Capítulo 34
Muerte, sepultura y elogio de Moisés
Moisés había pasado cuarenta años en casa de Faraón, cuarenta años en casa de Jetro en la escuela de Dios, y por último cuarenta años en el desierto, conduciendo a Israel. Al principio había tenido esa “grande visión” de la zarza (Éxodo 3:3). Luego, por la fe, se había mantenido firme“como viendo al Invisible” (Hebreos 11:27). Con unos ojos que nunca se oscurecieron (v. 7), el hombre de Dios, al acabar su carrera, contempla el admirable panorama de la tierra de Emanuel.
De mí escribió él (Moisés),
(Juan 5:46)
dirá Jesús a los judíos. Y, en efecto, ¿no lo hemos descubierto a él mismo a través de tantas sombras y figuras en esta rica porción de la Palabra de Dios?
