5 resultados
Días sombríos
Días sombríos vendrían para los habitantes de la casa encantada. Sin embargo, en sus corazones todo era luz.
Capítulo de @book, de @author
Días terribles
Cuando Jade Preciosa vio la expresión feroz de su padre, sintió que su corazón se le salía del pecho. Sin hacer ruido, salió sigilosamente de la habitación, atravesó el patio y empezó a correr con todas sus fuerzas. Era necesario advertir a Fan-Tu y encontrar a Sinn-Hap antes de que regresara a casa.
Capítulo de @book, de @author
Dios responde
En la casa de los misioneros, Si-Hiang conversaba con la señora Studd. –Usted se quedará con nosotros, dijo esta última. Nos ayudará a cuidar las niñas, a su pequeña Alegría y a nuestra pequeña Gracia.
Capítulo de @book, de @author
El amor en el temor
Mimosa sentía una gran aprensión por sus hijos. ¿No cohabitan siempre el temor y el amor en el corazón de una madre? Sabía que había muchos peligros en la calle, tantos como las motas de polvo en el camino.
Capítulo de @book, de @author
El amor vencedor
Sólo nos falta contar lo que para Mimosa resultó una gran felicidad después de tantos sufrimientos. Cierto domingo por la tarde, cuando el sol doraba el cielo con sus últimos rayos, fuimos a la orilla del Lago Rojo, al pie de las montañas, acompañadas por mucha gente del lugar.
Capítulo de @book, de @author
El filo de la espada
Lentamente pasaron los meses. Mimosa tuvo que volver al trabajo; de otro modo, se hubiera acabado el alimento para la familia. Su esposo, tendido todo el día en la estera, era una boca más para alimentar. Se podía confiar en Kinglet, quien lo cuidaba y también se ocupaba de Mayil y Music mientras la madre estaba ausente.
Capítulo de @book, de @author
El látigo
–¿Qué pasa con esta criatura? ¿Qué tiene? Quien hablaba así era la madre de Mimosa; estaba muy enfadada. Y cuando esa mujer estaba enojada, usaba el látigo sin titubear. –¡Mírenla! ¡No hay ni rastro de ceniza sagrada en su frente! –¿Qué dirán los vecinos? –dijo la tía. –¡Ven acá, ingrata! ¡Apresúrate!
Capítulo de @book, de @author
El paso del dios
Ahora los misioneros tenían además otro amigo: el profesor. Era un anciano muy instruido. En la ciudad lo llamaban «el hombre de letras». Cada uno respetaba su sensatez y su saber. Charles Studd hubiera querido verlo con más frecuencia. Pero el anciano debía ser prudente. ¿Quién sabe qué podría suceder si un día toda la multitud se levantaba contra ellos?
Capítulo de @book, de @author
El que trae desgracias
Le esperaba un nuevo dolor. Su quinto hijo también fue un varón. Los vecinos vinieron a verla; zumbaban a su alrededor como abejas. La compadecían o la censuraban, según sus antojos. Pero todos sacudían sus cabezas y volvían las palmas de sus manos al cielo profetizando cosas terribles.
Capítulo de @book, de @author
El que trae suerte
Los hijos de Mimosa eran niños simpáticos y se hacían querer. El mayor era un hombrecito que sabía arreglárselas solo. Era muy recto por naturaleza. El pequeño Music era muy inteligente y atractivo. Luego nació el cuarto. El cuarto hijo, si es varón, según se dice trae buena suerte a la familia. Si además el quinto es una niña, los dos son considerados como buen presagio.
Capítulo de @book, de @author
El regreso de Mimosa
Cierto día recibimos una carta de Mimosa en la que nos decía: «Les ruego que me vengan a buscar, puedo ir». ¿Cómo era posible? ¿Qué había sucedido?
Capítulo de @book, de @author
El regreso de Sinn-Hap
Por el camino que conducía a la casa de Jade Preciosa, un joven caminaba lentamente, cabizbajo, agobiado por las preocupaciones. Era Sinn-Hap que volvía a casa de sus padres. Su honorable madre le había contado en una carta lo que había sucedido. Una vez más, su miserable mujer lo había decepcionado dándole una hija. Pero esa no era su más amarga preocupación. Sinn-Hap se había empobrecido.
