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El Nombre que congrega

“El que conmigo no recoge, desparrama” (Mateo 12:30).

Jesús: “No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Tampoco hay otra persona que sea el centro de la reunión de los redimidos (Mateo 18:20). El deseo del Señor también es congregar a sus redimidos alrededor Suyo, para ser su Centro. Pero uno debe tener mucho cuidado para no aplicar estricta y teóricamente las verdades concernientes a la congregación, mientras individualmente deshonra al Señor, lo cual desacredita Su Nombre y Su testimonio, además de ser piedra de tropiezo para los que quieren acercarse.

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El porvenir

según las profecías de la Palabra de Dios

En estos últimos tiempos, en estos días en que los corazones de los hombres se llenan de espanto a causa de las cosas que suceden o han de acontecer pronto, nos es grato ofrecer, a creyentes y amigos de habla castellana, la presente adaptación de la obra del siervo del Señor y autor cristiano holandés H. L. Heijkoop; la cual, publicada en artículos en una revista bíblica juvenil, fue luego compilada e impresa.

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Las siete fiestas de Jehová

Etapas de la vida cristiana

Las fiestas de Jehová, como están expuestas en Levítico capítulo 23, eran “fiestas solemnes”, es decir, tiempos fijados para acercarse a Dios y presentarle sacrificios (v. 37). Según el pensamiento divino, no eran fiestas del pueblo, sino “las fiestas solemnes de Jehová”, santificadas para él y para su gloria. Cuando la tradición y los ritos las despojaron de su verdadero carácter –hasta el punto de excluir de ellas al mismo Señor Jesús–, esas fiestas fueron llamadas meramente “fiesta de los judíos” (Juan 5:1; 7:2).

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Una sola ofrenda, varios sacrificios

Levítico 1 a 7

Nos proponemos considerar la muerte del Señor Jesús, “la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10). Será el tema central de la adoración de los redimidos en la eternidad, pero, aunque no podamos sondearlo aquí abajo, es la voluntad del Señor que nuestros corazones se ocupen en él.

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Orientación cristiana

¿A quién anunciamos la muerte del Señor, según 1 Corintios 11:26?

A toda la creación, o sea a todo ser inteligente. Es decir, a los hombres, ángeles, Satanás y sus demonios. No lo hacemos meramente por palabras, sino más bien por el hecho del partimiento del pan.

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Conclusión

Cada una de las fiestas que vimos (la Pascua, los panes sin levadura, la gavilla por primicia, la conmemoración al son de las trompetas, la expiación y los Tabernáculos) estaba acompañada de sus respectivos sacrificios, como nos lo muestran estos dos capítulos.

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Conmemoración al son de trompetas

La Pascua tenía lugar el decimocuarto día del primer mes. La gavilla por primicia probablemente era ofrecida el día después del primer sábado que seguía a la Pascua. Pentecostés, cincuenta días más tarde, debía tener lugar, pues, en la primera mitad del tercer mes. Luego venía una larga interrupción hasta el séptimo mes, en el cual tres fiestas se sucedían rápidamente.

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El anticristo

El nombre de anticristo se encuentra solamente en las epístolas de Juan. Pero, como veremos, se habla de su persona en otros lugares, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En 1 Juan 2, el apóstol escribe a los hijitos, recordándoles que vendrá el anticristo.

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El cuerpo de Cristo

“¿Por qué me persigues?”,

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El día de la expiación (ver nota al final del libro)

Entrar mucho más profundamente en lo que le costó a Cristo quitar el pecado de delante de Dios es el preludio de toda restauración. Reconocer la ruina (Levítico 16:1), individual o colectiva, conduce a una apreciación mucho más grande de la obra de Cristo y de su eficacia ante Dios.

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El holocausto

Como ya lo hemos visto, el holocausto, el sacrificio que es enteramente quemado sobre el altar, viene en primer lugar. En efecto, era importante poner en evidencia primero la perfección de la víctima, perfección que sólo puede ser plenamente apreciada por Dios. El mismo Señor Jesús lo dijo: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida” (Juan 10:17).

