Salmos
Salmos

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

Pedir en la tienda

Capítulo 38

Lo que uno experimenta cuando ha pecado

La enseñanza dada en el Salmo 37 parece haber sido comprendida. El fiel no reclama más la destrucción de los pecadores que le fue prometida expresamente. En lugar de irritarse a causa de los que hacen el mal, siente profundamente su propio pecado (v. 3-5). Al mismo tiempo se da cuenta de que está en la mano de Dios, quien le reprende y castiga; y en él espera (v. 15).

No le corresponde a él mismo responder a aquellos que le persiguen; menos aún vengarse. “Tú responderás, Jehová Dios mío”. Ahí reconocemos las enseñanzas del Nuevo Testamento: “No paguéis a nadie mal por mal… no os venguéis vosotros mismos, amados míos… yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12:17, 19). La única respuesta que tenemos derecho de dar al mal que se nos hace, es… el bien; es lo contrario de estos “enemigos” (v. 19), de estos “contrarios” que “pagan mal por bien” (v. 20). Y el sorprendente motivo nos está aquí revelado: “… por seguir yo lo bueno”. El celo, el deseo perverso de suprimir lo que ponía en evidencia, por oposición, su propia maldad, tales son los horrorosos sentimientos que condujeron a los hombres a matar al Santo y al Justo (Juan 10:32; 1 Juan 3:12; Hechos 3:14-15).