Un censo a fin de prepararse para el combate
Números 1:1-21
Números reanuda la historia del pueblo de Israel a través del desierto para hablarnos de otros aspectos de la vida cristiana: la marcha y el servicio.
Comprometerse con el Señor
Números 1:22-37
Llega un momento cuando el niño debe convertirse espiritualmente en un joven fuerte, con capacidad para vencer al maligno, luego en un hombre maduro.
¿Y qué de los levitas?
Números 1:38-54
Los hijos de Leví no eran contados entre los hombres de guerra. Esto nos enseña que la fuerza y el poder humanos no cuentan para el servicio del Señor.
Orden de los campamentos y de marcha del pueblo
Números 2:1-34
Imaginémonos el campamento de Israel. Jehová ocupaba el centro del mismo; la nube de su gloria permanecía sobre el tabernáculo. Alrededor de este, cada uno tenía su sitio asignado.
Censo de la tribu de Leví
Números 3:1-16
Dios separó a los hijos de Leví para hacerlos servidores del santuario. Son escogidos para el servicio de Aarón y de toda la Asamblea.
A cada uno su propia obra
Números 3:17-39
Cualquiera que fuera la actividad de los levitas, cada una de las tres familias acampaba junto al tabernáculo.
Responsabilidades y privilegios de ser redimido
Números 3:40-51
Cada redimido viene a ser siervo de Aquel que lo ha salvado de la muerte, que lo ha arrancado del poder del mundo y de Satanás.
Servicio de los coatitas
Números 4:1-15
Todas las funciones de los coatitas, los gersonitas y los meraritas se relacionaban con el tabernáculo. Debían desmontarlo, transportarlo y volver a montarlo etapa tras etapa a través del desierto.
Servicio de los hijos de Gersón y de Merari
Números 4:16-33
Los gersonitas velan sobre el montaje de las cortinas, y los hijos de Merari son responsables de las estructuras. Para que el edificio quedara completo, era indispensable la colaboración de las tres familias.
Complementarse en el servicio
Números 4:34-49
Se hallaron 8.580 levitas en edad para servir. Tomando en cuenta el volumen y peso del tabernáculo, ninguno iba sobrecargado; uno podía relevar a otro.
Leyes sobre la impureza
Números 5:1-31
El campamento de Israel debía guardarse de toda impureza, y esto por una razón primordial: en él habitaba Jehová.
El voto de nazareo
Números 6:1-12
Al lado de los levitas, cualquier hombre o mujer perteneciente a las demás tribus podía consagrarse a Jehová y hacer el voto de nazareo. Su consagración era individual y facultativa.
Estar consagrado para Dios
Números 6:13-27
Números 6:22-27 pone el broche final a este capítulo como para mostrarnos que la consagración al Señor es el camino seguro a la bendición.
Ofrendas de los príncipes para la inauguración del tabernáculo
Números 7:1-88
Este largo capítulo está consagrado a las ofrendas de los doce príncipes. Dios da su pleno valor a lo que cada uno trae y no omite nada de lo que se hace para él.
La luz divina sondea los motivos
Números 7:89 – Números 8:-14
La luz divina sondea y aprecia tanto al don como al dador, e igualmente al servicio como a quien lo cumple. Dios sabe lo que vale nuestra entrega.
Consagración de los levitas
Números 8:15-26
Los levitas eran purificados, se ofrecían sacrificios por ellos, hacían pasar la navaja por todo su cuerpo y lavaban sus vestiduras.
La Pascua celebrada en el desierto
Números 9:1-14
Ha transcurrido un año desde la salida de Egipto. Jehová comunica a Moisés sus instrucciones para celebrar este gran aniversario.
Dios guía a su pueblo: nube y trompetas
Números 9:15-23 – Números 10:1-10
¿Se levantaba la nube? Entonces tenían que ponerse en marcha. ¿Y si se posaba sobre el tabernáculo? Era menester acampar sin ir más lejos.
Primera salida
Números 10:11-36
Como para recordar quien es el que conduce a los suyos, el arca toma la delantera para asegurar al pueblo un “lugar de descanso”.
Quejarse del maná
Números 11:1-9
Israel recuerda aquellos alimentos porque para él el maná ha perdido su exquisito gusto a “hojuelas con miel”.
- «
- Anterior