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El perdón de los pecados

Oh, qué bendición poder repetir con el salmista: “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado”, y: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmo 32:1, 5-6). Verdaderamente esto es bendición, y fuera de ella no existe ninguna.

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Estudio sobre el libro de los Números

Vamos a emprender el estudio de la cuarta gran división del Pentateuco, los cinco libros de Moisés. Encontraremos que el carácter esencial de este libro es tan manifiesto como el de los tres precedentes, los cuales ya han ocupado nuestra atención. En el libro del Génesis, después de describirse la creación, el diluvio y la dispersión de Babel, tenemos la elección, según Dios, de la simiente de Abraham. En el libro del Éxodo encontramos la redención. El libro del Levítico nos habla de la comunión por medio del culto sacerdotal. En Números observamos la marcha y la lucha en el desierto.

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Estudio sobre el libro del Deuteronomio I

Primera parte

El libro del Deuteronomio tiene un carácter tan propio como cualquiera de las cuatro secciones anteriores del Pentateuco. Por su título podríamos suponer que este es una simple repetición de los anteriores, pero eso sería un error. Una cosa así no ocurre en la Palabra de Dios; Él nunca se repite. Dondequiera que le discernamos, sea en una página de la Sagrada Escritura o en el amplio campo de la creación, vemos una variedad infinita, una plenitud divina, un plan definido. Nuestra facultad para discernir y apreciar tales cosas será proporcional a nuestra espiritualidad. En esto, como en todo, es necesario que nuestros ojos estén ungidos con colirio celestial.

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Estudio sobre el libro del Deuteronomio II

Segunda parte

El libro del Deuteronomio tiene un carácter tan propio como cualquiera de las cuatro secciones anteriores del Pentateuco. Por su título podríamos suponer que este es una simple repetición de los anteriores, pero eso sería un error. Una cosa así no ocurre en la Palabra de Dios; Él nunca se repite. Dondequiera que le discernamos, sea en una página de la Sagrada Escritura o en el amplio campo de la creación, vemos una variedad infinita, una plenitud divina, un plan definido. Nuestra facultad para discernir y apreciar tales cosas será proporcional a nuestra espiritualidad. En esto, como en todo, es necesario que nuestros ojos estén ungidos con colirio celestial.

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Estudio sobre el libro del Éxodo

En el libro del Éxodo el tema central es la redención. Moisés aparece como el libertador de Israel, y la relación de este con Dios es ordenada divinamente por la sangre del cordero pascual. Por medio de distintas imágenes se nos muestra el significado que tiene la cruz de Cristo para Dios y para el hombre. Vemos a Israel, completamente seguro ante la espada del juicio, detrás de las puertas cuyos postes fueron rociados con sangre. También aparece a salvo en la orilla del Mar Rojo, felizmente evadido del poder de su opresor. Simbólicamente vemos aquí la posición de cada verdadero creyente. Librado del juicio eterno y del poder de Satanás por la muerte de Cristo, está preparado para el camino a través del desierto.

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Estudio sobre el libro del Génesis

El libro del Génesis ha sido llamado la sementera de la Biblia, dado que en él se refieren los eternos designios del Dios viviente, soberano y todopoderoso. Se puede decir que es la base de toda la revelación que tenemos en los otros 65 libros y la portada majestuosa de la magnífica estructura de la Biblia. Los hebreos le dieron por título la primera palabra hebrea que significa «En el principio», denominación muy apropiada, puesto que en este libro se encuentra el principio u origen de todas las cosas, sean físicas o morales. No hay nada ni nadie que no haya tenido principio con excepción de Dios, el “que es y que era y que ha de venir” y por cuya voluntad “todas las cosas… fueron creadas” (Apocalipsis 1:4, 8; 11:17; 4:11).

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Estudio sobre el libro del Levítico

Dios es santo, sea cual fuere el lugar desde el que habla. Es santo en el monte Sinaí y es santo en el propiciatorio; pero, en el primer caso, su santidad estaba ligada a “un fuego consumidor”, mientras que en el segundo va unida a la gracia paciente. La unión de la perfecta santidad y de la perfecta gracia es lo que caracteriza a la redención que es en Cristo Jesús, redención que se encuentra prefigurada de diversas maneras en el libro del Levítico.

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La Asamblea de Dios

La plena suficiencia del Nombre de Jesús

En un tiempo como el presente, cuando casi toda nueva idea se convierte en el centro o punto de reunión de alguna nueva asociación, no podemos menos que percibir el valor de tener convicciones divinamente formadas acerca de lo que es realmente la Asamblea de Dios.

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La autoridad de las Escrituras

La Escritura es la Palabra de Dios, y ella juzga al hombre a fondo. Pone al desnudo las profundas raíces de su naturaleza, descubre los mismos cimientos de su ser moral. Es el único espejo fiel en el cual puede verse perfectamente reflejado. Esta es la razón por la cual al hombre no le gusta la Escritura; no puede soportar la Palabra; intenta ponerla a un lado; le encanta buscar defectos en ella; se atreve a juzgarla.

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La gran comisión

Cuando Dios, desde lo alto del Sinaí, proclamó las duras exigencias del pacto de obras, se dirigió exclusivamente a un solo pueblo y en un solo idioma; su voz fue oída solamente dentro de los estrechos límites del pueblo judío (Éxodo 20). Pero cuando Cristo resucitado envió sus mensajeros de salvación, les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15; compárese Lucas 3:6).

