Lucas
Lucas

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 21

Asedio y destrucción de Jerusalén por Tito

Desde el capítulo 17 vemos que Jesús prevenía a sus discípulos sobre los castigos que esperaban a Israel y al mundo a causa de su rechazo. Pero, en medio de un pueblo juzgado, el Señor siempre ha sabido distinguir a los que le pertenecen. Como en el capítulo 12, los advertía y los animaba a avanzar –igualmente a nosotros– en estos tiempos difíciles (comp. v. 14-15 con cap. 12:11-12). “Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas” (v. 19). Esta exhortación también nos concierne.

Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor,

recomienda el apóstol Santiago (cap. 5:7-8). Dios es paciente (cap. 18:7) y desea que sus hijos manifiesten este mismo carácter.

Los versículos 20 y 21 se cumplieron al pie de la letra antes de la destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70. Habiendo ocupado por primera vez sus posiciones alrededor de las murallas, los ejércitos invasores levantaron el sitio sin ninguna razón aparente y marcharon en dirección al norte. Entonces los cristianos, acordándose de las palabras del Señor, aprovecharon este tiempo de tregua para abandonar la ciudad, antes de que las legiones romanas volvieran a atacarla. La expresión del versículo 24: “Los tiempos de los gentiles”, corresponde al período que siguió, el cual lleva aproximadamente dos mil años.

Tres peligros

A partir del versículo 25, las señales anunciadas se refieren aún al porvenir. Serán tiempos terribles. Las cosas más estables serán revolucionadas, y las almas de los hombres también. Ya el miedo empieza a manifestarse en el mundo. Los hombres piensan escapar cavando refugios (Apocalipsis 6:15). Pero para los fieles de ese tiempo la salvación (llamada vuestra redención en el v. 28) vendrá de arriba. Será la venida del Señor en gloria; y para nosotros, creyentes de hoy, lo que esperamos es su venida en las nubes. ¡Segura promesa! Sí, porque el cielo y la tierra pasarán, mas sus palabras no pasarán (v. 33).

La glotonería generalmente no se considera como un pecado grave. Sin embargo, está asociada con la borrachera, porque contribuye a recargar el corazón. Cultiva el egoísmo; hace olvidar las necesidades que nos rodean (comp. cap. 16:19). El gozo de esperar al Señor no se manifestará más en un corazón sobrecargado (v. 34), pues las preocupaciones de la vida lo invaden. Por esta razón, frecuentemente las epístolas asocian las exhortaciones a ser sobrios y a velar (1 Tesalonicenses 5:6-7; 1 Pedro 1:13; 4:7; 5:8); y aquí el Señor nos recomienda: “Mirad también por vosotros mismos… Velad, pues, en todo tiempo orando” (v. 34-36).