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El Nombre que congrega
“El que conmigo no recoge, desparrama” (Mateo 12:30).
Jesús: “No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Tampoco hay otra persona que sea el centro de la reunión de los redimidos (Mateo 18:20). El deseo del Señor también es congregar a sus redimidos alrededor Suyo, para ser su Centro. Pero uno debe tener mucho cuidado para no aplicar estricta y teóricamente las verdades concernientes a la congregación, mientras individualmente deshonra al Señor, lo cual desacredita Su Nombre y Su testimonio, además de ser piedra de tropiezo para los que quieren acercarse.
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El porvenir
según las profecías de la Palabra de Dios
En estos últimos tiempos, en estos días en que los corazones de los hombres se llenan de espanto a causa de las cosas que suceden o han de acontecer pronto, nos es grato ofrecer, a creyentes y amigos de habla castellana, la presente adaptación de la obra del siervo del Señor y autor cristiano holandés H. L. Heijkoop; la cual, publicada en artículos en una revista bíblica juvenil, fue luego compilada e impresa.
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The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo
«Dios tiene una Iglesia en el mundo. Así como antaño había una “congregación en el desierto” (Hechos 7:38), hay hoy una Iglesia que pasa por este mundo como Israel pasaba por el desierto. Israel no era del desierto, sino que pasaba a través de él; la Iglesia de Dios no es del mundo (Juan 17:16): no hace más que atravesarlo. Hay actualmente en la tierra “un Cuerpo”, en el que habita el Espíritu, unido a Cristo, la Cabeza. Esa Iglesia, ese Cuerpo, está constituido por todos los que creen verdaderamente en el Hijo de Dios, y que están unidos en virtud del gran hecho de la presencia del Espíritu Santo. No se trata de una opinión, o de cierta idea que pueda aceptar o no a gusto de cada cual. Es un hecho divino.
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The Mackintosh Treasury
La venida del Señor
«Creemos que se ha oído el grito de medianoche: “¡Aquí viene el Esposo; salid a recibirle!” (Mateo 25:6). Reconocemos el resultado de aquel grito por la gran atención que, desde los años 1830 aproximadamente, se le ha dado a la gloriosa verdad de la venida del Señor. Durante siglos, no se oyó nada sobre el retorno del Esposo. “Mi señor tarda en venir” (Mateo 24:48), fue lo que claramente expresó la Iglesia profesante. La cristiandad estaba dormida. Pero, por la gracia de Dios, se oyó el grito –ese grito que conmueve el alma–: “¡Aquí viene el Esposo; salid a recibirle!”. ¿Estamos preparados? ¿Tenemos el aceite en nuestras vasijas –la verdadera gracia del Espíritu de Dios en nuestros corazones–? ¡Solemne pregunta!
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Orientación cristiana
La cena del Señor
Para todo aquel que vive habitualmente en la atmósfera de las Escrituras, le parecerá extraño observar la confusión de pensamientos y la diversidad de prácticas respecto a un asunto tan importante, y que es presentado de un modo tan sencillo y claro en la Palabra de Dios.
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El anticristo
El nombre de anticristo se encuentra solamente en las epístolas de Juan. Pero, como veremos, se habla de su persona en otros lugares, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En 1 Juan 2, el apóstol escribe a los hijitos, recordándoles que vendrá el anticristo.
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El cuerpo de Cristo
“¿Por qué me persigues?”,
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El milenio
Hemos visto en Zacarías 14:4 que el Señor Jesús descenderá del cielo para juzgar a los enemigos de Israel. Afirmará sus pies sobre el monte de los Olivos (v. 4), en el mismo lugar desde donde ascendió al cielo (Hechos 1:9-12). Primeramente, destruirá el poder del Imperio romano (Europa occidental) que quiere luchar contra él, y echará vivos a sus jefes en el infierno.
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El ministerio y los dones
Leer 1 Corintios 12; Efesios 4:7-16; Romanos 12:4-8; 1 Pedro 4:10-11. En todos estos pasajes se resalta una cosa primordial: el Señor da. En Efesios, es Cristo quien ha dado; en Corintios, es Dios quien “ha colocado” en la Iglesia; en Romanos y en 1 Pedro se tienen dones de gracia diferentes.