Capítulo de @book, de @author
El remedio mágico
En aquella época, Mimosa y su esposo eran muy pobres. Por lo tanto, cuando él estuvo bastante bien como para hacer un trabajo ligero, ella le suplicó que aceptara lo que le ofrecían, pues ella se sentía sumamente cansada. El marido ya veía lo suficiente para realizar aquella tarea. Debía acompañar a un pariente que iba a uno de esos lugares santos al sur del país.
Capítulo de @book, de @author
El torito gris
Un día, mientras Mimosa me contaba sus experiencias y su vida pasada, de repente expresó: «Entonces el torito gris se fue al cielo». Sabía algo de ese lugar, de sus puertas de perlas, sus muros, sus calles de oro puro, su río y árbol de vida. Este cuadro de hermosura y de gloria había llamado la atención de esta joven.
Capítulo de @book, de @author
En casa de sus amigos
Con nuevas fuerzas, Mimosa empezó a trabajar para reconstituir su pequeña fortuna. En la India, cuando alguien está enfermo, los familiares acuden, se quedan uno o dos días y se van; si la enfermedad se prolonga, volverán otra vez. Vienen para inquirir sobre lo oído, simpatizar y aconsejar a la familia. No obrar así, sería como si no amaran a los suyos.
Capítulo de @book, de @author
Encuentros y despedidas
Cuando se acercaban a su hogar, se sobresaltaron al ver a Sinn-Tek surgir repentinamente de un seto y precipitarse hacia ellas: –¡Honorable madre, hermana mayor! ¡Oh, es terrible! El honorable padre está furioso. Cerró la puerta para que ustedes no entren.
Capítulo de @book, de @author
¿Es Mimosa?
Yo estaba en un apartado rincón de la misión, cuando un niño llegó corriendo para anunciarme la llegada de Mimosa. Mientras atravesaba apresurada el patio recordaba del pasado una jovencita, delgada, con su traje anaranjado y carmesí, con lindos anillos de plata en los brazos.
Capítulo de @book, de @author
He aprendido a conocerlo mediante el sufrimiento
Pasaron algunos meses. El primo de Mimosa seguía demostrándole su bondad, pero la gente del pueblo la miraba con malos ojos; ya le resultaba casi imposible mantener a sus hijos alejados de las influencias externas. Empezaban a comprender muchas cosas y hacer preguntas; se daban cuenta de que su hogar estaba dividido.
Capítulo de @book, de @author
Introducción
Este relato verídico es la historia siempre nueva de un alma que se dejó ganar por el infinito amor del Salvador. Para comprenderla mejor, hemos pensado que sería bueno explicar un poco lo que son las «castas».
Capítulo de @book, de @author
La botella vacía
Sus sufrimientos no habían llegado a su fin. Los niños tuvieron después una enfermedad de la piel; el pobre bebé, cubierto de llagas rojas, se quejaba día y noche. Mimosa quiso suavizar su dolor con aceite, pero la botella estaba vacía y no había dinero para comprarlo.
Capítulo de @book, de @author
La carga de Star
Mientras tanto en Dohnavur, donde vivíamos con Star, sin conocer ella las circunstancias de su hermana, se sentía particularmente llamada a orar por ella. Mimosa y sus hijos nunca estaban fuera de sus pensamientos. Anhelaba escribirle para pedirle que viniera a vernos.
Capítulo de @book, de @author
La casa encantada
Jade Preciosa se volvió hacia Sinn-Tek: –Hermano mío, ¿a dónde vamos a pasear hoy? Pero antes de que Sinn-Tek tuviera el tiempo de responderle, Sinn-Chang, un pequeño gordo y hablador, exclamó: –¡Hermana mía, hermano mío, vamos a la casa encantada! Jade Preciosa sintió un pequeño escalofrío. –¡No me gusta la casa encantada!
Capítulo de @book, de @author
La historia de Si-Hiang
Si-Hiang tenía una larga historia que contar. Su padre era muy pobre y tenía muchos hijos de los cuales la mayor parte, para su gran satisfacción, eran varones.
Capítulo de @book, de @author
La huida
El silencio reinaba en la casa; las mujeres y los niños estaban dormidos. Como era costumbre, los hombres pasaban la noche fuera de la casa, en los salones de juego. El tío número Tres había ido a la cigarrería de opio donde fumaba una pipa tras otra, hasta caer desmayado e inconsciente.
Capítulo de @book, de @author