Capítulo 31
Recomendaciones de una madre sobre temas de actualidad
¿Quién era el rey Lemuel? No se le nombra en ninguna otra parte; todo lo que hemos de conocer de ese joven príncipe son las recomendaciones de su madre, así como su nombre, el que significa dedicado a Dios. “¿Qué, hijo de mis deseos?” exclamó esa piadosa mujer. Así como lo hizo Ana con su hijito Samuel, ella consagró ese niño a Jehová, quien tiene todos los derechos sobre él. Por esta razón, ella se sintió luego responsable de criarlo como un verdadero nazareno. La historia de Israel mostraba a qué podía ser arrastrado un rey por las mujeres o por la bebida (1 Reyes 11; 16:8-9). Se le pone a Lemuel en guardia contra esas malas inclinaciones (Eclesiastés 10:17; Oseas 4:11). Luego recibe exhortaciones positivas: ¡Debe ser el sostén de todos los desheredados y el portavoz de los mudos! Se puede pensar que este es un papel sin importancia para un rey. Pero estas instrucciones contienen la sustancia del servicio religioso según Santiago 1:27: guardarse sin mancha del mundo (de su aturdimiento, de sus manchas) y preocuparse por los afligidos.
El joven Lemuel se acordó palabra por palabra de “la profecía con que le enseñó su madre”. Si, como él, usted tuvo el privilegio de ser educado por una madre piadosa, cuídese de nunca olvidar la enseñanza de su niñez (cap. 1:8; 6:20-22).
Retrato de una mujer ejemplar
Este admirable retrato de la mujer virtuosa nos muestra cómo la Sabiduría (la vida misma de Cristo) puede y debe ser puesta en práctica en todos los detalles de la existencia cotidiana y familiar. Jóvenes cristianas, el Señor les dé el deseo de complacerle, pareciéndose a esa mujer “de acendrada virtud” (v.10, V. M.). ¿Qué es lo que la caracteriza? Ella es activa, alegre, enérgica, caritativa, sabia y afable. Su ámbito es la casa (léase Tito 2:4-5); su atavío, la fuerza y la dignidad (v. 17, 25; comp. 1 Pedro 3:3 y sig.); su meta, honrar a su marido, objeto de su alegre abnegación (v. 23), y producir fruto para él (v. 16). Finalmente su secreto; solo es revelado en el versículo 30: ella teme a Jehová. Sí, verdaderamente, “¿quién la hallará?”. “De Jehová es la mujer prudente” contesta el capítulo 19:14. Así que ustedes, muchachos, no se fíen de un juicio apresurado ni de las apariencias. “Engañosa es la gracia…” y engañó a muchos. El pasajero encanto de un rostro está lejos de ser siempre el reflejo de verdaderas cualidades cristianas. Y no olviden, al terminar este libro, la exhortación siguente:
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazon (cap.4:23).
Porque pertenece primeramente al Señor.
