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Pecado es cada acto en el que alguien no toma en cuenta la autoridad de Dios sobre su criatura
De ahí, por ejemplo, es pecado comer si no se hace en la dependencia de Dios. El Señor Jesús quería comer tan solo cuando Dios lo mandaba (Mateo 4:4; ver también Juan 4:34). Por eso la Palabra de Dios dice: “Todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Romanos 14:23).
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Pecados inconscientes
Ahora se presenta una gran dificultad; a menudo cometemos pecados de los cuales ni siquiera llegamos a ser conscientes de haberlos cometido, a veces incluso cuando creemos haber hecho algo bien. Sin embargo la ignorancia no nos exime de culpabilidad.
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Pecados involuntarios
Ahora surge otra pregunta: ¿Alguien es culpable solamente cuando peca conscientemente? Todo juez emitirá la sentencia de «culpable» cuando alguien infringe la ley, aun cuando la persona asegure ignorarla. Hubiera podido conocerla, ya que fue proclamada. Por eso es valedera la expresión jurídica: «La ignorancia de la ley no exime del castigo».
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Pedir según su voluntad
Sí, primero debemos juzgarnos a nosotros mismos a la luz de Dios y confesar al Señor, como también a otros –en la medida en que los hayamos afectado– todo lo que no ha estado bien, y así limpiarnos mediante el juicio de nosotros mismos. Entonces podremos hablar abiertamente a Dios. Pero luego, para estar seguros de recibir lo pedido, tenemos que pedir según su voluntad.
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Pláticas sencillas
Pedro en Jerusalén
Los apóstoles y los hermanos de Judea pronto oyeron que los gentiles también habían recibido la Palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los creyentes judíos disputaban con él en estos términos: “¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?” (v. 3).
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Pláticas sencillas
Pedro llama al pueblo al arrepentimiento
Lo que Pedro presentó luego en su discurso era de capital importancia para el pueblo. De su aceptación o rechazo dependía la bendición o la ruina. Israel escogió la ruina. El hombre no sabe hacer otra cosa si Dios le deja que asume su responsabilidad. La ruina de los judíos era la consecuencia de su rechazo a Cristo; pero Dios quería seguir actuando en gracia para con ellos.
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Pláticas sencillas
Pedro llega a casa de Cornelio
“Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre” (v. 25-26). Cornelio consideraba superior a aquel que el Señor le enviaba y quería honrarlo dignamente.
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Pedro niega al Señor
También a través del caso de Pedro, los evangelios nos describen de qué modo el Señor desempeña el servicio del lavamiento de los pies. En la escena de Mateo 26:30-35 se nota que Pedro había perdido la comunión práctica con el Señor. El mismo no lo sabía, y nadie le había llamado la atención al respecto.
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Pláticas sencillas
Pedro niega al Señor
Mientras la tropa se llevaba a Jesús, Pedro lo seguía de lejos, y llegó hasta el patio del sumo sacerdote; allí se sentó con los alguaciles, junto al fuego que habían encendido. Si Pedro no estaba en condiciones de seguir de cerca a su Maestro, al menos quería seguirlo de lejos.
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Pláticas sencillas
Pedro y Juan
Después de haber oído el llamado de Jesús,
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Pláticas sencillas
Pedro y Juan llegan a Samaria
“Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús” (v. 14-16).
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Pérgamo
Nos enfrentamos aquí con una situación completamente distinta. La Iglesia no es ya “extranjera y peregrina” aquí abajo, sino que tiene una residencia estable y esta no se encuentra en el yermo o en la soledad, sino allí “donde está el trono de Satanás”. Ha buscado sombra y cobijo en este mundo, donde radica el trono del príncipe y dios de este siglo. Esto es lo que vemos en el plan histórico.
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Pláticas sencillas
“Permaneced en mi amor”
“Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” (v. 9-10).
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¡Pero yo no tengo paz!