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El milenio

Hemos visto en Zacarías 14:4 que el Señor Jesús descenderá del cielo para juzgar a los enemigos de Israel. Afirmará sus pies sobre el monte de los Olivos (v. 4), en el mismo lugar desde donde ascendió al cielo (Hechos 1:9-12). Primeramente, destruirá el poder del Imperio romano (Europa occidental) que quiere luchar contra él, y echará vivos a sus jefes en el infierno.

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El ministerio y los dones

Leer 1 Corintios 12; Efesios 4:7-16; Romanos 12:4-8; 1 Pedro 4:10-11. En todos estos pasajes se resalta una cosa primordial: el Señor da. En Efesios, es Cristo quien ha dado; en Corintios, es Dios quien “ha colocado” en la Iglesia; en Romanos y en 1 Pedro se tienen dones de gracia diferentes.

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El pan de la tierra

En el desierto los israelitas se alimentaban del maná. Cada mañana tenían que levantarse muy temprano a fin de recoger la cantidad que necesitaban para el consumo del día (esto se repite seis veces en Éxodo 16). Era imposible hacer provisiones para más de un día, ya que el maná criaba gusanos.

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El porvenir de Europa Occidental

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El porvenir de Israel

En el capítulo precedente hemos visto cómo Dios ha confirmado reiteradamente en su Palabra que cumplirá sus promesas, hechas a Abraham, a Isaac y a Jacob. Por consiguiente, volverá a traer a Israel a Palestina para que habite allí siempre y goce de las bendiciones de Jehová. Mas, ahora podemos preguntarnos:

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El porvenir de la cristiandad

En el libro del profeta Isaías, capítulo 11:9, leemos que vendrá un día en que “la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar”. Es, a la verdad, un maravilloso consuelo para aquellos que ven imperar en toda la tierra la incredulidad, el ateísmo y, como lógica consecuencia, la depravación moral cada vez más acentuada.

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El porvenir de la Iglesia

En 1 Corintios 10:32 encontramos la siguiente clasificación: la Iglesia de Dios, los judíos y los gentiles. Por este último término se designa a todos aquellos que no son judíos y que tampoco pertenecen a la Iglesia. En otros pasajes de la Escritura son llamados “las naciones”, “los pueblos” o “las gentes”. En las profecías también nos enfrentamos con esta clasificación.

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El porvenir de los pueblos alrededor de Palestina

En uno de los capítulos precedentes hemos visto cómo han sido descritos en el libro de Daniel los cuatro imperios que han de ejercer sucesivamente su dominio. En los primeros cinco capítulos, tenemos la historia y el carácter del reino babilónico. En el siguiente, el de los medos y persas.

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El porvenir de Rusia

Si leemos a los profetas Daniel, Jeremías y Ezequiel, nos sentiremos conmovidos por la gran diferencia de sus puntos de vista. Como hemos observado, Daniel habla del tiempo comprendido entre la transmigración del pueblo a Babilonia hasta la destrucción de los enemigos a la venida del Señor Jesús en gloria a la tierra.

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El sacrificio de paz

En la institución de los sacrificios, el sacrificio de paz estaba tercero en la lista (Levítico 1-5). Ahora, al tratarse de las “leyes” de las ofrendas (Levítico 6-7) vemos que es el último. Éste no se ofrecía para ser “aceptado”, como el holocausto, ni para ser “perdonado”, como el sacrificio por el pecado, sino que el que lo ofrecía lo hacía para dar gracias (cap. 7:12).

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Explicación de la palabra “expiación”

Ejemplos:

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Fin del milenio

¿Cuánto tiempo durará el glorioso reino del Señor Jesús?

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Introducción

El sábado es mencionado a la cabeza de las fiestas solemnes (Levítico 23:2-3) sin que por ello forme parte de las siete fiestas (v. 4). «El primer pensamiento de Dios es el reposo (Génesis 2:2-3), no la inactividad, sino la satisfacción profunda que él experimenta al ver cumplida su obra.

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