Jeremías
Jeremías

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 24

Las dos cestas llenas de higos

La visión del capítulo 24 se sitúa en el momento en que Nabucodonosor ya transportó a Babilonia una parte de Judá con su rey Jeconías (o Conías; cap. 22:24). Dos cestas de higos le aparecen al profeta. Los primeros son espléndidos, excelentes; los otros, horribles e incomibles. Contrariamente a lo que se podría pensar, los higos malos son la imagen de los habitantes de Judá que permanecieron en el país, mientras que los muy buenos representan a los “transportados”. Jehová hará prosperar a estos últimos y los traerá de vuelta en el tiempo determinado. Aunque penoso, ese desarraigo de su país y de sus costumbres es conforme a la voluntad de Dios y les será provechoso.

Entre las promesas que se les hace, ciertamente la más preciosa es la del versículo 7:

Les daré corazón para que me conozcan.

Por medio del corazón –y no por la inteligencia– aprende el hombre a conocer a Dios.

Notemos que no hay una tercera cesta. Generalmente no existe posición intermedia ante Dios. Es igual entre los hombres de hoy, él solo puede reconocer vivos y muertos, hijos de luz e hijos de ira(Efesios 2:3; 5:8). ¿De qué lado nos hallamos?