Salmos
Salmos

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 87

Sion, la ciudad fundada por Dios

Es completo el contraste entre Sion, la santa ciudad fundada por Dios mismo, y las poderosas naciones de la tierra: Egipto, Babilonia, Tiro…, imperios levantados por el hombre para su propia gloria. Está cercano el momento en que Jehová “inscribirá a los pueblos” y dará a cada uno su derecho de ciudadanía.

De algún modo se les reconoce a los hombres dos orígenes, dos ciudadanías, según hayan pasado o no por el nuevo nacimiento. La del creyente está en los cielos (Filipenses 3:20). Por la eternidad es ciudadano de la Jerusalén celestial, y Dios lo considera como nacido en ella (v. 5). La otra ciudadanía es la del mundo. Es pasajera, pues “la apariencia de este mundo se pasa (1 Corintios 7:31); mientras que

El fundamento de Dios está firme
(2 Timoteo 2:19).

Por eso se dirá de los hombres de la tierra, incluidos los más ilustres: “este nació allá (v. 4).

“Todas mis fuentes están en ti”, cantan los rescatados (v. 7). Nosotros, que por gracia somos ciudadanos del cielo ¿iremos a beber de las fuentes del mundo? Más bien cantemos al Señor con toda verdad:

Fuente de vida, de gozo y luz pura,
fuente de amor constante y profunda,
fuente de Dios, dulce, en saber fecunda…
Dichoso aquel que en el erial bebiera

de ti, Jesús, ¡fuente de amor!