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El porvenir de Europa Occidental
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El porvenir de Israel
En el capítulo precedente hemos visto cómo Dios ha confirmado reiteradamente en su Palabra que cumplirá sus promesas, hechas a Abraham, a Isaac y a Jacob. Por consiguiente, volverá a traer a Israel a Palestina para que habite allí siempre y goce de las bendiciones de Jehová. Mas, ahora podemos preguntarnos:
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El porvenir de la cristiandad
En el libro del profeta Isaías, capítulo 11:9, leemos que vendrá un día en que “la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar”. Es, a la verdad, un maravilloso consuelo para aquellos que ven imperar en toda la tierra la incredulidad, el ateísmo y, como lógica consecuencia, la depravación moral cada vez más acentuada.
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El porvenir de la Iglesia
En 1 Corintios 10:32 encontramos la siguiente clasificación: la Iglesia de Dios, los judíos y los gentiles. Por este último término se designa a todos aquellos que no son judíos y que tampoco pertenecen a la Iglesia. En otros pasajes de la Escritura son llamados “las naciones”, “los pueblos” o “las gentes”. En las profecías también nos enfrentamos con esta clasificación.
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El porvenir de los pueblos alrededor de Palestina
En uno de los capítulos precedentes hemos visto cómo han sido descritos en el libro de Daniel los cuatro imperios que han de ejercer sucesivamente su dominio. En los primeros cinco capítulos, tenemos la historia y el carácter del reino babilónico. En el siguiente, el de los medos y persas.
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El porvenir de Rusia
Si leemos a los profetas Daniel, Jeremías y Ezequiel, nos sentiremos conmovidos por la gran diferencia de sus puntos de vista. Como hemos observado, Daniel habla del tiempo comprendido entre la transmigración del pueblo a Babilonia hasta la destrucción de los enemigos a la venida del Señor Jesús en gloria a la tierra.
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Fin del milenio
¿Cuánto tiempo durará el glorioso reino del Señor Jesús?
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Introducción
La Palabra dice, hablando de Jesús: No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos (Hechos 4:12). Tampoco hay otra persona que sea el centro de la reunión de los redimidos (Mateo 18:20).
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Introducción a la investigación de las profecías
Hay una pregunta que surge a menudo en nuestra mente, y es la siguiente: ¿Qué nos traerá el futuro? ¿Qué será del día de mañana?
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La casa de Dios
La Palabra también nos presenta al conjunto de los creyentes como la casa de Dios aquí en la tierra.
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La Cena y la Mesa del Señor
Los pasajes sobre la institución de la Cena en los tres primeros evangelios y en 1 Corintios 11 hablan en primer lugar a nuestros corazones. ¡Cuánto había “deseado” el Señor comer, por última vez, la pascua con sus discípulos!
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La esposa
Leer Efesios 5:22-32; Mateo 13:45-46; Apocalipsis 19:7-9; 21.
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La eternidad
Hay solamente tres lugares en la Escritura que nos dan una representación de la eternidad sin aparecer unidos a otras cosas. Son 1 Corintios 15:24, 28; 2 Pedro 3:13 y Apocalipsis 21:1-8.
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La historia de la Iglesia tal como Jesucristo la ve
Como vimos anteriormente, los capítulos 2 y 3 del Apocalipsis nos dan una visión profética de la historia de la Iglesia. No de la Iglesia como cuerpo de Cristo, compuesto exclusivamente de convertidos, sino en cuanto a su responsabilidad como testimonio de Dios aquí en la tierra.
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Diversidad y unidad
Es a la vez interesante e instructivo señalar las variadas líneas de verdad presentadas en el Nuevo Testamento, y ver que todas hallan su centro en esa bendita Persona que es la verdad. Vemos esto tanto en los Evangelios como en las Epístolas. Cada uno de los cuatro Evangelistas, bajo la guía y el poder directos del Espíritu Santo, nos dan una visión particular de Cristo.
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