Salmos
Salmos

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

Pedir en la tienda

Capítulo 81

Hay que escuchar

Israel está invitado a cantar, como lo había hecho otrora a orillas del mar Rojo, al sonido del pandero (v. 2; Éxodo 15:20). Pero, después de la liberación de Egipto evocada en el versículo 6, Jehová aún tenía muchas grandes cosas que ejecutar a favor de su pueblo… si este hubiera querido escucharle. Estaba particularmente preparado a sustentarlo con lo mejor del trigo (la flor de harina nos habla siempre de Cristo) así como con la miel de la peña”, figura de la dulzura de la gracia divina. Pero Dios está obligado a comprobar tristemente: “Israel no me quiso a mí” (v. 11). ¡Cuán conmovedora es Su exclamación: “Israel ¡si me oyeres!” (v. 8) y más lejos:

Oh, si me hubiera oído mi pueblo!
(v. 13; comp. Deuteronomio 5:29).

Queridos amigos creyentes: Dios también apartó de nuestro hombro la más pesada de las cargas: la del pecado. Pero, ¿sabe usted que Él tiene aún muchas más bendiciones para nosotros… con la condición de que tengamos el deseo de recibirlas y que escuchemos su Palabra? Él nos ha preparado victorias (v. 14); y quiere sustentarnos con Cristo y su amor. Abrámosle nuestros corazones; él los llenará y nuestras bocas proclamarán su alabanza (comp. v. 10).