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Capítulo 4

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Congregarse conforme a la voluntad de Dios

Reunirse de manera diferente a la que nos enseña la Palabra de Dios no puede ser más que una forma religiosa. No digamos que una alma sincera, aunque mal esclarecida, no encontrará nada en tal reunión, y que Dios no puede agradarse de ella (Hechos 10:35).

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¿Cuál es la función del pastor a quien Cristo llama?

¿Su papel es mandar y dirigir todo en la iglesia? ¿Delegar funciones, predicar siempre en la congregación? ¿Organizar el culto, las oraciones, los cánticos, los versículos… y por ello recibir un salario? No, no es esto. La Palabra dice a través del apóstol Pedro que en el culto todos los creyentes son un sacerdocio santo y real, para ofrecer alabanzas a Dios:

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Cuidarnos unos a otros

No solo los pastores deben cumplir el trabajo de pastoreo. Hemos visto que todos los ancianos de la iglesia tienen este servicio. Todos los que son espirituales tienen que ayudar para la restauración de un hermano que caiga.

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El asalariado… que no es el pastor

El Señor Jesús, hablando de sí mismo como el Buen Pastor que da su vida por sus ovejas, también hizo referencia al asalariado:

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El primer pastor de ovejas

Cuando se considera un tema bíblico, siempre es bueno mirar dónde se encuentra este por primera vez en la Biblia. En Génesis leemos: “Y Abel fue pastor de ovejas… y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:2, 4).

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El Señor es mi pastor

El Salmo 23 nos enseña lo que es un verdadero pastor. Esta porción de la Escritura nos muestra lo que el Señor Jesucristo hace todos los días a favor de nosotros. Él es el modelo para los pastores, les enseña cómo deben servir, ministrar y pastorear las ovejas que ha puesto en sus manos.

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Introducción

Las páginas que siguen tienen por objeto recordar las enseñanzas de las Sagradas Escrituras acerca del importante asunto de la Iglesia o Asamblea

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Introducción

Cuando Dios empieza una relación con un grupo de personas para llamarlo su pueblo, también se hace responsable de cuidarlo, tal como un pastor se ocupa de su rebaño. Qué consuelo saber que Dios siempre ha tenido cuidado de sus ovejas y que está presto a proveerles lo necesario en la manera que él mismo lo considera mejor.

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Introducción

Al hablar del “diezmo” en este estudio, nos referimos a la décima parte de algo, o sea el 10%. Por ejemplo, si alguien gana 100, dará 10 de lo adquirido. En el lenguaje común también se utilizan las palabras ofrendar u ofrenda, dar y donativo. Tenemos que entender que estas palabras no son sinónimas de diezmar, o de dar el diezmo.

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Jesucristo, el gran Pastor

¡Esto fue justamente lo que hizo nuestro Señor Jesucristo! “Jesús… el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2).

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José

Hay un pastor de quien no hemos hablado, porque es un hombre a quien normalmente no consideramos tanto como pastor. No obstante, leyendo su historia, vemos que lo era. Jacob tenía mucho ganado; sus hijos lo cuidaban, y José, como uno de ellos, también participaba en este servicio. Por varias razones había desavenencias entre José y sus hermanos; ellos lo aborrecían.

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La cuestión del nombre

Empecemos estableciendo un punto que muy a menudo es considerado a la ligera: debemos repudiar todo nombre distintivo mediante el cual daríamos aprobación a una división más de la Iglesia.

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La Iglesia según el pensamiento de Dios

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La importancia de la oración en el servicio pastoral

Leyendo Deuteronomio 9:13-14, 18, 26 y 29 notamos una cualidad muy necesaria en un pastor.

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La marcha de la asamblea

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La obra del servicio

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Las reuniones

Una misma y preciosa exhortación domina por entero la vida práctica de la asamblea: “Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (1 Corintios 16:14). Este amor, inseparable de la verdad (2 Juan 3), ciñe su “vínculo”, el de la “perfección” (Colosenses 3:14), alrededor de los creyentes, particularmente en las ocasiones en que la iglesia se halla reunida.

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Lo que los hombres han hecho de la Iglesia

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No señorearse sobre los demás

En el Antiguo Testamento, en el libro de los Jueces, tenemos una historia llena de enseñanza para nosotros respecto a este tema. Dios, por medio de Gedeón, logró una gran victoria sobre sus enemigos. Entonces los israelitas querían hacerle rey.

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Otros pastores

Si bien el Señor Jesús es nuestro modelo perfecto, también podemos aprender mucho de otros personajes bíblicos que fueron pastores. Observándolos podemos sacar buenas lecciones para ser un verdadero pastor. Pero también hay advertencias, porque igualmente existían pastores malos, y debemos aprender de sus errores para no seguir su mal ejemplo. Veamos ahora a estos pastores:

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Principios de la congregación de los cristianos

Las instrucciones y exhortaciones del Nuevo Testamento raramente consideran al cristiano en un estado aislado, sino como formando parte de un conjunto, el de los “santos” (Romanos 1:7; 1 Corintios 1:2; 14:33; 16:1; Judas 4; etc.). Esta cualidad de “santos” no es el resultado de algún mérito en ellos; son santos por la vocación de Dios, en virtud de la perfecta obra de Cristo.

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¿Qué hacer en el presente estado de cosas?

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¿Quién es el que llama a uno a ser pastor?

Aunque Moisés mismo no se sentía capaz, el llamamiento que recibió venía directamente de Dios: “Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo…?” (Éxodo 3:10-11). Acerca de David leemos:

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