Sin embargo, ahora dices: ¡Pero yo no tengo paz! Pues bien, es porque aún no has aceptado que hace mucho tiempo ya esta paz ha sido hecha. El Señor Jesús hizo la paz. Él es nuestra paz, y él nos proclama esta paz (Efesios 2:14-17). “Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20). Desde que le aceptaste tienes parte en esta paz.
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Pláticas sencillas
Persecuciones venideras
Hasta el versículo 15, el Señor da a los discípulos las instrucciones necesarias para su servicio durante el tiempo que va a transcurrir antes de su muerte; después, las que revisten un valor más general y abarcan todo el período que transcurre entre su primera venida y su gloriosa venida como Hijo del Hombre (v. 23), y eso siempre en relación con Israel.
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Pláticas sencillas
Pilato hace azotar a Jesús
Pilato, pese a reconocer plenamente la inocencia de Jesús, le hizo azotar. Entregado a la brutalidad de los soldados romanos, el Señor llegó a ser el objeto de sus burlas. Entretejieron una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza y lo vistieron, en son de mofa, con un manto de púrpura, insignia de la realeza. Jesús recibió el homenaje irónico de los soldados, acompañado de bofetadas.
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Pláticas sencillas
Por qué Jesús hablaba por parábolas
Los discípulos preguntaron al Señor por qué hablaba a las multitudes por parábolas. Con su respuesta Jesús les mostró que desde ese momento hacía una diferencia entre la masa del pueblo y los que escuchaban su Palabra y la recibían (véase cap. 12:46-50). A los discípulos les explicaba las enseñanzas contenidas en las parábolas, enseñanzas que permanecían ocultas para los demás.
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Predicciones sobre Jerusalén
La vista del magnífico templo, al igual que en los dos primeros evangelios, dio lugar a las enseñanzas concernientes al fin. En el pensamiento de los judíos, e incluso de los discípulos, ese templo maravilloso, casa de Dios y centro de bendición para Israel según la carne, debía permanecer para siempre.
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Pláticas sencillas
Pregunta de los saduceos
Los saduceos, otra secta de los judíos, se presentaron a Jesús tratando de confundirlo con una pregunta concerniente a la resurrección, verdad en la que no creían. Le citaron un mandamiento de Moisés según el cual, si un hombre moría sin dejar hijos, su hermano debía casarse con la viuda, a fin de levantarle descendencia.
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Preparación para el estudio de las profecías
El espíritu con el que hemos de entregarnos al estudio de las profecías está claramente caracterizado por el pasaje bíblico de la vocación de Isaías, a quien el Señor había llamado al ministerio profético; pero, aunque se trata aquí de un «Nabi'» (término hebreo traducido por profeta, que significa: aquel que anuncia), la índole de la preparación siempre es la misma.
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Pláticas sencillas
Primer día siguiente o primer día, primera parte
Este “siguiente día” es el posterior a un día que no se nombra, en el cual Juan el Bautista anunciaba la venida del Cristo, como lo vimos en los versículos 19-28. A este hecho le sigue, naturalmente, este “siguiente día” en el que Jesús aparece en público. “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (v. 29).
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Primer día siguiente o primer día, segunda parte
Con el versículo 35 comienza la segunda parte del primer “siguiente día”, en el que todavía tenemos otro testimonio de lo que era Jesús y de lo que haría aquí en la tierra. “El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús” (v. 35-37).
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Primera parte
Jesús comienza advirtiendo a sus discípulos contra los seductores que, en esos tiempos de angustia, se presentarán en su nombre, cada uno afirmando ser el Mesías, para apartarlos de la fidelidad a Cristo, mientras lo esperan. Cuando el Señor venga, nadie podrá confundirse, porque su venida será con gran poder y gloria (v. 26). En estos tiempos habrá guerras y “rumores de guerras” (v.
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Prólogo
La palabra “Evangelio” significa “Buena Nueva”. Y en efecto, ¡qué buena noticia, la que presenta a los hombres un Salvador perfecto, manifestación del amor de Dios para con ellos!
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