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El Salvador

“El Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo” (1 Juan 4:14). El nombre mismo de Jesús revela ese carácter: Jehová salva. El ángel dijo a los pastores: “Os ha nacido… un Salvador” (Lucas 2:11). Los samaritanos de Sicar dieron testimonio de ello: “Nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo” (Juan 4:42).

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El Señor

Después de mostrarnos la humillación de Cristo Jesús, Filipenses 2:9-11 nos presenta su exaltación: “Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla… y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.

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En el camino

¡Cuán hermosos son… los pies… del que anuncia la paz! (Isaías 52:7).

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En el huerto

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En el monte

El monte ocupa un lugar importante en la Palabra. A menudo Dios se reveló allí, y allí se sentía su presencia. En Moriah, Abraham y su hijo Isaac iban juntos. En Sinaí, Moisés recibió las revelaciones divinas. En el monte Nebo contempló, en la compañía de Dios, toda la extensión del país. La maldición y la bendición eran pronunciadas sobre los montes Ebal y Gerizim.

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En el Nuevo Testamento: el Padre

1.  Excepcionalmente, en el Antiguo Testamento, Dios se designa a sí mismo como Padre: protector, conductor, compasivo ––sea de Israel en otros tiempos (Jeremías 3:4), sea del remanente futuro (Isaías 63:16) o cuando se trata de la dispensación de sus cuidados (Salmo 103:13). Pero no se revela como tal.

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En la casa

Generalmente la casa es para el hombre “su lugar”. Los Proverbios comparan a aquel que se va de su lugar con el “ave que se va de su nido” (Proverbios 27:8). La casa evoca la seguridad, la atmósfera de intimidad de la familia, las circunstancias vividas juntos. ¿Qué conoció Jesús de todo esto en la tierra?

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En la sinagoga y en el templo

Jesús no enseñó solamente en la casa (lugar privado), en el monte o junto al mar (lugares públicos), sino también en las sinagogas y en el templo (lugares religiosos), donde encontró la más fuerte oposición. En los relatos de los evangelios esas sinagogas se ven como un lugar de recursos para las más diversas miserias.

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Fin del milenio

¿Cuánto tiempo durará el glorioso reino del Señor Jesús?

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“Fuera del campamento”

“Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron. Y él, cargando su cruz, salió…” (Juan 19:16-17). En el transcurso de los tiempos, ¡cuántos creyentes han sentido su corazón oprimido al detenerse a considerar esta escena! Poco antes, Pilato había dicho al pueblo: “Mirad, os lo traigo fuera… Y salió Jesús” (Juan 19:4-5).

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¡Gloria a tu nombre, Señor Jesús, serás honrado por todos y para siempre!

Los sufrimientos de Cristo tendrán un efecto de bendición para toda la tierra durante el período milenario. De ahí que toda la tierra tendrá, en ese momento, el corazón vuelto hacia el recuerdo de la cruz del Señor.

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“He ahí tu madre”

“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena” (Juan 19:25-27). ¡Cuán preciosas eran las relaciones que estas mujeres mantenían con Jesús! Ellas lo habían seguido desde Galilea y “le servían de sus bienes” (Marcos 15:41; Lucas 8:2-3). “Y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén”.

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“He aquí el Cordero de Dios”

Hasta aquí hemos seguido, con el corazón oprimido, al “varón de dolores” por el camino donde sufrió de parte de los hombres. Pero ahora se abre un nuevo capítulo en la historia de la cruz. Comienza con estas palabras: “Y desde la hora sexta” (Mateo 27:45).

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“He aquí el hombre”

En el mismo instante en que Barrabás el malhechor fue librado, Jesús, de quien el más alto magistrado del país acababa de proclamar solemnemente su inocencia, fue entregado a los verdugos. “Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó” (Juan 19:1).

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“¡He aquí vuestro Rey!”

La perplejidad de Pilato había llegado a su colmo. Hasta ese momento los judíos se habían constituido en defensores de aquellos que comparecían ante él. Ahora sucedía todo lo contrario: él estaba convencido de la inocencia del acusado, ¡y ellos exigían su condena a muerte! Pilato no les ocultó su profundo desprecio:

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Herodes

Aunque no estuviese dispuesto a abrir su corazón a la verdad, Pilato estaba convencido de la inocencia de Jesús y de la futilidad de las acusaciones que levantaban contra él. Por eso se esforzaba por desprenderse de esta causa embarazosa.

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Introducción

  Quisiéramos ver a Jesús. Juan 12:21 Anduvo haciendo bienes y sanando A todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Hechos 10:38  

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Introducción

Hoy más que nunca el Señor Jesucristo está a punto de volver, su regreso es inminente. Muchas personas están preocupadas, persuadidas de que algo grave debe acontecer pronto. Pero los burladores y escarnecedores de los últimos tiempos repiten: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento (venida)?

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Introducción

La Biblia nos enseña muchas preciosas verdades relativas a Dios, su naturaleza, sus perfecciones y su ser. Pero eso no es todo lo que nos revela de él. Hay en Dios un misterio que no podemos sondear, porque escapa a la inteligencia humana más elevada.

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Introducción

De noche, Jacob, hallándose solo, luchó con el varón misterioso que, al rayar el alba, le venció. El patriarca tuvo que confesar su nombre de engañador. Después de esto fue bendecido y le pidió al Ángel: “Declárame ahora tu nombre”. El Ángel (que sin duda era una personificación del Señor mismo) le dijo: “¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí” (Génesis 32:29).

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Introducción

El tema de mi meditación en estas páginas es la gloria moral del Señor Jesús o, según nuestro modo de hablar, el carácter de nuestro Señor. En él todo subía a Dios como sacrificio de olor grato. Cualquiera de las expresiones de lo que él era, aun la menor, y cualquiera fuese la circunstancia a que ella se refiriese, era un perfume de incienso.

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Introducción a la investigación de las profecías

Hay una pregunta que surge a menudo en nuestra mente, y es la siguiente: ¿Qué nos traerá el futuro? ¿Qué será del día de mañana?

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Judas Iscariote, el que entregó a Jesús

En los tres primeros evangelios, el relato de los acontecimientos que consideraremos en esta meditación comienza con estas palabras: “Mientras él aún hablaba”. El Señor, en su infatigable gracia, asistía a los suyos; entre tanto el que iba a entregarlo, “Judas, uno de los doce”, se acercaba en medio de las tinieblas.

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Junto al mar

El monte nos habla íntimamente de la comunión con el Señor. El mar presenta, sobre todo, las circunstancias exteriores, el ruido de la muchedumbre, los altibajos de la vida y también el ministerio público que tuvo un amplio lugar en la senda de Jesús.

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