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La venida del Señor

«Creemos que se ha oído el grito de medianoche: “¡Aquí viene el Esposo; salid a recibirle!” (Mateo 25:6). Reconocemos el resultado de aquel grito por la gran atención que, desde los años 1830 aproximadamente, se le ha dado a la gloriosa verdad de la venida del Señor. Durante siglos, no se oyó nada sobre el retorno del Esposo. “Mi señor tarda en venir” (Mateo 24:48), fue lo que claramente expresó la Iglesia profesante. La cristiandad estaba dormida. Pero, por la gracia de Dios, se oyó el grito –ese grito que conmueve el alma–: “¡Aquí viene el Esposo; salid a recibirle!”. ¿Estamos preparados? ¿Tenemos el aceite en nuestras vasijas –la verdadera gracia del Espíritu de Dios en nuestros corazones–? ¡Solemne pregunta!

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The Mackintosh Treasury

Lecciones del Antiguo Testamento

"Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza" (Romanos 15:4). Estas breves palabras confieren al cristiano, de manera clara e inequívoca, un título que lo habilita a recorrer el vasto y magnífico campo de las Escrituras del Antiguo Testamento y a recoger de allí instrucción y consuelo según la medida de su capacidad y el carácter o la profundidad de su necesidad espiritual.

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Temas de doctrina cristiana I

Primera parte

Las doctrinas más interesantes, así como el conocimiento más profundo de las Escrituras, pueden dejar el corazón frío y estéril. Es a Cristo a quien debemos buscar y hallar en la Palabra; y, cuando lo hallamos, debemos alimentarnos de él por la fe. Esto nos dará la frescura, la unción y el poder de vida que tanto necesitamos en estos días de frío formalismo. ¿Qué valor tiene una ortodoxia fría sin un Cristo vivo, conocido en todo su poder y en toda la excelencia de su Persona? La sana doctrina es, sin duda, de inmensa importancia; y todo fiel siervo de Cristo se sentirá imperiosamente llamado a retener “la forma de las sanas palabras” (2 Timoteo 1:13). Pero, después de todo, un Cristo vivo es el alma y la vida, la esencia y la sustancia de la sana doctrina.

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Temas de doctrina cristiana II

Segunda parte

Las doctrinas más interesantes, así como el conocimiento más profundo de las Escrituras, pueden dejar el corazón frío y estéril. Es a Cristo a quien debemos buscar y hallar en la Palabra; y, cuando lo hallamos, debemos alimentarnos de él por la fe. Esto nos dará la frescura, la unción y el poder de vida que tanto necesitamos en estos días de frío formalismo. ¿Qué valor tiene una ortodoxia fría sin un Cristo vivo, conocido en todo su poder y en toda la excelencia de su Persona? La sana doctrina es, sin duda, de inmensa importancia; y todo fiel siervo de Cristo se sentirá imperiosamente llamado a retener “la forma de las sanas palabras” (2 Timoteo 1:13). Pero, después de todo, un Cristo vivo es el alma y la vida, la esencia y la sustancia de la sana doctrina.

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Vida Cristiana

¿Cuál será la suerte de los santos del Antiguo testamento?

Creemos que la Escritura enseña claramente que los creyentes del Antiguo Testamento compartirán la gloria celestial con la Iglesia, aun cuando no formen parte de esta. Hebreos 11:40 es un texto muy diáfano y concluyente en cuanto a este punto: “Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros”.

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Vida Cristiana

¿Es lícito orar para recibir el Espíritu santo?

No cabe la menor duda que muchos cristianos oran por aquello que ya poseen, sin reparar en ello. La Palabra de Dios nos enseña en numerosos pasajes que todos los creyentes poseen actualmente el Espíritu Santo (Juan 16:14-15; Romanos 5:5; 8:15; 1 Corintios 2:13); y no es muy inteligente orar por lo que ya se tiene.

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Orientación cristiana

Lino torcido

El “lino torcido”, figura de la humanidad pura y sin mácula de Cristo, abre a la inteligencia espiritual un manantial precioso y abundante de meditación. La verdad tocante a la humanidad de Cristo debe ser recibida con toda la exactitud de la enseñanza de las Escrituras.

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Vida Cristiana

¿Podemos orar al Espíritu Santo, esto es, dirigirnos a Él en nuestros ruegos y súplicas?

Todos los verdaderos cristianos reconocemos la divinidad del Espíritu Santo, es decir, que él es una de las tres Personas divinas y no una mera influencia.

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Orientación cristiana

¿Por favor, explíqueme la diferencia entre las obras y la fe?

Es muy instructivo comparar la enseñanza respecto a las obras en las epístolas de Pablo y de Santiago, tanto el uno como el otro divinamente inspirados. Pablo desecha completamente las obras de la ley; Santiago insiste con celo sobre las obras de la fe. Cuando este hecho se ha comprendido bien, toda la dificultad desaparece y vemos brillar la divina perfección de las Sagradas Escrituras.

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Vida Cristiana

Quisiera conocer el sentido exacto de Filipenses 3:12

Es probable que nuestro corresponsal encuentre dificultad para entender el verdadero alcance de la palabra perfecto. Creemos que se refiere al tiempo en que Pablo –juntamente con todos los verdaderos creyentes– seremos hechos (cuerpo, alma y espíritu) conforme a la gloriosa imagen de Cristo. 

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Abraham en Gerar

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Abraham y el país de Canaán

Buena parte del libro del Génesis se ocupa de la historia de siete hombres, que son: Abel, Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob y José. No me cabe duda de que la historia de cada uno de ellos representa una verdad especial.

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Ahora… Israel… oye

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Andar por la fe – La circuncisión

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