Lucas
Lucas

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

Pedir en la tienda

Capítulo 3

Una voz solitaria llamando al arrepentimiento

Los caminos de entonces eran en general tan malos que debían ser reparados cada vez que el cortejo de un alto personaje debía pasar. Visto en un sentido moral, este era el servicio de Juan el Bautista. Encargado de preparar la venida del Mesías, advirtió a los judíos que su calidad de hijos de Abraham no era suficiente para ponerlos al abrigo de la ira. Lo que Dios reclamaba de ellos era el arrepentimiento acompañado de frutos verdaderos. El arrepentimiento o la ira, sí, tal era la elección para Israel y para todo hombre.

Unas tras otras, personas de diferentes clases sociales se dirigían a Juan; él tenía algo que decirle a cada una de parte de Dios. Asimismo la Palabra responde a todos los estados y a todas las circunstancias.

En último lugar se presentaron los hombres de guerra. Estos quizás esperaban que el Mesías los alistase bajo su bandera en un ejército de liberación del yugo romano. La respuesta de Juan debió sorprenderlos (v. 14). No pensemos que el Señor nos necesita para cumplir acciones sobresalientes. Lo que él espera de nosotros es un testimonio de honestidad, dulzura y contentamiento en medio de la situación en que nos encontramos (1 Corintios 7:24).

Jesús: su bautismo, su genealogía

Juan había exhortado y evangelizado al pueblo (v. 18). Fiel mensajero, había hablado de Cristo y de su poder, después de lo cual y cumplida su tarea, fue retirado.

¡Qué hermoso ejemplo para nosotros, los que deseamos servir al Señor! No tenemos facultades naturales para lograr la conversión de un alma, pero nuestra vida y nuestras palabras deben preparar a quienes nos rodean para recibir al Señor Jesús. No es suficiente llamar al arrepentimiento, hay que presentar al Salvador. Entonces Jesús apareció y, en gracia, tomó lugar con los de su pueblo desde sus primeros pasos en el buen camino. Fue bautizado y luego oró (Lucas es el único en mencionarlo); entonces se produjo la respuesta divina: el Espíritu Santo descendió sobre él. Al mismo tiempo, la voz del Padre se dirigió personalmente a él (en Mateo 3:17 se dirigía a los asistentes):

Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.

¡Que nosotros también podamos encontrar toda nuestra complacencia en él!

La genealogía del Señor en el evangelio según Lucas se remonta hasta Adán y hasta Dios, atestiguando su carácter de Hijo del Hombre al mismo tiempo que el de Hijo de Dios. Mateo 1:1-17 establece su título de Hijo de David y de Abraham, heredero de las promesas divinas hechas a Israel.