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Introducción

Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado (Juan 8:34).

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Introducción

Satanás jamás deja descansar al creyente. Sin cesar está en actividad (Job 1:7; 2:2), acusando a los hermanos día y noche ante Dios (Apocalipsis 12:10), procurando hacerlos tropezar o bien intentando turbarlos. Desde el principio, sus medios para efectuar esta obra de destrucción son los mismos.

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Jesucristo

Por una parte está el Dios santo, y por la otra el hombre pecador… ¿cómo conciliar estas dos cosas? Preguntas semejantes a esta hallamos en el libro de Job, cuya historia nos lleva a tiempos muy antiguos: ¿Cómo se justificará el hombre con Dios? (Job 9:2).

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Juntos con Cristo para siempre

El verdadero alcance de Romanos 11 se pierde de vista cuando lo aplicamos a la salvación del alma. Otros pasajes de la Palabra (por ejemplo, la epístola a los Efesios) nos enseñan que los redimidos por Cristo son vivificados y resucitados juntos con El, que están sentados juntos con El en los lugares celestiales, que la Iglesia es un solo cuerpo con Él.

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Justificados ante Dios por la fe

A propósito de la justificación he aquí lo que el apóstol Pablo escribe a los romanos: “Al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Romanos 4:5), mientras que la enseñanza del apóstol Santiago es esta: “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Santiago 2:24).

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La Iglesia

La Iglesia o Asamblea se menciona por primera vez en el evangelio de Mateo, donde el Señor Jesús declara: “Sobre esta roca edificaré mi iglesia” (Mateo 16:18).

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La liberación

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La libertad cristiana

Examinemos ahora la libertad cristiana en la cual Cristo nos ha colocado.

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La muerte

Si hay algún tema que nos gustaría evitar, es este. Algunos dirán: ¿Aprender a conocer la muerte? ¡Aún será demasiado pronto cuando se presente! No obstante, siempre está presente a nuestro lado. Pero es la de los demás… ¿Nos ilusionaremos pensando que siempre será la muerte de los otros? ¿No es preciso dar la cara y pensar seriamente en este hecho ineludible?

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La Palabra de Dios

La noción de un Dios supremo, Creador de todas las cosas, es admitida de buen grado aun entre los pueblos no cristianos. Si este Dios supremo no se hubiera ocupado de su criatura después de haberla formado, habría permanecido en esferas alejadas sin ninguna relación con el hombre formado a su imagen y semejanza. Pero Dios se reveló.

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La profecía

Para empezar debemos distinguir diversos aspectos de la profecía, a fin de evitar errores al interpretarla. El propósito de la profecía siempre es hablar al corazón y a la conciencia, advertir, animar y consolar. Estos diversos aspectos pueden ser resumidos así:

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La resurrección

Dios, nuestro Dios ha de salvarnos, y de Jehová el Señor es el librar de la muerte (Salmo 68:20).

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La salvación del alma está definitivamente lograda

La explicación de Filipenses 2:12 también ha sido dada frecuentemente. El apóstol no tiene en vista la justificación cuando escribe: “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”. En la epístola que envía a los filipenses presenta la salvación como la meta a alcanzar: la liberación al final de la carrera.

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Las diferentes formas de oración

Es importante considerar cómo oramos, pero también el contenido de nuestras oraciones. Una vida de oración equilibrada comporta diferentes facetas. En primer lugar:

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Pensamientos sobre la oración

Orar es hablar con Dios, con la libertad de un hijo ante su padre y el santo temor de un mortal delante de Dios. A. Monod La oración es un privilegio muy grande. “He tenido el atrevimiento de hablar al Señor, yo que soy polvo y ceniza” (Génesis 18:27, V. M.). Abraham Todo es más fácil cuando uno ora. Palabras de un niño

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Práctica de la oración

Tratemos ahora de identificar algunos de los obstáculos a la oración y los recursos para superarlos.

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Prólogo

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-17).

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¿Quién es el Espíritu Santo?

Si bien la palabra «Trinidad» no se encuentra en la Biblia, la realidad de lo que ella expresa está afirmada ampliamente en ella. Desde los primeros versículos de la Palabra encontramos la expresión “Dios” en plural, en el texto hebreo.

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Satanás

Está claro que este tema no produce enriquecimiento espiritual, sin embargo es necesario conocer lo que la Palabra de Dios nos dice sobre Satanás. Aun siendo conscientes de su astucia, de su poder y constante actividad, debemos estar atentos para no caer en sus trampas.

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Una fe viva y no una simple profesión de fe

El primer versículo de la epístola a los Hebreos muestra claramente que ella fue dirigida a creyentes judíos. Dios había hablado a los padres por los profetas; cuando “ha hablado por (o en) el Hijo”, su pueblo lo rechazó y lo crucificó. Sin embargo, lo hicieron por ignorancia: “Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho” (Hechos 3:17).

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¿A quién debemos orar?

Cuando oramos es importante saber a quién nos dirigimos. Cristo descendió del cielo para darnos a conocer a Dios como nuestro Padre (Lucas 11:2; Mateo 11:27; Juan 17:26). Desde entonces podemos dirigirnos a Dios como un hijo habla a su padre, en una comunión íntima y feliz.

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Con amor y fe

La oración tiene su origen en un llamamiento de Dios. No somos nosotros los que tomamos la iniciativa para orar, es Dios quien nos llama a orar. Orar es, pues, una gracia que Dios nos concede. Dios no cesa de dirigirse hacia nosotros y nos invita a ir a él y amarlo.

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Con el corazón y el entendimiento

Cuando oramos, debemos hacerlo con el corazón (Marcos 7:6). No se trata de caer en el sentimentalismo, sino de expresar las necesidades reales y sentidas. Las palabras no siempre expresan lo más profundo de nosotros mismos, incluso pueden encubrir una negativa de abrirse a Dios. Uno no ora con las ideas, sino con su persona. No con lo que uno sabe, sino con lo que vive.

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Condiciones favorables para la oración

La sobriedad y el ayuno: privarse para estar más disponible para Dios Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto (Mateo 6:6).

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