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Tres clases de sacrificios por el pecado (resumen)
En el libro del Levítico encontramos tres clases de sacrificios por el pecado:
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Triste final de Josías
Nos gustaría detenernos en la brillante y alentadora escena que se nos presenta en los primeros versículos del capítulo 35 de 2 Crónicas, pero debemos concluir este escrito, y simplemente daremos un vistazo al solemne y admonitorio final de la historia de Josías, el cual contrasta tristemente con todo el resto de su interesante carrera, y hace resonar en nuestros oídos una nota de advertencia a
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Un cántico como testimonio para los descendientes
“Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel. Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto.
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Un compromiso presuntuoso
Sin embargo, Israel no estaba dispuesto a ocupar esta alta posición. En lugar de regocijarse en la santa promesa de Dios, se atrevió a pronunciar el voto más presuntuoso que jamás haya salido de labios humanos. “Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos” (v. 8). Eso era hablar con audacia.
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Un corazón sometido
Una vez que Moisés hubo declarado la gran verdad fundamental contenida en el versículo 4: “Oye, Israel, Jehová vuestro Dios, Jehová uno es”, continúa describiendo a la congregación el deber sagrado que tenían hacia Jehová. No era solamente un Dios, sino que era su Dios, que se había dignado a entrar en relación con ellos mediante un pacto.
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Un Dios Salvador para un hombre perdido
Tanto los predicadores como los oyentes deben tener siempre en cuenta que el objetivo primordial del Evangelio es poner en contacto a Dios con el pecador, de una forma que pueda asegurarle al pecador la salvación eterna. Revela un Dios Salvador a un hombre perdido. En otras palabras, presenta a Dios ante el pecador como al único que puede satisfacer la necesidad del pecador.
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Un gran sumo Sacerdote
La eficacia del sacrificio sacerdotal de Cristo se une íntimamente a la acción penetrante y purificadora de la Palabra de Dios. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
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Un hombre en Cristo
A todos aquellos cuyos ojos fueron abiertos para ver su verdadera condición natural, que fueron convencidos de pecado por el poder del Espíritu Santo, y que no conocen el verdadero significado de un corazón quebrantado y de un espíritu contrito, les resultará profundamente interesante conocer el divino secreto del reposo y la paz.
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Un hombre mundano y un hombre de fe
Al abrir cada nueva porción de este libro del Génesis, se renueva en nosotros la idea de que estos capítulos son la sementera de todas las doctrinas bíblicas, y que ellos encierran a la vez los fundamentos de toda la historia de la humanidad.
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Un horrible pecado: chismear
Los versículos 16 y 17 exigen una atención especial. “No andarás chismeando entre tu pueblo” (v. 16). Es una recomendación que conviene a los hijos de Dios de todos los tiempos. Un chismoso o calumniador hace un mal incalculable. Se ha dicho con razón que hace daño a tres personas: a sí mismo, a quien le escucha, y a aquel de quien habla.
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Un mandamiento de amor
Cada siete años harás remisión. Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová.
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Un plan humano para apaciguar a Esaú
Aun cuando Jacob había pedido que Dios le librara de su hermano Esaú, es evidente que no tenía confianza en Su intervención, pues procura apaciguar a Esaú mediante un regalo. Su confianza descansa en este regalo y no en Dios solo. Engañoso es el corazón más que todas las cosas (Jeremías 17:9).
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Un privilegio inestimable
Jehová había fijado su morada en medio de su pueblo rescatado y en ningún otro sitio. La redención era la base esencial de la morada de Dios en medio de los hombres. Fuera de la redención, la presencia divina no podía sino acarrear la destrucción del hombre; pero, conocida la redención, esta presencia proporciona al rescatado el más alto privilegio y la más resplandeciente gloria.
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Un pueblo restaurado, de vuelta y bendito
Este capítulo es de profundo interés e importancia. Es profético y nos presenta algunas de “las cosas secretas” a que hace referencia la última parte del capítulo anterior.
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Un puesto y un servicio especial
Los levitas estaban especialmente designados, de entre las demás tribus, para ocupar un puesto y cumplir un servicio muy particulares.
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Un reposo venidero
No se crea que hemos perdido de vista el muy importante hecho de que el sábado tendrá que ser celebrado otra vez en la tierra de Israel y en todo el mundo. Seguramente que sí. Queda un reposo para el pueblo de Dios (Hebreos 4:9).
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Un resultado feliz para otros
Este resultado feliz para Isaac mismo produjo un efecto saludable en otros: “Y Abimelec vino a él desde Gerar, y Ahuzat, amigo suyo, y Ficol, capitán de su ejército. Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros?
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Un rey que no conocía a Dios
“Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo a su pueblo: He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros. Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra” (v. 8-10).
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Un sacrificio más excelente
Todas estas consideraciones nos ayudan a comprender algo del significado y de la virtud de la declaración que hemos hecho: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín”. Caín no tuvo esta fe y, por lo tanto, no trajo sacrificio cruento. Abel tuvo fe y, por lo tanto, ofreció la sangre y la grosura que tipifican tanto la vida como la excelencia innata de la persona de Cristo.
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Un sacrificio quemado al fuego: olor grato para Dios
“Y lavará con agua los intestinos y las piernas, y el sacerdote hará arder todo sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová” (v. 9). El lavatorio que se ordena aquí hacía que el sacrificio, en figura, fuera tal como Cristo era esencialmente: puro interior y exteriormente.
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Un solo centro: El nombre de Jesús
Repetiremos la pregunta y rogamos fervorosamente al lector que la considere y responda en la presencia de Dios y a la luz de la Escritura: ¿Dónde podría hallar el apóstol esa disposición el próximo domingo en Londres, París, o en cualquiera otro sitio de la cristiandad?
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Un Sumo Sacerdote que se compadece de nuestras debilidades
Ahora bien, la epístola a los Hebreos nos presenta tres preciosas facetas del servicio sacerdotal del Señor. En primer lugar, leemos en el capítulo 4:
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Un único hijo amado (Marcos 12:6)
En la parábola de los labradores malvados, el Señor explica toda la historia de Israel, su infidelidad, las persecuciones que hizo padecer a los profetas. Por último, el amo de la viña les envía su “hijo… (único) amado”; también a él lo matan y le echan fuera de la viña. Los principales del pueblo comprendieron perfectamente “que decía contra ellos aquella parábola” (v. 12).
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Un único lugar, un solo centro
¡Qué privilegio indecible para cuantos amaban a Dios reunirse en el sitio donde el nombre de Dios era ensalzado! ¡Qué gracia querer reunir a su pueblo alrededor suyo en ocasiones! Este hecho no perjudicaba en nada los derechos y privilegios personales de los israelitas. Al contrario, abundaban aún más.
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