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Congregados en el Nombre del Señor Jesús

El Señor Jesucristo, el Hijo del Dios vivo, da a todos los suyos esta maravillosa promesa en Mateo 18:20: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre (o hacia mi nombre), allí estoy yo en medio de ellos”.

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“Salgamos, pues, a Él”

(Hebreos 13:13)

Cabe temer cierta confusión en la manera de considerar lo que la Escritura nos dice acerca del campamento de Israel. La historia de este pueblo ofrece tantas analogías como contrastes con nuestra propia posición, tal como lo muestra, en particular, la epístola a los Hebreos, y nosotros debemos tomar en cuenta tanto las unas como los otros. Es importante, para ello, captar bien, por una parte, los principios morales válidos para todos los tiempos y, por la otra, los rasgos propios de las economías sucesivas, a fin de no volver a cosas perimidas y, en cambio, extraer de ellas el provecho tenido en vista al sernos relatadas.

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Vida Cristiana

Bosquejo de Romanos

La epístola a los romanos revela los eternos principios de las relaciones de Dios con el hombre, la manera como el creyente –por medio de la muerte y resurrección de Cristo– está introducido en la esfera de bendición y afianzado en ella; luego coordina estas cosas con la peculiaridad de las promesas hechas a los judíos por Aquel cuyos dones y vocación son irrevocables.

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Vida Cristiana

¿Cabe deducir de Hebreos 9:28 que algunos santos no serán arrebatados cuando el Señor venga?

Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan(Hebreos 9:28)

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Mensaje para todos

Cinco palabras

Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida. (1 Corintios 14:18-19)

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Vida Cristiana

Cinco palabras

A menudo nos maravillamos de cómo y con qué poder las palabras de la Escritura obran en el corazón: verdaderamente asaetean «como aguijones». A veces una corta frase, o quizás unas cuantas palabras, se adueñan del corazón, penetran profundamente en la conciencia y ocupan de tal modo nuestra mente que es notorio que solo Dios puede ser el autor del Libro que contiene dichas palabras.

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Mensaje para todos

El hombre más rico del vecindario

Diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. (Lucas 12:19-21)

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Mensaje para todos

Enoc caminó con Dios (nº 5 y 6, segunda parte)

Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios(Hebreos 11:5-6).

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Mensaje para todos

Moisés, hombre de Dios (n°4, parte 2)

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. (Hebreos 11:24-26)

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Vida Cristiana

Un retorno a la piedad

¡Cuán lejanos parecen aquellos benditos tiempos en los cuales el soplo del Espíritu de Dios avivaba las almas! Solo quedan escritos para recordarnos estos maravillosos días que trajeron a los corazones sedientos la lluvia de arriba, el rocío precursor de una mañana despejada.

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¿Barrabás o Jesús?

La lucha entre las tinieblas y la luz, de la cual somos testigos, confirma la verdad enunciada al principio del evangelio según Juan: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (cap. 1:9).

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“Consumado es”

La obra hecha en la cruz ofrece aun otro aspecto que, en todas las épocas, ha llenado de admiración a quienes han meditado en ella. Es lo que expresa esta estrofa de un cántico:

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“Crucificado en debilidad”

“Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar de la Calavera” (Marcos 15:22).

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El fin del traidor

“Entonces Judas, que le había entregado, viendo que era condenado, lleno de remordimiento…” (Mateo 27:3; V. M.). Sin duda no había pensado en tal desenlace para el Señor, quien siempre había logrado escapar de las conspiraciones de sus enemigos. Judas había juzgado que era la ocasión favorable para satisfacer una vez más su codicia.

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El oprobio de los hombres y el despreciado del pueblo

Consideremos ahora los acontecimientos que caracterizaron el fin de “la noche que fue entregado”, escena durante la que el “Señor de gloria”, “el cual creó los confines de la tierra”, fue objeto de los más ignominiosos tratos de parte de sus criaturas.

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“Fuera del campamento”

“Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron. Y él, cargando su cruz, salió…” (Juan 19:16-17). En el transcurso de los tiempos, ¡cuántos creyentes han sentido su corazón oprimido al detenerse a considerar esta escena! Poco antes, Pilato había dicho al pueblo: “Mirad, os lo traigo fuera… Y salió Jesús” (Juan 19:4-5).

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“He ahí tu madre”

“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena” (Juan 19:25-27). ¡Cuán preciosas eran las relaciones que estas mujeres mantenían con Jesús! Ellas lo habían seguido desde Galilea y “le servían de sus bienes” (Marcos 15:41; Lucas 8:2-3). “Y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén”.

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“He aquí el Cordero de Dios”

Hasta aquí hemos seguido, con el corazón oprimido, al “varón de dolores” por el camino donde sufrió de parte de los hombres. Pero ahora se abre un nuevo capítulo en la historia de la cruz. Comienza con estas palabras: “Y desde la hora sexta” (Mateo 27:45).

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“He aquí el hombre”

En el mismo instante en que Barrabás el malhechor fue librado, Jesús, de quien el más alto magistrado del país acababa de proclamar solemnemente su inocencia, fue entregado a los verdugos. “Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó” (Juan 19:1).

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“¡He aquí vuestro Rey!”

La perplejidad de Pilato había llegado a su colmo. Hasta ese momento los judíos se habían constituido en defensores de aquellos que comparecían ante él. Ahora sucedía todo lo contrario: él estaba convencido de la inocencia del acusado, ¡y ellos exigían su condena a muerte! Pilato no les ocultó su profundo desprecio:

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Herodes

Aunque no estuviese dispuesto a abrir su corazón a la verdad, Pilato estaba convencido de la inocencia de Jesús y de la futilidad de las acusaciones que levantaban contra él. Por eso se esforzaba por desprenderse de esta causa embarazosa.

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Judas Iscariote, el que entregó a Jesús

En los tres primeros evangelios, el relato de los acontecimientos que consideraremos en esta meditación comienza con estas palabras: “Mientras él aún hablaba”. El Señor, en su infatigable gracia, asistía a los suyos; entre tanto el que iba a entregarlo, “Judas, uno de los doce”, se acercaba en medio de las tinieblas.

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La conversión del ladrón

“Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él” (Mateo 27:44). Seguramente, nunca se habrá contemplado una escena igual: condenados a muerte injuriando sin motivos a otro ajusticiado.

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“Me negarás tres veces”

A continuación de los versículos que relatan el arresto del Señor Jesucristo, leemos: Todos los discípulos, dejándole, huyeron (Mateo 26:56).

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