y dijo: He aquí he oído decir que hay grano en Egipto; bajad allá, y comprad para nosotros de allí, apara que vivamos y no muramos.3Bajaron pues diez de los hermanos de José a comprar trigo en Egipto.4Mas a Benjamín, bhermano de José, no le envió Jacob con sus hermanos, porque decía: No sea que le suceda alguna desgracia.5De esta suerte vinieron los hijos de Israel a comprar, en medio de los que venían; porque había hambre en la tierra de Canaán.6Y era José el gobernador de la tierra; era él quien vendía el grano a todo el pueblo de la tierra. Vinieron pues los hermanos de José, y se le postraron rostro a tierra.7Y cuando vió José a sus hermanos, los conoció, mas se hizo extraño para con ellos, y les habló con dureza, diciéndoles: ¿De dónde habéis venido? Y ellos respondieron: De la tierra de Canaán, a comprar alimentos.8De modo que conoció José a sus hermanos, mas ellos no le conocieron a él.9Y acordóse José de los sueños que había soñado acerca de ellos, y les dijo: ¡Espías sois; para ver lo indefenso de la tierra habéis venido!10Y le respondieron: No, señor mío, sino que tus siervos han venido a comprar alimentos.11Todos nosotros somos hijos de un solo varón; hombres de bien somos; tus siervos no son espías.12Mas él les dijo: No, sino para ver lo indefenso de la tierra habéis venido.13Entonces ellos dijeron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un mismo varón en la tierra de Canaán; y he aquí, el menor está con nuestro padre hoy, y cel otro ya no existe.14Mas José les respondió: Eso es lo que os he dicho al afirmar que sois espías.15En esto seréis probados: ¡Por vida de Faraón, que no saldréis de aquí, sin que venga acá vuestro hermano menor!16Enviad a uno de vosotros que traiga a vuestro hermano, y vosotros quedaréis presos; así serán comprobadas vuestras palabras, si hay verdad en vosotros; y si no, ¡por vida de Faraón! que sois espías.17Y los puso a todos juntos en la cárcel tres días.18Pero al tercer día les dijo José: Haced esto y viviréis; pues dtemo a Dios.19Si sois hombres de bien, quédese uno de vuestros hermanos preso en la casa de vuestra prisión; mas vosotros, id, llevad el grano para el hambre de vuestras casas,20y traedme a vuestro hermano menor; así serán comprobadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así.21Y decían el uno al otro: Verdaderamente somos edignos de castigo en cuanto a nuestro hermano; porque vimos la angustia de su alma, cuando nos rogaba tuviésemos piedad de él, y no le escuchamos; por tanto a nosotros fnos ha sobrevenido este trance angustioso.22Entonces les respondió Ruben, diciendo: ¿No os decía yo así: No pequéis contra el niño; y no me escuchasteis? ¡por tanto ya veis que también gsu sangre nos es demandada!23Y ellos no sabían que les escuchaba José; porque había intérprete entre ellos.24Y él retiróse de ellos, y lloró: después volvió a ellos, les habló; y tomando de entre ellos a Simeón, le ató delante de sus ojos.25Entonces mandó José que llenasen sus costales de trigo y devolviesen el dinero de cada uno, poniéndolo en su saco, y que les diesen provisiones para el camino: y fué hecho hcon ellos así.26Ellos pues cargaron el grano sobre sus asnos, y se fueron de allí.27Mas al abrir uno de ellos su saco para dar un pienso a su asno en la posada, vió su dinero; porque, he aquí, estaba en la boca de su costal.28Y dijo a sus hermanos: ¡Devuelto es mi dinero; y también vedlo en mi saco! Y se les saltaba el corazón; y temblaron, diciéndose unos a otros: ¡Qué es esto que Dios ha hecho con nosotros!29Y venidos a Jacob su padre en la tierra de Canaán, le contaron todo lo que les había acaecido, diciendo:30Hablónos el hombre, señor de aquella tierra, con dureza, y nos tuvo por hombres que espiaban el país.31Mas nosotros le dijimos: Hombres de bien somos, no somos espías.32Doce hermanos somos, hijos de nuestro padre; el uno ya no existe, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.33Y nos dijo aquel hombre, el señor de la tierra: En esto sabré que sois hombres de bien: De vuestros hermanos dejaréis uno conmigo, y tomaréis trigo para el hambre de vuestras casas, y os iréis;34y traedme a vuestro hermano menor: así sabré que no sois espías, sino que: sois hombres de bien: os daré entonces a vuestro hermano, y comerciaréis en la tierra.35Y sucedió que al vaciar sus sacos, ¡he aquí que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero! y cuando ellos y su padre vieron los atados de su dinero, tuvieron temor.36Y les dijo su padre Jacob: Vosotros me habéis privado de mis hijos: ¡José no aparece, y Simeón no aparece, y queréis llevar a Benjamín! ¡todas estas cosas me están en contra!37Entonces Rubén habló a su padre, diciendo: A idos de mis hijos harás morir, si no te le trajere. Entrégale en mi mano, y yo le haré volver a ti.38Mas él respondió: No irá mi hijo con vosotros; pues su hermano es muerto, y él solo me ha quedado; y le va a suceder alguna desgracia en el camino por donde vais: así haréis descender mis canas con dolor a jla sepultura.