113 resultados
Un horrible pecado: chismear
Los versículos 16 y 17 exigen una atención especial. “No andarás chismeando entre tu pueblo” (v. 16). Es una recomendación que conviene a los hijos de Dios de todos los tiempos. Un chismoso o calumniador hace un mal incalculable. Se ha dicho con razón que hace daño a tres personas: a sí mismo, a quien le escucha, y a aquel de quien habla.
Sección del libro @book, de @author
Un mandamiento de amor
Cada siete años harás remisión. Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová.
Sección del libro @book, de @author
Un paso más alto: el celibato
El pecado entró en la hermosa y perfecta creación de Dios, dañándolo todo, de manera que ahora esta bendita unión del matrimonio no es toda de color rosa y sin espinas.
Sección del libro @book, de @author
Un paso muy solemne
Después de su conversión, para un cristiano no hay asunto más importante en su vida que el matrimonio, el cual es un lazo que nos une de por vida, a menos que sea disuelto por la muerte. Una equivocación a este respecto dura toda la vida.
Sección del libro @book, de @author
Un plan humano para apaciguar a Esaú
Aun cuando Jacob había pedido que Dios le librara de su hermano Esaú, es evidente que no tenía confianza en Su intervención, pues procura apaciguar a Esaú mediante un regalo. Su confianza descansa en este regalo y no en Dios solo. Engañoso es el corazón más que todas las cosas (Jeremías 17:9).
Sección del libro @book, de @author
Un privilegio inestimable
Jehová había fijado su morada en medio de su pueblo rescatado y en ningún otro sitio. La redención era la base esencial de la morada de Dios en medio de los hombres. Fuera de la redención, la presencia divina no podía sino acarrear la destrucción del hombre; pero, conocida la redención, esta presencia proporciona al rescatado el más alto privilegio y la más resplandeciente gloria.
Sección del libro @book, de @author
Un pueblo restaurado, de vuelta y bendito
Este capítulo es de profundo interés e importancia. Es profético y nos presenta algunas de “las cosas secretas” a que hace referencia la última parte del capítulo anterior.
Sección del libro @book, de @author
Un puesto y un servicio especial
Los levitas estaban especialmente designados, de entre las demás tribus, para ocupar un puesto y cumplir un servicio muy particulares.
Sección del libro @book, de @author
Un reposo venidero
No se crea que hemos perdido de vista el muy importante hecho de que el sábado tendrá que ser celebrado otra vez en la tierra de Israel y en todo el mundo. Seguramente que sí. Queda un reposo para el pueblo de Dios (Hebreos 4:9).
Sección del libro @book, de @author
Un resultado feliz para otros
Este resultado feliz para Isaac mismo produjo un efecto saludable en otros: “Y Abimelec vino a él desde Gerar, y Ahuzat, amigo suyo, y Ficol, capitán de su ejército. Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros?
Sección del libro @book, de @author
Un rey que no conocía a Dios
“Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo a su pueblo: He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros. Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra” (v. 8-10).
Sección del libro @book, de @author
Un sacrificio más excelente
Todas estas consideraciones nos ayudan a comprender algo del significado y de la virtud de la declaración que hemos hecho: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín”. Caín no tuvo esta fe y, por lo tanto, no trajo sacrificio cruento. Abel tuvo fe y, por lo tanto, ofreció la sangre y la grosura que tipifican tanto la vida como la excelencia innata de la persona de Cristo.
Sección del libro @book, de @author
Un sacrificio quemado al fuego: olor grato para Dios
“Y lavará con agua los intestinos y las piernas, y el sacerdote hará arder todo sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová” (v. 9). El lavatorio que se ordena aquí hacía que el sacrificio, en figura, fuera tal como Cristo era esencialmente: puro interior y exteriormente.
Sección del libro @book, de @author
Un solo centro: El nombre de Jesús
Repetiremos la pregunta y rogamos fervorosamente al lector que la considere y responda en la presencia de Dios y a la luz de la Escritura: ¿Dónde podría hallar el apóstol esa disposición el próximo domingo en Londres, París, o en cualquiera otro sitio de la cristiandad?
Sección del libro @book, de @author
La Iglesia del Dios viviente
Un solo Cuerpo
Ante todo, quisiéramos reiterar lo que hemos declarado en el segundo fascículo: «Seis principios básicos» sobre el aspecto local de la Iglesia. Como cada asamblea local constituye un solo cuerpo compuesto por todos los verdaderos creyentes, cada asamblea local es la representación o expresión, en aquel lugar, de la Iglesia de Dios en su totalidad.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
Un Sumo Sacerdote que se compadece de nuestras debilidades
Ahora bien, la epístola a los Hebreos nos presenta tres preciosas facetas del servicio sacerdotal del Señor. En primer lugar, leemos en el capítulo 4:
Sección del libro @book, de @author
Un único lugar, un solo centro
¡Qué privilegio indecible para cuantos amaban a Dios reunirse en el sitio donde el nombre de Dios era ensalzado! ¡Qué gracia querer reunir a su pueblo alrededor suyo en ocasiones! Este hecho no perjudicaba en nada los derechos y privilegios personales de los israelitas. Al contrario, abundaban aún más.
Sección del libro @book, de @author
Un yugo imposible de llevar
La lectura del capítulo 15 de los Hechos nos enseña como responde el Espíritu Santo a toda tentativa de poner a los creyentes bajo la ley como regla de vida. “Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés” (v. 5).
Sección del libro @book, de @author
La Iglesia del Dios viviente
Una comunión vigilada
No podemos dejar abierta la Cena del Señor a cualquier persona que desee participar, pues la cuestión de participar o no nunca debe ser decidida solo por el individuo. En 1 Corintios 5 el apóstol Pablo urge a la iglesia de Corinto a que reconozca su responsabilidad de limpiarse de la levadura que había entrado en medio de ella.
Sección del libro @book, de @author
Una conciencia sensible
Dudamos que este deber sea comprendido como debiera. Tememos que haya una forma de obrar superficial, ligera e inconsiderada en cuanto al pecado y a la caída, que ha de contristar al Espíritu de Dios. Nos contentamos con una simple confesión de labios para afuera, sin tener el corazón lleno del profundo sentimiento de lo malo que es el pecado a los ojos de Dios.
Sección del libro @book, de @author
Una descripción profética
Entonces habló Moisés a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo” (cap. 31:30). Esta relevante sección del divino volumen reclama nuestra atención unida a la oración. Comprende todas las relaciones de Dios con Israel, desde el principio hasta el fin. Nos ofrece un solemne relato de su grave pecado, de la ira y juicio divinos.
Sección del libro @book, de @author
Una dificultad impide participar en la Pascua
No obstante, este capítulo nos presenta la Pascua desde el punto de vista del desierto; esto explica por qué se menciona en él la siguiente circunstancia: “Pero hubo algunos que estaban inmundos a causa de muerto, y no pudieron celebrar la pascua aquel día; y vinieron delante de Moisés y delante de Aarón aquel día” (v. 6).
Sección del libro @book, de @author
Una esposa para el Hijo
Para comprender en forma clara y completa el contenido de este capítulo, consideremos los puntos que siguen: el juramento, el testimonio y el resultado de la misión de Eliezer.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
Una nueva creación
Esta gran verdad es enseñada en 2 Corintios 5:17, donde leemos: Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Sección del libro @book, de @author