Salmos
Salmos

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 79

Oración con motivo de la devastación de Jerusalén

Este salmo traduce los sentimientos y las oraciones del residuo de Israel cuando las naciones hayan invadido a Palestina y profanado el templo. Los fieles se lamentan: son objeto de burla y escarnio por parte de sus vecinos (v. 4; comp. Salmo 80:6; 44:13). En nuestros países, en los que la opresión de otrora hizo lugar a la tolerancia religiosa, la burla queda como una de las armas modernas de la persecución. El creyente fiel será tildado de fanático, de orgulloso o de iluminado. No escaparemos de ella si queremos permanecer separados del mundo. Sin embargo, además de los enemigos de fuera, el creyente que no está liberado de sí mismo puede tener que habérselas con acusadores internos. Estos son los antiguos pecados que vuelven a la memoria, pues la prueba es frecuentemente la ocasión para un penoso examen de conciencia. Entonces el alma que siente su miseria (final del v. 8) implora las compasiones de lo alto: “Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre… y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre (v.9).

Nuestra posición cristiana de redimidos es muy distinta, pero, como Él es fiel y justo para con su Hijo Jesucristo, también por causa de su nombre Dios perdona nuestros pecados y nos limpia de toda maldad (1 Juan 1:9).