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El Nombre que congrega
“El que conmigo no recoge, desparrama” (Mateo 12:30).
Jesús: “No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Tampoco hay otra persona que sea el centro de la reunión de los redimidos (Mateo 18:20). El deseo del Señor también es congregar a sus redimidos alrededor Suyo, para ser su Centro. Pero uno debe tener mucho cuidado para no aplicar estricta y teóricamente las verdades concernientes a la congregación, mientras individualmente deshonra al Señor, lo cual desacredita Su Nombre y Su testimonio, además de ser piedra de tropiezo para los que quieren acercarse.
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La nueva vida del creyente
Del nuevo nacimiento a la gloria
Uno no es salvo por las buenas obras que cumpla: “Dios… nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia” (Tito 3:5). Es también un grave error pensar que es necesario completar de alguna manera la obra de Cristo respecto de nuestros pecados, al cumplir buenas obras que nos acrediten méritos (Efesios 2:9). La Palabra de Dios es muy clara: hemos sido “creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).
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La oración
“Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11:1)
Primero es necesario escuchar, luego hablar. “Hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero” (Éxodo 33:11). Hoy el creyente goza de un privilegio aún mayor: comunicarse con Dios no solo como con su amigo, sino escucharle y hablarle como a su Padre.
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La tentación y el socorro divino
¿Qué es la tentación? Es la incitación a pecar. Y pecar es, fundamentalmente, hacer la propia voluntad, la cual se opone a lo que uno sabe que es la voluntad de Dios. Esta “voluntad de Dios” la resume el Señor mismo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas… Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:30-31).
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Más fruto
La disciplina paternal
Nuestro tema parece austero a primera vista, sin embargo es muy actual. A menudo los jóvenes y los menos jóvenes se preguntan: «¿Por qué permitió Dios tal acontecimiento en mi vida? ¿Por qué perdí mis exámenes? ¿Por qué mi madre está enferma? ¿Por qué este duelo?». A tales preguntas se dan dos grandes categorías de respuestas; una es la del fatalismo: «Estaba ya escrito; solo hay que aceptarlo y someterse, porque es inevitable». La otra respuesta, la cristiana, es muy diferente: «¿Qué quieres enseñarme?».
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Mensaje para todos
Agradables a él (n° 12, parte 2)
Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.2 Corintios 5:9
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Mensaje para todos
Compañeros de obra
En nueve de las trece epístolas que llevan su nombre, Pablo se llama a sí mismo “apóstol”. En aquellas iglesias en la cuales enseñanzas erróneas empezaban a difundirse (Corinto, Galacia, Colosas), era necesario subrayar la autoridad apostólica para combatirlas.
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Mensaje para todos
¿Dónde moras?
“Volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron… Maestro, ¿dónde moras?” Juan 1:37-38
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¿Cómo orar?
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Conclusión
La mejor conclusión que podemos sacar de estas páginas es aquella que la misma Palabra nos da: Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados (Hebreos 12:11).
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¿Cuándo orar?
Está bien decir que conocemos al Señor y respetamos sus derechos sobre nosotros. Pero si el Señor nos preguntara a cada uno: «¿Cuándo te diriges a mí?», «¿cuándo oras?», ¿qué le responderíamos? Su Palabra nos enseña lo que Él espera de los suyos:
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Dos clases de tentaciones
Santiago 1:2-3, 12 parece estar en contradicción con los versículos 13 a 15. En efecto, primeramente Santiago presenta las “diversas pruebas” como sumo gozo, una prueba de la fe que produce paciencia.
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Ejemplo supremo el
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El cuerpo de Cristo
“¿Por qué me persigues?”,
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El ministerio y los dones
Leer 1 Corintios 12; Efesios 4:7-16; Romanos 12:4-8; 1 Pedro 4:10-11. En todos estos pasajes se resalta una cosa primordial: el Señor da. En Efesios, es Cristo quien ha dado; en Corintios, es Dios quien “ha colocado” en la Iglesia; en Romanos y en 1 Pedro se tienen dones de gracia diferentes.
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El socorro divino
A medida que hicimos el examen de las diversas tentaciones, destacamos los recursos divinos para hacerles frente. Considerémoslos una vez más a fin de estar mejor preparados para enfrentar las pruebas en la carrera cristiana.
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Elí, Noemí, Abraham - la disciplina en la familia
Tres personajes de la antigüedad, cada uno con su carácter, en su esfera familiar, y la disciplina que Dios, en su gracia, los hizo atravesar. Estas circunstancias lejanas se trasladan fácilmente a nuestra vida hoy; son completamente actuales; no es necesario hacer un gran esfuerzo para sacar algunas enseñanzas que Dios desea darnos por medio de ellos.
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Elías, Jonás, Juan Marcos - Disciplina y restauración en el servicio
El servicio del Señor nos expone a trampas y peligros. La vida de estos tres hombres es un ejemplo de ello. El ministerio de Elías fue detenido por el orgullo espiritual: “Solo yo he quedado”, dijo él. El de Jonás fue frenado por la preocupación de su reputación personal. Juan Marcos abandonó la obra por temor a los obstáculos y el sufrimiento.
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Glorificados
En su oración de Juan 17, el Señor Jesús destaca tres unidades:
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Hombres y mujeres de oración en la biblia
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Introducción
Nuestro tema parece austero a primera vista, sin embargo es muy actual. A menudo los jóvenes y los menos jóvenes se preguntan: «¿Por qué permitió Dios tal acontecimiento en mi vida? ¿Por qué perdí mis exámenes? ¿Por qué mi madre está enferma? ¿Por qué este duelo?».
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Introducción
La Palabra dice, hablando de Jesús: No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos (Hechos 4:12). Tampoco hay otra persona que sea el centro de la reunión de los redimidos (Mateo 18:20).
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Introducción - ¿Qué es la oración?
Mi gozo está en tus atrios, la casa de oración, Do el alma tantas veces su fuerza y luz halló. Con cuánto amor el ruego Tú sueles escuchar, ¡Qué dulce hablar contigo, cuán bello en Ti esperar!
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Job - la disciplina para conocer su propio corazón
Uno de los motivos del camino por el desierto era conducir al pueblo a “saber lo que había” en su corazón (Deuteronomio 8:2), ese corazón que solo Dios puede sondear verdaderamente:
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