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Mensaje para todos
Esposo y esposa (2)
Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.Colosenses 3:18-19
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Mensaje para todos
Instruye al niño
Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.Proverbios 22:6
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Vida Cristiana
“Instruye al niño…”
Es, por cierto, tarea bastante difícil para los padres criar y educar a sus hijos; pero, como en todo, en nuestra insuficiencia podemos contar con la inmensa gracia de nuestro Dios y, además, encontrar en su Palabra todas las instrucciones que necesitamos para ello.Quisiera destacar, en estas líneas, las preciosas enseñanzas que hallamos en los primeros capítulos de 1 Samuel:
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Orientación cristiana
La segunda venida de nuestro Señor Jesucristo (3)
La venida del Señor debe tener un gran efecto en nosotros. Está escrito que es menester esperar velando la vuelta del Señor, como los que esperan a sus señores. El Señor Jesucristo da un gran valor a nuestro acto de esperar vigilantes Su venida, y se entristece cuando ve que no nos hallamos esperando y velando.
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Orientación cristiana
La venida del Señor
¿Quién es Aquel que viene?
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Orientación cristiana
La venida del Señor en gloria
“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mateo 16:27).El Señor volverá en la gloria de su Padre.
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Orientación cristiana
Los tres juicios
El tribunal de Cristo“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10). “Cada uno llevará su propia carga” (Gálatas 6:5).
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Orientación cristiana
¿Podría usted darme una breve comparación de las dos venidas del Señor?
La clave para entender estas dos venidas la encontramos en 1 Tesalonicenses 4:17 y en Zacarías 14:4. En la primera porción tenemos una clara presentación de la venida del Señor para los suyos. En cambio, la segunda nos muestra su aparecimiento sobre el monte de los Olivos, y allí vendrá con los suyos.
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A casa
Anita se había portado muy mal por lo que fue castigada; pero no quería reconocer que merecía el castigo y dijo: –Ustedes son malos padres. Quisiera irme de aquí y buscar otro papá y otra mamá. Su padre le contestó tranquilamente: –Está bien, Anita, si así piensas, búscate otros padres. Ponte tu abrigo y vete.
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Adiós, hermanitos
Después de unos días de descanso, la madre sintió que debía marcharse. No podía estar quieta entre nosotros mientras su pequeño «El que trae suerte» abría sus grandes ojos a toda clase de cosas que no olvidaría nunca. También tenía miedo de que oyera palabras que todo su cariño de madre no bastaría para borrar de su memoria.
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Alabemos al Señor en todo tiempo
Con la larga enfermedad de los niños se terminaron los recursos de Mimosa y llegó otra vez el día en que la pobre madre no tuvo nada para darles de comer. Se acordaba de las dos rupias que le habían negado y no quería exponerse a un nuevo rechazo.
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Algunas palabras
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Antes burro que sacerdote
Don Juan estaba en la sala leyendo el periódico cuando, de repente, entró su hijo Federico de cuatro años de edad, llorando amargamente. –Federico ¿qué te pasa? –preguntó el padre muy sorprendido. –Papi, no quiero ser más el sacerdote.
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Átate las sandalias
En ese tiempo, el marido de Mimosa vivía en una ciudad situada a unos 16 km de su pueblo. Ella podía haber venido a la misión sin que él lo supiera, pero era tan honrada que ni se le ocurrió hacerlo. Jamás flaqueó su fidelidad para con ese hombre falto de inteligencia, quien pasaba su tiempo soñando en vez de trabajar para mantener a su familia.
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Booz
Mayil apenas hacía sus primeros pasos cuando nació otro pequeño ser, que iba a ser la alegría de su madre.
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Cabeza de mula
Volvamos atrás para comprender un poco cuáles fueron las causas que motivaron la respuesta a las oraciones de Star.
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Capítulo 1
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo. (Apocalipsis 3:20) Guillermo llegó a casa muy sobresaltado. Era un domingo, cerca del mediodía. –¡Mamá!, ¡mamá! –gritó el niño mientras entraba con gran estrépito en la cocina. –¡Mamá!, ¿llamaron a la puerta esta mañana?
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Capítulo 1
Eran pasadas las tres y media cuando Daniel bajó corriendo por la escalera de su casa. Mejor dicho, no resistió la tentación de deslizarse por la barandilla; así que llegó en un instante. En el portal le esperaba Felipe, con un libro debajo del brazo. Tras un breve saludo, echaron a andar a buen paso.
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Capítulo 2
–Hoy Guillermo escuchó una predicación muy extraña –comentó la señora Peña. –¿De qué se trata? –preguntó amablemente el padre, a quien le parecía que un paseo por la mañana le hacía mucho mejor que ir a escuchar un discurso durante una hora–. Hijo, ¿puedes repetirme el texto?
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Capítulo 2
Después de despedirse de Ana y de Antonia, que eran amigas suyas, Elena e Isabel volvieron a su casa por el acostumbrado camino. Al doblar la esquina de la calle Esparteros, se encontraron con una niña bastante asustada, quien las miraba con sus ojos tristes.
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Capítulo 3
Cuando la profesora le entregó el papel, Guillermo le preguntó: –Profesora, ¿ya llamó a su puerta? En el rostro de la profesora se dibujó una expresión de alegría y respondió emocionada:
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Capítulo 3
Cuando llegó a casa, Elena tuvo la grata sorpresa de encontrar a su abuelo Pedro. Este vivía a unas tres horas de viaje en tren y había venido a pasar unos días con su hija, la señora de Robles, quien era viuda. Elena lo abrazó cariñosamente. Después de saludarse, la madre preguntó a Elena dónde se había quedado Isabel.
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Capítulo 4
Esa mañana la señora Peña estaba visiblemente disgustada. Pensando seriamente en lo que había sucedido el día anterior y durante esa noche, no podía negar que había cometido una grave falta al oponerse a su hijo, que había buscado la simpatía y el apoyo de ella, tratando de hallar respuestas a una necesidad que sentía profundamente en su joven corazón.
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Capítulo 4
Al día siguiente, llovió durante toda la mañana y parte de la tarde. Entre dos chaparrones, los chicos se divertían saltando los charcos de agua o tirando piedras en el barro. Otros arrancaban hojas de sus cuadernos, hacían barcos de papel y hasta organizaban grandes batallas navales. Las chicas se quedaron debajo del cobertizo, saltando a la comba o platicando en grupos de tres o cuatro.
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