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¡Cumplido está!
Pensamientos sobre el Salmo 22
De este Salmo 22 se puede decir con propiedad que constituye el centro moral del libro de los Salmos, pues nos muestra la obra del Señor Jesús, la que hace posibles todas las bendiciones contenidas en el resto del libro y el cumplimiento del consejo de Dios para con su pueblo y para con la tierra. Estamos aquí en presencia de lo que está en el corazón mismo del pensamiento de Dios con respecto a su gloria y también con respecto a nuestra bendición: los sufrimientos de Cristo durante las tres últimas horas de la cruz.
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Jade preciosa
La pequeña china
Jade Preciosa era una hermosa jovencita china. Su pequeña figura reflejaba el color delicado del marfil. Sus ojos oblicuos parecían bayas negras, y sus cabellos lisos, igualmente negros, brillaban, porque habían sido cuidadosamente peinados con aceite. Llevaba vestidos limpios, aunque remendados, como los de los otros cuatro niños que la acompañaban. Ella misma los había lavado y remendado. Su madre estaba muy feliz de poder contar con la ayuda de una hija tan juiciosa.
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La progresiva revelación de Dios
“Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad” (2 Crónicas 6:1). Cuando la nube –presencia de Dios– llenó el tabernáculo o el templo, ni los sacerdotes ni el mismo Moisés, en su tiempo, podían penetrar en él, “porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios” (Éxodo 40:35; 2 Crónicas 5:14). Él “habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver” (1 Timoteo 6:16). En otras palabras, él es desconocido en la tierra, permanece inaccesible en la luz celestial. Cuando Moisés desea ver la gloria de Dios, Jehová le responde: “No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá” (Éxodo 33:20). Sin embargo, a través de los siglos –como lo dice Pablo a los atenienses– algunos han buscado “si en alguna manera, palpando, puedan hallarle” (Hechos 17:27). Incluso un filósofo griego como Platón no pudo más que «palpar». Era necesario que Dios se revelase.
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¿Quién es Jesús?
Cuando Jesús preguntó: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:15-16). Se lo había revelado el Padre, y por esta razón es llamado “bienaventurado”. Al final de su vida, sabiendo que en breve debía abandonar el cuerpo (2 Pedro 1:14), el apóstol hace una exhortación muy importante: “Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (cap. 3:18). De un modo muy simple, y sin duda muy parcialmente, hemos intentado mostrar algunas de las glorias de esta Persona maravillosa, cuya profunda contemplación puede transformar nuestras vidas (2 Corintios 3:18). Mientras estemos en la tierra, nunca podremos escudriñar todo este misterio. “Nadie conoce al Hijo, sino el Padre” (Mateo 11:27). En su oración, el mismo Señor Jesús decía: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Efectivamente, “este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).
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¿Quién es mi prójimo?
Eran pasadas las tres y media cuando Daniel bajó corriendo por la escalera de su casa. Mejor dicho, no resistió la tentación de deslizarse por la barandilla; así que llegó en un instante. En el portal le esperaba Felipe, con un libro debajo del brazo. Tras un breve saludo, echaron a andar a buen paso.
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Un visitante muy especial
Guillermo llegó a casa muy sobresaltado. Era un domingo, cerca del mediodía. –¡Mamá!, ¡mamá! –gritó el niño mientras entraba con gran estrépito en la cocina. –¡Mamá!, ¿llamaron a la puerta esta mañana? –¿Qué quieres decir, hijo mío? –preguntó la señora Peña, que estaba ocupada preparando el almuerzo. –Quería saber si alguien llamó hoy a la puerta.
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Ver a Jesús por donde anduvo
Al final de su vida en esta tierra el apóstol Juan, aquel a quien Jesús amaba y con quien tenía mayor intimidad que con otros, nos dice con emoción: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida… lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido” (1 Juan 1:1-4).
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Orientación cristiana
¿Conoce usted a Jesús?
¿Conoce usted personalmente a Jesús, el Hijo de Dios? El vino en medio de los hombres para hacerles todo el bien posible y encontró de su parte el menosprecio, el odio, hasta finalmente ser clavado en la cruz. Pero resucitó, está vivo y busca el contacto con usted.
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Mensaje para todos
Cosas útiles para los jóvenes cristianos
1. Estar seguros de su salvaciónSu única base es la Palabra de Dios; por ello es conveniente memorizar versículos que le refuercen su salvación, por ejemplo: Juan 1:12; 3:16; 5:24. Esto lo librará de las dudas. El diablo tuvo que huir cuando el Señor Jesucristo le dijo: “Escrito está” (Lucas 4:12).2. Confesar al Señor
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Orientación cristiana
Dios habla hoy
Como Dios hablaEn este mundo, donde se oyen tantas voces discordantes y contradictorias, ¿Sabe usted que Dios habla también? Sus Palabras, las encuentra en la Biblia, nombre que quiere decir “el libro”; no es un libro muy notable entre muchos otros, sino que es el único, la verdad, la Palabra de Dios.
