5 resultados

El negro Iván

Iván, revisor en el ferrocarril Tisca, que unía San Petersburgo con Moscú, subió rápidamente los escalones del primer vagón a fin de verificar, como era su obligación, si algún viajero se había quedado dormido y pasado de la estación en que debía bajar o si había olvidado algo de valor en algún compartimento.

Capítulo de @book, de @author

El nombre

En algunas tribus indias se acostumbraba dar a los niños recién nacidos un nombre provisorio, el cual cambiará con el paso del tiempo. Por ejemplo: «Hijo de águila» o «Nube rosada». Mientras crecían los niños, iban mostrando cuál era su habilidad; y entonces, de acuerdo con ella, recibían el nombre para toda la vida.

Capítulo de @book, de @author

El oso blanco

Hace muchos años, una familia de Inglaterra recibía de vez en cuando la visita de un misionero, es decir, de un siervo de Dios, quien trabajaba en el Labrador, un lugar donde hace tanto frío que la tierra y parte del mar están cubiertos de hielo. Este hombre acostumbraba contar muchas cosas del país en el que obraba llevando almas al Salvador.

Capítulo de @book, de @author

El pedido de una niña

Una joven viuda no había podido pagar el alquiler de su casa. El dueño la amenazó con echarla si no pagaba enseguida. Como la mujer ganaba muy poco dinero, le pidió que esperara un poco más, pero él no quiso. Desesperada se puso a llorar; entonces su hija de cinco años de edad le dijo: –¡Mamá! ¿Dios no es rico? –Sí, querida. –Siendo así, ¿puede él ayudarnos?

Capítulo de @book, de @author

El prado del bosque

Sonaron las doce menos cuarto en el viejo reloj de la torre de la iglesia de la aldea. Como electrizados, los muchachos y muchachas del cuarto grado dieron vuelta la cabeza hacia la ventana para convencerse de que las gastadas manecillas estaban indicando realmente las doce menos cuarto; este era, pues, el último cuarto de hora anterior a las vacaciones.

Capítulo de @book, de @author

El Señor Jesucristo – su persona

Capítulo de @book, de @author

El Señor Jesucristo – su retorno

Cristo cumplió la obra de la cruz (capítulo 2). Ahora, habiendo ascendido al cielo, trabaja a favor de nosotros mediante sus diversos oficios y funciones (capítulo 3). Muy pronto, el Señor volverá. Este retorno comprenderá dos fases: el arrebatamiento o rapto y su aparición.

Capítulo de @book, de @author

El Señor Jesucristo – sus oficios

Hemos considerado algunos aspectos de la gloria de la persona de Cristo (capítulo 1) y de la gloria de su obra en la cruz (capítulo 2). Además están las glorias oficiales de Cristo, las cuales se relacionan con Sus oficios o funciones en la época actual y en el futuro.

Capítulo de @book, de @author

El Señor Jesucristo – sus sufrimientos y su muerte

Capítulo de @book, de @author

El silbido y el suspiro

Un campesino, siervo de Dios, había ahorrado algún dinero, el cual deseaba repartir entre los pobres. Cuando llegó el día previsto para ello, salió a caballo en dirección a la ciudad vecina en donde quería entregar su ayuda a algunas familias necesitadas. El camino pasaba por un bosque oscuro a través del cual el aldeano proseguía su marcha tranquilamente.

Capítulo de @book, de @author

El vaso de agua fresca

Hacía muchas horas que un hombre trabajaba a pleno sol. Cuando su pequeño hijo se dio cuenta de ello, corrió a la cocina, llenó un vaso de agua fresca y lo llevó a su padre, diciéndole: –Papá, te he traído algo fresco para beber.

Capítulo de @book, de @author

Esta mañana

Un niño de seis años de edad acababa de morir. Sus padres sollozaban junto a la cama en la cual estaba el cuerpo. De repente, se presentó un vecino quien deseaba ver al niño. Era un albañil al que apenas conocían. Cuando el hombre vio el cuerpo sin vida, rompió a llorar amargamente. –¡Ah –dijo entre sollozos–, no saben ustedes todo el bien que me hizo este pequeño!

