Capítulo 7
Retorno a Dios por medio de un verdadero arrepentimiento
“Pasaron muchos días, veinte años” (v. 2). ¿Para quién es largo este tiempo? ¡No para el pueblo que no parece sufrir por ello! ¡Ni para Abinadab y los suyos, sin duda felices por la presencia del arca en su casa! Pero Dios, esperando, contó esos veinte largos años.
Finalmente, el trabajo de conciencia se produce: el pueblo se lamenta. Y Samuel le habla de parte de Jehová. Se trata de quitar los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero (1 Tesalonicenses 1:9). Israel obedece y, entonces, Samuel puede hablar a Jehová a su favor.
Pero la reunión del pueblo de Dios no conviene al enemigo, que lo considera como una provocación. Los filisteos avanzan… y Jehová da la victoria a Israel; es la respuesta a la humillación del pueblo arrepentido y a la intercesión del fiel mediador. Eben-ezer (piedra de ayuda):
Hasta aquí nos ayudó Jehová
(v. 12).
Cada uno de nosotros, ¿puede decirlo también con gratitud? Son felices experiencias que glorifican la gracia divina y es necesario que las recordemos.
Samuel va a ser el último de los jueces (Hechos 13:20). Al mismo tiempo que cumple sus funciones para con el pueblo, mediante su altar sigue en comunión con Jehová, ante quien había aprendido a prosternarse desde muy joven (cap. 1:28, V. M.)
“Pasaron muchos días, veinte años” (v. 2). ¿Para quién es largo este tiempo? ¡No para el pueblo que no parece sufrir por ello! ¡Ni para Abinadab y los suyos, sin duda felices por la presencia del arca en su casa! Pero Dios, esperando, contó esos veinte largos años.
Finalmente, el trabajo de conciencia se produce: el pueblo se lamenta. Y Samuel le habla de parte de Jehová. Se trata de quitar los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero (1 Tesalonicenses 1:9). Israel obedece y, entonces, Samuel puede hablar a Jehová a su favor.
Pero la reunión del pueblo de Dios no conviene al enemigo, que lo considera como una provocación. Los filisteos avanzan… y Jehová da la victoria a Israel; es la respuesta a la humillación del pueblo arrepentido y a la intercesión del fiel mediador. Eben-ezer (piedra de ayuda): “Hasta aquí nos ayudó Jehová” (v. 12). Cada uno de nosotros, ¿puede decirlo también con gratitud? Son felices experiencias que glorifican la gracia divina y es necesario que las recordemos.
Samuel va a ser el último de los jueces (Hechos 13:20). Al mismo tiempo que cumple sus funciones para con el pueblo, mediante su altar sigue en comunión con Jehová, ante quien había aprendido a prosternarse desde muy joven (cap. 1:28, V. M.)
