Salmos
Salmos

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 22

Los sufrimientos de la cruz

Más que ante ninguna otra porción de las Escrituras, es menester acercarse a esta con “los pies descalzos”, pues contiene el más insondable de los temas: los sentimientos y las oraciones de Cristo durante las horas de la cruz. Primeramente expuesto a la maldad de los hombres, sufriendo por la justicia, Él conoce luego, durante tres horas de impenetrables tinieblas, el desamparo de su Dios Fuerte. Completamente solo, el Hombre perfecto atraviesa esa sin igual prueba con el único sostén interior de su maravilloso amor. No cesa, ni por un instante, de confiar en Aquel que por un momento no le puede dar ninguna respuesta. Proclama públicamente su oprobio y su flaqueza (v. 1, 2, 6), pero sin nada que se parezca a la impaciencia, a la desesperación, ni a una reacción defensiva.

En la cruz el hombre se reveló por entero, mostró hasta dónde era capaz de llegar en su odio, su violencia, su cinismo, su bajeza moral (v. 6-8; 12-13; 16-18). Pero, en el mismo momento, también Dios reveló todo lo que él es como expresión de justicia perfecta contra el pecado y de amor perfecto hacia el pecador. La cruz lo magnificó todo. ¡Ojalá que esta contemplación de Jesús muriendo por nosotros produzca en nuestras almas humillación y agradecimiento, amor y santo recogimiento!

Resultados de la oración respondida

Desde el versículo 22, la respuesta llega al que está entre “los cuernos de los búfalos”. Es la resurrección y, al mismo tiempo, el gozo de la comunión reanudada. En su amor, Cristo tiene prisa por compartir ese gozo; su primer pensamiento es el de dar a conocer a “sus hermanos” la nueva relación en que su obra los ha colocado y, para ello, hablarles de su Padre, quien viene a ser el Padre de ellos, y de su Dios quien viene a ser el Dios de ellos (v. 22; Juan 20:17).

En contraste con los otros salmos que hablan de los sufrimientos de Cristo, en este no es cuestión de juicio. Jesús lleva los pecados y, en consecuencia, todo es gracia y bendición. Bendición para la Asamblea (constituida al principio por los discípulos judíos; razón por la cual el versículo 22 está citado en la epístola a los Hebreos 2:12); para el Israel restaurado, llamado en el versículo 25: “la gran congregación”; para “todas las familias de las naciones durante el reinado milenial (v. 27-28); finalmente para todos los que nazcan durante ese glorioso reinado.

Como las ondas que van haciéndose más grandes a medida que se alejan del centro en que se han originado, así las maravillosas consecuencias de la obra de la cruz se extienden a toda la creación. Y comprendemos un poquito por qué Jesús fue desamparado (comp. v. 1).