Salmos
Salmos

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 117

Cántico de inauguración del reino

Si gozamos personalmente del Señor (Salmo 116), invitaremos a otros a adorarle con nosotros. Así ocurrirá con Israel. Otrora tan celoso de sus privilegios, lleno de desprecio hacia las naciones, él mismo las invitará a la alabanza universal (v. 1; Romanos 10:19; 15:11).

La misericordia y la verdad de Dios de nuevo son nombradas juntas (v. 2; Salmo 108:4; 115:1). Son la doble manifestación de los esenciales caracteres de Dios para con los hombres: amor y luz. ¡Qué inagotable tema de adoración contiene, pues, ese precioso pequeño salmo (que viene a ser el capítulo central de la Biblia)!

En el Salmo 118, la misericordia de Jehová es el tema de la alabanza. Rodeado y amenazado por el mundo entero, Israel hará la experiencia de que el socorro del hombre y de dignatarios es vano (v. 8-9; Salmo 108:12). El nombre de Jehová será su única salvaguardia. En cuanto a nosotros, lo que nos amenaza, por desdicha, son esencialmente las concupiscencias de nuestros pobres corazones (Santiago 1:14). Muchas veces hemos estado a punto de caer, pero Dios nos ha ayudado; libró nuestros “pies de resbalar” (v. 13; Salmo 116:8). Y el hombre no podrá hacer nada contra nosotros (v. 6) ni por nosotros (v. 8), pues el Señor es nuestra fortaleza (v. 14).