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Cabeza de mula

Volvamos atrás para comprender un poco cuáles fueron las causas que motivaron la respuesta a las oraciones de Star.

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Capítulo 1

“Doy gracias a mi Dios siempre” –dice el apóstol– “que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora”. Los filipenses habían tomado parte en el evangelio con ardor, demostrando tener un espíritu de amor, y el apóstol no cesaba de elevar súplicas por todos ellos.

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Capítulo 2

Antes de seguir adelante querría decir algunas palabras sobre los últimos versículos del capítulo 1. El apóstol dice: “en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para nosotros de salvación; y esto es de Dios. Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (v. 28-29).

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Capítulo 3:1-14

El capítulo precedente nos ha mostrado cómo el apóstol pone nuestros corazones en contacto con el Señor Jesús, quien deja la forma de Dios y la gloria celestial para tomar la forma de siervo y humillarse cada vez más, y quien luego, como hombre, es soberanamente exaltado. Además hemos visto que somos exhortados a seguir ese mismo camino, llenos del mismo pensamiento que estaba en Cristo.

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Capítulo 3:15 a 4:7

Hemos visto anteriormente, amados hermanos, cómo la visión de Cristo produce una energía que impulsa hacia la meta gloriosa. Pablo había sido ganado por Cristo para ello y procuraba ganar a Cristo en la gloria. Asimismo hemos visto que la epístola a los Filipenses considera al creyente como quien marcha a través del desierto mirando la meta en la que lo poseerá todo.

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Capítulo 4:8-23

Los dos primeros de estos versículos terminan la exhortación de esta epístola.

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Cuida a mi pajarillo

Mucha gente concurrió, como de costumbre, al velatorio del pequeño Mayil, pero muy poca simpatía testimoniaron a Mimosa.

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¿Debe el cristiano involucrarse en la política?

Muchos estiman que como buen ciudadano, un cristiano debe interesarse por el gobierno de su país, y debe votar, contribuyendo así a llevar al poder a hombres honorables. Pero Dios habla de manera distinta. Repetidas veces en su Palabra, y de diversas maneras, nos dice que como hijos suyos no somos ciudadanos de ningún país ni miembros de sociedad alguna:

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¿Debemos salir del mundo?

Antes de terminar quisiera insistir sobre otro punto. Por cierto, no podemos evitar el contacto con el orden de cosas del mundo, pero aquel contacto jamás debe ser el de la comunión: “Porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial?” (2 Corintios 6:14-15).

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El amor en el temor

Mimosa sentía una gran aprensión por sus hijos. ¿No cohabitan siempre el temor y el amor en el corazón de una madre? Sabía que había muchos peligros en la calle, tantos como las motas de polvo en el camino.

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El amor vencedor

Sólo nos falta contar lo que para Mimosa resultó una gran felicidad después de tantos sufrimientos. Cierto domingo por la tarde, cuando el sol doraba el cielo con sus últimos rayos, fuimos a la orilla del Lago Rojo, al pie de las montañas, acompañadas por mucha gente del lugar.

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El Antiguo Testamento - consideraciones generales

Grandes principios caracterizan a esta revelación. Diremos algo sobre ellos antes de ocuparnos en los detalles.

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El filo de la espada

Lentamente pasaron los meses. Mimosa tuvo que volver al trabajo; de otro modo, se hubiera acabado el alimento para la familia. Su esposo, tendido todo el día en la estera, era una boca más para alimentar. Se podía confiar en Kinglet, quien lo cuidaba y también se ocupaba de Mayil y Music mientras la madre estaba ausente.

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El látigo

–¿Qué pasa con esta criatura? ¿Qué tiene? Quien hablaba así era la madre de Mimosa; estaba muy enfadada. Y cuando esa mujer estaba enojada, usaba el látigo sin titubear. –¡Mírenla! ¡No hay ni rastro de ceniza sagrada en su frente! –¿Qué dirán los vecinos? –dijo la tía. –¡Ven acá, ingrata! ¡Apresúrate!

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El Nuevo Testamento - consideraciones generales

El Nuevo Testamento tiene un carácter muy diferente al del Antiguo. Este último nos da la revelación de los pensamientos que Dios comunicó a aquellos que fueron los instrumentos de esta revelación y nos lleva a adorar la sabiduría que se desarrolla en él. Pero Dios permanece siempre oculto detrás del velo. En el Nuevo Testamento, Dios se manifiesta.

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El que trae desgracias

Le esperaba un nuevo dolor. Su quinto hijo también fue un varón. Los vecinos vinieron a verla; zumbaban a su alrededor como abejas. La compadecían o la censuraban, según sus antojos. Pero todos sacudían sus cabezas y volvían las palmas de sus manos al cielo profetizando cosas terribles.

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El que trae suerte

Los hijos de Mimosa eran niños simpáticos y se hacían querer. El mayor era un hombrecito que sabía arreglárselas solo. Era muy recto por naturaleza. El pequeño Music era muy inteligente y atractivo. Luego nació el cuarto. El cuarto hijo, si es varón, según se dice trae buena suerte a la familia. Si además el quinto es una niña, los dos son considerados como buen presagio.

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El regreso de Mimosa

Cierto día recibimos una carta de Mimosa en la que nos decía: «Les ruego que me vengan a buscar, puedo ir». ¿Cómo era posible? ¿Qué había sucedido?

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El remedio mágico

En aquella época, Mimosa y su esposo eran muy pobres. Por lo tanto, cuando él estuvo bastante bien como para hacer un trabajo ligero, ella le suplicó que aceptara lo que le ofrecían, pues ella se sentía sumamente cansada. El marido ya veía lo suficiente para realizar aquella tarea. Debía acompañar a un pariente que iba a uno de esos lugares santos al sur del país.

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El torito gris

Un día, mientras Mimosa me contaba sus experiencias y su vida pasada, de repente expresó: «Entonces el torito gris se fue al cielo». Sabía algo de ese lugar, de sus puertas de perlas, sus muros, sus calles de oro puro, su río y árbol de vida. Este cuadro de hermosura y de gloria había llamado la atención de esta joven.

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En casa de sus amigos

Con nuevas fuerzas, Mimosa empezó a trabajar para reconstituir su pequeña fortuna. En la India, cuando alguien está enfermo, los familiares acuden, se quedan uno o dos días y se van; si la enfermedad se prolonga, volverán otra vez. Vienen para inquirir sobre lo oído, simpatizar y aconsejar a la familia. No obrar así, sería como si no amaran a los suyos.

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¿Es Mimosa?

Yo estaba en un apartado rincón de la misión, cuando un niño llegó corriendo para anunciarme la llegada de Mimosa. Mientras atravesaba apresurada el patio recordaba del pasado una jovencita, delgada, con su traje anaranjado y carmesí, con lindos anillos de plata en los brazos.

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He aprendido a conocerlo mediante el sufrimiento

Pasaron algunos meses. El primo de Mimosa seguía demostrándole su bondad, pero la gente del pueblo la miraba con malos ojos; ya le resultaba casi imposible mantener a sus hijos alejados de las influencias externas. Empezaban a comprender muchas cosas y hacer preguntas; se daban cuenta de que su hogar estaba dividido.

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Introducción

Este relato verídico es la historia siempre nueva de un alma que se dejó ganar por el infinito amor del Salvador. Para comprenderla mejor, hemos pensado que sería bueno explicar un poco lo que son las «castas».

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