1 Samuel
1 Samuel

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 4

Derrotas sucesivas: ¿por qué no ayuda el Señor?

El pueblo, en su triste estado, va a necesitar una nueva disciplina de parte de Jehová. Los filisteos serán los instrumentos de Dios para enseñarles duras lecciones. Israel sube contra ellos, sin consultar a Jehová. ¿Qué habría contestado Dios si se le hubiese interrogado? «¡No subáis! No puedo daros la victoria a causa de vuestros pecados. Empezad por humillaros».

Es lo que había ocurrido en el momento de la toma de Hai. Pero ahora el pueblo de ningún modo se preocupa por lo que piense Jehová. Aun la primera derrota no les enseña nada. Al contrario, se preguntan: ¿nos hirió Jehová? ¡Qué vamos a hacer! Si él no viene, entonces lo vamos a llevar con nosotros; así estará obligado a sostenernos.

Tantas personas llamadas cristianas creen que pueden disponer de Dios a su antojo. Hacen su propia voluntad y al mismo tiempo apelan al Señor con bastante estrépito (véase Mateo 7:21). Pero un día el Señor dirá: “No os conozco” (Mateo 25:12). Así, Dios está muy lejos de aprobar cualquier cosa que se hace en Su nombre en la cristiandad. El hermoso nombre de Cristo está a menudo asociado a un mal conocido, pero del cual uno no desea apartarse.

Reacciones ante el anuncio de la toma del arca de Dios

Los cálculos fueron erróneos. La presencia del arca en medio del pueblo calamitoso no impide el desastre. El arca es tomada (véase Salmo 78:60-61). ¡Qué vergüenza para un regimiento cuando el enemigo captura su bandera!, y aun más para Israel, ya que se trata del propio trono de su Dios! ¿Cómo celebrar el día de expiación (Levítico 16:14-15) sin el propiciatorio, al cual se debe traer la sangre? Y también, ¿cómo hacerlo sin los descendientes de Aarón para cumplir las ordenanzas? Porque, al mismo tiempo, el sacerdocio es herido de muerte: Ofni y Finees mueren.

Elí habría tenido un medio para detener, quizás, el castigo divino sobre Israel. Según Deuteronomio 21:18-21, él debía entregar a sus hijos al pueblo para que fuesen apedreados a causa de su mala conducta. Sin embargo, no tuvo el ánimo para hacerlo. Así que no solo perecen Ofni y Finees, sino también 34.000 hombres con ellos. El arca santa, la gloria de Israel, se ha ido. Esta última noticia mata al anciano. Tomaba más a pecho el arca que a los suyos, y ocurre lo mismo con su nuera. Al llamar a su hijo Icabod (esto es, sin gloria), anuncia la oración fúnebre de su pueblo.