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Orientación cristiana
La abogacía de Cristo
Se hace muy a menudo la pregunta siguiente, a saber: «Mas, ¿qué ha de hacerse con los pecados que cometa un creyente después de convertirse? ¿Cómo se deben tratar?».
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Vida Cristiana
Las ciudades donde vivió Jesús - Belén
Cuando José y María partieron de Nazaret hacia Belén (por orden del emperador romano todos los habitantes de la provincia debían empadronarse en vista del censo), tuvieron que hacer un largo viaje. Atravesaron ciento cincuenta kilómetros pasando por los campos de Galilea, por las colinas de Samaria, y al final subieron hacia Jerusalén, detrás de la cual está Belén.
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Vida Cristiana
Las ciudades donde vivió Jesús - Jerusalén
Jerusalén es, sin duda alguna con Damasco, una de las ciudades más antiguas del mundo, y una de las que han sido habitadas sin interrupción desde hace miles de años.
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Vida Cristiana
Las ciudades donde vivió Jesús - Nazaret
El rey Herodes, el mismo que había ordenado la muerte de los niños inocentes en Belén, había muerto. José y María, aconsejados por divina revelación en sueños, volvieron con Jesús de Egipto a Palestina.
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Orientación cristiana
Las primeras y postreras palabras del Señor en la gloria
El silencio extático de los discípulos del Señor, cuando la nube de gloria lo apartaba de la vista de ellos, fue interrumpido por la voz de dos hombres en vestiduras blancas, los cuales dijeron: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”.
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Orientación cristiana
¡Magnifico Salvador!
En Marcos 11, de los versículos 1 al 12, se nos narra la entrada de Jesús en Jerusalén. El profeta Zacarías había profetizado sobre este acontecimiento: “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” (Zacarías 9:9).
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Orientación cristiana
Si conocieras el don de Dios
Pasando Jesús viajando de Judea a Galilea, por una ciudad de Samaria llamada Sicar, y sintiéndose cansado, se sentó junto al pozo de Jacob que se hallaba a su paso. Era como la hora sexta cuando esto sucedió. Acongojado se sentía el tierno corazón de Aquel que, por amor a sus criaturas, vino al mundo para salvarlas de sus pecados, al verse despreciado por ellas.
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A orillas del Jordán
Juan el Bautista había sido enviado para preparar “el camino del Señor” (Mateo 3:3). En medio de la ruina moral de Israel, un pequeño residuo todavía esperaba al Mesías. Venían a su bautismo, bautismo de arrepentimiento, confesando sus pecados. Juan anunciaba que aquel que vendría después de él sería más poderoso que él; decía que él mismo no era digno de desatar sus sandalias.
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Capítulo 1
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo. (Apocalipsis 3:20) Guillermo llegó a casa muy sobresaltado. Era un domingo, cerca del mediodía. –¡Mamá!, ¡mamá! –gritó el niño mientras entraba con gran estrépito en la cocina. –¡Mamá!, ¿llamaron a la puerta esta mañana?
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Capítulo 1
Eran pasadas las tres y media cuando Daniel bajó corriendo por la escalera de su casa. Mejor dicho, no resistió la tentación de deslizarse por la barandilla; así que llegó en un instante. En el portal le esperaba Felipe, con un libro debajo del brazo. Tras un breve saludo, echaron a andar a buen paso.
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Capítulo 2
–Hoy Guillermo escuchó una predicación muy extraña –comentó la señora Peña. –¿De qué se trata? –preguntó amablemente el padre, a quien le parecía que un paseo por la mañana le hacía mucho mejor que ir a escuchar un discurso durante una hora–. Hijo, ¿puedes repetirme el texto?
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Capítulo 2
Después de despedirse de Ana y de Antonia, que eran amigas suyas, Elena e Isabel volvieron a su casa por el acostumbrado camino. Al doblar la esquina de la calle Esparteros, se encontraron con una niña bastante asustada, quien las miraba con sus ojos tristes.
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Capítulo 3
Cuando la profesora le entregó el papel, Guillermo le preguntó: –Profesora, ¿ya llamó a su puerta? En el rostro de la profesora se dibujó una expresión de alegría y respondió emocionada:
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Capítulo 3
Cuando llegó a casa, Elena tuvo la grata sorpresa de encontrar a su abuelo Pedro. Este vivía a unas tres horas de viaje en tren y había venido a pasar unos días con su hija, la señora de Robles, quien era viuda. Elena lo abrazó cariñosamente. Después de saludarse, la madre preguntó a Elena dónde se había quedado Isabel.
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