Proverbios
Proverbios

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 21

Dios no se deja engañar por actos religiosos

La verdadera sabiduría opuesta a los planes del que no conoce a Dios

Practicar lo que es justo y recto no solo es cosa agradable a Jehová (v. 3); es también una alegría para el que la hace (v. 15). Mucha gente se imagina que ser creyente es una penosa obligación. ¡Muy al contrario! El creyente en buen estado espiritual halla su felicidad en la obediencia al Señor y, a la inversa, lo que el mundo llama alegría no tiene ninguna atracción para su corazón (v. 17). La casa del sabio contiene “un tesoro precioso” (la Palabra de Dios, a la que se honra) “y aceite” (el poder del Espíritu Santo: v. 20; comp. 1 Reyes 17:16). Para andar en su camino de justicia y de misericordia (v. 21), el sabio tiene necesidad de ese alimento. Saca de ello la fuerza espiritual necesaria para vencer y abatir la del Adversario (v. 22; Eclesiastés 7:19). Pero, al igual que su fuerza, su sabiduría no tiene nada en común con la del hombre, la cual no puede subsistir ante Dios (v. 30; 1 Corintios 1:19). Seamos de esos verdaderos sabios. ¡Es de desear que las provisiones de la Palabra y los gozos del Espíritu no falten en nuestras casas y que saquemos nuestra fuerza de allí! ¡Sí, nadie se parezca a las vírgenes insensatas de la parábola que no tenían aceite en sus lámparas! (Mateo 25).