Éxodo
Éxodo

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 6

No desanimarse

En los versículos 6 a 8, Dios ha desplegado ante Moisés todo su proyecto de salvación derivado del nuevo nombre (Jehová) que ha tomado para Israel. Y ese proyecto de salvación está garantizado una vez más por su firma: “Yo Jehová” (v. 8).

Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo,

confirmará Dios en Isaías 43:25. Es muy triste comprobar que Israel, “a causa de la congoja de espíritu” (en nota V. M.: impaciencia), no escucha. Es la primera manifestación de incredulidad de ese pueblo, desgraciadamente seguida, como lo veremos, de una larga lista de otras semejantes (Salmo 106:7).

Moisés, por su lado, está nuevamente inquieto y desalentado. Le cuesta hacer suyo el nombre y las promesas de Jehová. Sin embargo, Dios pone su mirada sobre los suyos. Aunque están mezclados con extranjeros, su vista les distingue y se place en recordar sus nombres.

Conoce el Señor a los que son suyos.
(2 Timoteo 2:19)

Recordemos también ese versículo tan estimulante para los creyentes de todos los tiempos: “Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos” (Salmo 34:15; 1 Pedro 3:12).

Tenemos aquí los nombres de varios miembros de la familia de Leví que tendrán, para bien o para mal, un papel importante en la historia de Israel: Coré y sus hijos, los cuatro hijos de Aarón, Finees…