Capítulo de @book, de @author

Huir

Un día caminaba yo por la calle del mercado. Al pasar frente a la frutería vi a un niño de siete u ocho años de edad que estaba parado ante un cajón de hermosas manzanas, las cuales devoraba con los ojos. Sigilosamente observó a todos lados, se apercibió de que nadie lo veía y tomó rápidamente una manzana. Pero no salió corriendo. Se quedó parado, mirando la fruta que había tomado.

Capítulo de @book, de @author

Introducción

La fe cristiana no es un sistema de reglas sino una relación con una persona viva: el Señor Jesucristo.

Capítulo de @book, de @author

Jesús le ama

Cierto día, una niña estaba con su padre en el andén de una estación de ferrocarril cuando un criminal fue llevado allí, esposado. El hombre parecía muy duro y tenía un aspecto tan aterrador que nadie se animaba a acercársele. La pequeña observó la escena por un momento y luego, sin llamar la atención, se dirigió hacia el hombre y le dijo: –Siento mucha lástima por usted.

Capítulo de @book, de @author

La cabeza de pescado

Billy iba camino a su casa, recordando lo que había oído en la escuela dominical. El Señor Jesús no tenía dinero, pero quería pagar el impuesto que las autoridades exigían de él y de Pedro, su discípulo. Por lo tanto, Jesús dijo a Pedro que echara el anzuelo al mar y que en la boca del primer pez que sacara encontraría una moneda con la cual podría pagar la suma requerida.

Capítulo de @book, de @author

La cometa

Un niño jugaba con una cometa. El juguete subía, volvía a bajar un poco, luego trepaba aun más rápidamente según soplaba el viento. De repente, oculto por una nube, no se lo vio más. –¿Qué haces aquí? –le preguntó una persona que pasaba por el lugar. –Juego con mi cometa. –¿Cómo? ¿Una cometa? No la veo, y tú tampoco.

Capítulo de @book, de @author

La espera

Aquella mañana fui a la panadería. En la calle, detrás de mí, una voz clara y alegre me llamó la atención. Un chico de seis o siete años, sin preocuparse por lo que pensara la gente, cantaba una cancioncita seguramente inventada por él. Eran solo tres palabras repetidas: «¡A las diez… a las diez…!» Como él también iba a comprar pan, le dije:

Capítulo de @book, de @author

La excursión de la escuela

–Mamá, para dentro de ocho días la escuela ha organizado una excursión. ¿Me permites que vaya yo también? –le gritó Víctor, de doce años, a su madre, antes de llegar a su hogar, una casita rodeada de vides. La madre vino a su encuentro, le acarició la cabeza llena de rulos y le contestó lentamente: –No sé, Víctor, ¿cuánto cuesta?

Capítulo de @book, de @author

La falda escocesa

Un misionero que trabajaba en África deseaba comprar un terreno para edificar una sala de reuniones. Habló de este deseo a sus amigos de la ciudad en donde había nacido. Entonces algunas señoras tuvieron la idea de hacer distintos objetos y venderlos para juntar dinero a fin de poder comprar el terreno.

Capítulo de @book, de @author

La Iglesia hoy

Capítulo de @book, de @author

La inspiración de la Biblia

Capítulo de @book, de @author

La mano herida

Un edificio ardía en llamas. En la calle, la gente observaba aterrorizada y se preguntaba cómo habría empezado el incendio. De repente, en medio de las llamas, por una ventana del primer piso apareció un pequeño gritando espantado.

Capítulo de @book, de @author

La oración en el supermercado

En algunos supermercados hay restaurantes en los cuales los clientes se sirven ellos mismos. En uno de esos comedores, una mujer fue hasta las fuentes de comida, sirvió tres platos y se los llevó a sus hijos, quienes ocupaban una mesa en medio del salón. Luego volvió para servirse su propia comida. Entonces su pequeña hija le gritó: –Mami, ¿debemos orar aquí también?

Capítulo de @book, de @author