Jeremías
Jeremías

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 6

No hay innovación en las cosas de Dios

Poco a poco, el profeta cambia de tono. A los acentos del amor divino les suceden los de la ira. Jehová se dispone a “visitar” a su pueblo con juicio (v. 6, 15; Isaías 10:3). Se servirá de un enemigo que viene del norte (v. 22), como lo predecía la olla hirviente del capítulo 1, lista para verter su temible contenido e inundar la tierra de Israel. Pero un nuevo llamado de gracia se intercala entre esos castigos. Escuchémoslo, pues se dirige a cada uno de nosotros:

Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma
(v. 16; cap. 7:23).

Esas antiguas sendas de fidelidad y separación del mundo no son las más fáciles; a veces uno camina solo en ellas. Pero son las seguras sendas antiguas, trazadas y verificadas por los que nos precedieron, «sendas de fortalecimiento en las que la felicidad abunda, en las que todo es paz pese a la aridez del lugar». Rehusemos los caminos más anchos y agradables que se nos ofrecen. Busquemos con cuidado ese buen camino”, esas “sendas de justicia” (Salmo 23:3) y de verdad, en nuestra guía: la Palabra de Dios. ¡Y andemos en ese camino!