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Los velos que cerraban las entradas

El tabernáculo estaba dividido en tres partes distintas: el lugar santísimo, el lugar santo y el atrio. Los velos que cerraban la entrada a cada una de estas partes estaban hechos de los mismos materiales que la primera cubierta del pabellón, o sea, de “azul, púrpura, carmesí, y lino torcido” (v. 31, 36; 27:16).

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Lot

Pero, para Abraham, hubo una prueba mucho más grande que la del hambre que le hizo bajar a Egipto, a saber: aquélla que le sobrevino a causa de la compañía de quien evidentemente no andaba inspirado por la energía de la fe personal, ni por el sentimiento de la responsabilidad individual.

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Lot elige la llanura

¿Qué, pues, escogió Lot, cuando tuvo la libertad de elegir? Escogió, cual porción suya, Sodoma, el lugar mismo sobre el cual iba a estallar el juicio. ¿Cómo y por qué hizo Lot semejante elección? El caso es que miraba las apariencias exteriores y no el valor positivo y el destino futuro del lugar. El carácter real y positivo de Sodoma era la maldad (v.

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Lot salvado como a través de fuego

Evidentemente, Lot deploraba tener que dejar el lugar que los ángeles le obligaban a abandonar, porque no solamente fue necesario que le tomaran de la mano para forzarle a huir del juicio que estaba a punto de descargarse, sino que, cuando uno de ellos le exhortó a salvar su vida (la única cosa que era posible salvar de la calamidad) y huir al monte, respondió: “No, yo os ruego, señores míos.

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Lot sentado en la puerta

Fijemos ahora la atención en la parte solemne de la Historia Sagrada a la cual hemos llegado. “Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma” (v. 1), en el puesto de la autoridad. Había avanzado: «se había abierto camino en el mundo», había tenido éxito, a vista humana.

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Lucas 12:40

Esto nos conduce a la tercera porción de la Escritura donde también aparece nuestro solemne lema. “Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá” (Lucas 12:40). Si la salvación está “preparada” para ser revelada y si el juicio está “preparado” para ser ejecutado, ¿qué nos corresponde, sino estar también “preparados”?

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Malaquías

Dirijámonos ahora, por un momento, al final del Antiguo Testamento, al profeta Malaquías. Muchos años habían pasado desde los brillantes días de Esdras y Nehemías, y aquí nos encontramos con un cuadro muy triste de la condición en que había caído Israel. ¡Ayayay, qué rápido se había seguido el «camino descendente»!

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Males que resultan de una mala aplicación de la doctrina de la elección

Ahora descubriremos, en breves momentos, tres distintos males que resultan de una mala aplicación de la doctrina de la elección:

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Mantener la disciplina en la casa de Dios

No crea el lector, ni por un momento, que la unidad del Cuerpo es menoscabada cuando se mantiene la disciplina en la casa. Eso sería un grave error; y, no obstante, por desgracia está muy extendido. Oímos decir con frecuencia que los que buscan mantener la disciplina en la casa de Dios dividen el cuerpo de Cristo. No podría haber error más grande.

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Mara, las aguas amargas

En los últimos versículos vemos a Israel en el desierto. Habían caído terribles juicios sobre Egipto, mientras que Israel había sido librado de todos ellos. Los egipcios del ejército de Faraón yacían muertos en las orillas del mar, Israel estaba seguro y triunfante. Hasta entonces todo había ido bien, pero, ¡ay! las cosas pronto iban a cambiar de aspecto.

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Mardoqueo el judío

Este notable hombre vivió en una época en que la economía judaica había fracasado por la infidelidad y desobediencia del pueblo judío. El gentil estaba en el poder. La relación entre Jehová e Israel ya no podía ser reconocida públicamente, y el fiel judío solo tuvo que colgar su arpa sobre los sauces y derramar sus lágrimas por el brillo empañado de sus días pasados (véase el Salmo 137).

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Más consideraciones sobre la base de la gran comisión

Al tratar con nuestro tema, debemos considerar aún la autoridad y la esfera de «la gran comisión»; pero antes debemos detenernos un poco más sobre su base. La comisión es realmente grande, y requiere un fundamento sólido sobre el cual descansar; y este fundamento, bendito sea Dios, se encuentra en la muerte expiatoria de Su Hijo.

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Mateo 25:10

Pero mientras ellas [las vírgenes insensatas] iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

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Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal

Finalmente Moisés hace un solemne llamado a los corazones y conciencias del pueblo.

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Mirar a Jesús, el único remedio prescrito por Dios

Así ocurre también ahora. El pecador es llamado simplemente a mirar a Jesús. No se le dice que mire a las ordenanzas, a las iglesias, a los hombres o a los ángeles; no hay socorro en esas cosas. El pecador es llamado a contemplar exclusivamente a Cristo, cuya muerte y resurrección constituyen el fundamento eterno de toda paz y esperanza.

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Mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma

“Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.

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Moisés

Consideremos a Moisés. Habló imprudentemente con sus labios en las aguas de Meriba (Números 20). Y ¿cuál fue el resultado?: El decreto gubernamental de Jehová le prohibió la entrada a la tierra prometida.

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Moisés agobiado por el peso de las responsabilidades

Tenemos otras lecciones que sacar de esta importante porción de la Palabra. No solo debemos considerar la decadencia de la asamblea de Israel; también vemos al mismo Moisés titubear y a punto de sucumbir bajo el peso de su responsabilidad. “Y dijo Moisés a Jehová: ¿Por qué has hecho mal a tu siervo?

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Moisés desanimado

No obstante, la prueba más dolorosa para Moisés no fue motivada por el juicio que Faraón emitió sobre su misión. El siervo fiel, cuyo corazón esté del todo entregado a Cristo, puede ser considerado por los hombres como un mero fanático visionario. Los hombres miran al creyente desde un punto de vista que no nos permite esperar de ellos otra cosa.

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Moisés, intercesor

Citaremos ahora las trascendentales palabras con las que termina nuestro capítulo.

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Moisés no entrará en el país

Consideremos ahora los últimos versículos de nuestro capítulo; en ellos encontramos una sólida instrucción. Ante todo, vemos los actos del gobierno de Dios desplegados de la manera más solemne y conmovedora. Moisés se refiere patéticamente al hecho de su exclusión de la tierra de Canaán. “También contra mí se airó Jehová por vosotros, y me dijo: Tampoco tú entrarás allá” (v. 37).

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Moisés no pasará el Jordán

El último párrafo del capítulo 27 es profundamente solemne. Los procedimientos gubernamentales de Dios se despliegan ante nuestros ojos de una manera eminentemente apropiada para conmover el corazón. “Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y verás la tierra que he dado a los hijos de Israel.

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Moisés y Jehová

Los últimos versículos de este capítulo nos ofrecen un episodio conmovedor que tuvo lugar entre Moisés y su Señor, cuyo recuerdo se corresponde hermosamente con el carácter del libro de Deuteronomio, según era de esperar.

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Moisés y la gloria de Jehová

“Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel, y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos” (v. 10-12).

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