Salmos
Salmos

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 54

Dios siempre está ahí para liberar

Después de Doeg edomita, también los zifeos informaron alevosamente a Saúl de las idas y venidas de David, su rival, lo que le permitió volver a hallar sus huellas. Encontramos este relato en el capítulo 23 (v. 19 y sig.) del primer libro de Samuel; pero una cosa primordial no está mencionada en él: esa oración llena de confianza que el rey rechazado hizo subir hacia Dios a la hora del peligro.

Del mismo modo, a través de las circunstancias de todos los días, tendría que haber en la vida del creyente una «trama» de oraciones tejida en el secreto entre el Señor y él. Es lo que ampliamente encontramos como ejemplo en el libro de Nehemías (cap. 1:11; 2:4; 4:4; 5:19; 6:14 y sig.). El mundo que no ha puesto a Dios delante de sí (v. 3) y no entiende nada acerca del poder de la oración, atribuirá a una «feliz casualidad» la manera en que el creyente escapa de los peligros que le amenazan (vea precisamente cómo en 1 Samuel 23:26 Saúl busca siempre a David por el lado opuesto a aquel en que este se halla en el monte). Pero el rescatado conoce el nombre de Aquel que lo libera de toda angustia y es este nombre el que celebra (v. 1, 6-7). Dios es su ayuda y, además, a lo largo de la prueba, Él sostiene el alma que podría desalentarse (v. 4).