Salmos
Salmos

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 107

El alma liberada de todas las dificultades

El quinto Libro de los Salmos considera proféticamente a los redimidos de Israel (Judá y las diez tribus) congregados en su tierra (v. 3), “al alba” (Salmo 108:2) del día milenario. Recuerdan en el Salmo 107 las aflicciones encontradas en el camino de regreso, sus clamores de angustia, las liberaciones de Jehová y, finalmente, la alabanza que le corresponde.

De un modo general, estos cuatro cuadros –versículos 4 a 9; 10 a 16; 17 a 22; 23 a 32– ilustran las distintas sendas de Dios para la salvación de una alma (v. 9). Esta, tal vez, haya errado mucho tiempo sin meta y sin descanso en el árido desierto de este mundo (v. 4-5; comp. Génesis 21:14 y sig.). Con el sentimiento de su necesidad, ella clamó a Dios, quien entonces la sació, la satisfizo y la condujo al divino descanso (v. 9, 7).

El alma pudo haber gemido bajo la esclavitud de Satanás, el opresor, aprisionada en las tinieblas y en los grilletes del pecado… (v. 2, 10). Pero Dios oyó sus gritos de auxilio. La “sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones” (v. 14, 16). Pudo haber conocido la desesperación, y llegado, a causa de una enfermedad o de un accidente, a las puertas de la muerte, término de la senda del hombre (v. 17-18). Hasta que Dios le hubo enviado Su palabra y conferido la salud (v. 20)

¿Puede cada lector decir dónde y cómo el Señor halló y salvó su alma?

Una situación desesperada

Muchas personas solo piensan en Dios en el momento en que encuentran dificultades. ¿Deben extrañarse, pues, si Él se las manda? Como esos marineros sorprendidos por la tempestad (v. 23-30), los hombres están colocados, a veces, en situaciones desesperadas (Lucas 8:23). De ese modo, Dios quiere hacerles entender su total impotencia y la nada de toda su sabiduría (v. 27; Salmo 108:12). ¿Por qué obra Dios así? Para llevarlos a clamar a Él. Aguarda solo esto para intervenir. A su voz, las ondas se sosiegan, (v. 29). Y al mismo tiempo se calma el espíritu del hombre cuando consiente en confiar el timón al Señor para dejarse conducir al puerto deseado (v. 30).

Esas sendas de Dios para la salvación del alma tienen su equivalencia en la vida del creyente. Los manantiales terrenales en los que bebía pueden secarse (v. 33; comp. 1 Reyes 17:7). Pero, al mismo tiempo, el Señor le hará hallar agua viva en el lugar donde no la buscaba (v. 35; Éxodo 15:22-25). Lo que parecía árido y amargo, precisamente llegará a ser para el alma un manantial de gozo y fuerza.

Quien sea sabio, observe estas cosas y entenderá las misericordias de Jehová (v. 43; V. M.).

Sí, podemos estar seguros de ello: todas nuestras circunstancias, agradables o penosas, son dispuestas por Aquel cuya misericordia es para siempre (v. 1).