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Elías
La historia pública de Elías comienza abruptamente en 1 Reyes 17, mediante el anuncio de la sequía: “Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra”. Elías había precisado al rey Acab que él estaba en la presencia de Dios. Santiago 5:17 nos muestra el secreto de esta vida interior: “Oró fervientemente”.
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Elías
Todo el ministerio del profeta Elías está marcado por las palabras: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy,
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Elimelec y Noemí
Un hambre sobrevino en la tierra de Canaán, prueba permitida por Dios con un propósito conocido por él. ¡La actitud de la fe sería buscar la razón de esta disciplina, arrepentirse, someterse! (1 Reyes 8:35). Pero Elimelec y los suyos no lo entendían así. Querían evadir la prueba que Dios permitía y se fueron a los campos de Moab, más allá de las fronteras fijadas por Dios, para “morar” allí.
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Elión
El Altísimo es el nombre que fundamentalmente Dios toma para aquellos a quienes se revela, pero que no son de Israel. Por ejemplo, de Melquisedec dice que es “sacerdote del Dios Altísimo” (Génesis 14:18). Ese personaje misterioso se le aparece a Abraham cuando éste volvía de derrotar a los reyes, y le bendice de parte del Dios Altísimo. Abraham se siente así fortalecido en su fe.
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Eliú
Durante las largas conversaciones de Job y sus amigos, Eliú, mucho más joven, escuchaba (cap. 32:11-12). Sus rasgos característicos eran la paciencia, la modestia, la humildad; no discutía; no halagaba; no se parcializaba, mas estaba movido por un espíritu de rectitud. No dio prueba de suficiencia, sino que supo ponerse al nivel del pobre que sufría (cap.
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Elohim
El Génesis se abre majestuosamente con estas palabras: En el principio creó Dios (Génesis 1:1).
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El-Shaddai
“Dios Todopoderoso (u Omnipotente). Dios se reveló así a Abraham (Génesis 17:1), luego a Isaac (28:3) y finalmente a Jacob (35:11). Este último había preguntado al Hombre que había luchado con él en Peniel cuál era su nombre, sin obtener respuesta (32:29).
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En Cristo
Antes de dejar a sus discípulos, el Señor Jesús, al anunciarles la próxima venida del Espíritu Santo, les dijo: “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros” (Juan 14:20; comp. la primera parte de este versículo con el v. 10).
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En el templo
Las sinagogas eran lugares de oración y de lectura de la ley. Iniciadas en la época de la dispersión, se habían expandido por todo el imperio donde había judíos. En Palestina había un buen número de ellas. El templo, al contrario, era único. Era el centro de culto, centro de reunión, símbolo de la unidad de Israel. El Señor del templo iría a visitarlo. ¿Qué acogida tendría?
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En Galilea
Juan el Bautista había mirado “a Jesús que andaba por allí” (Juan 1:36).
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En la sinagoga
Desde el comienzo de su ministerio, “recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos” (Mateo 4:23). No estuvo solamente en uno o dos lugares, sino que fue a toda Galilea predicando el evangelio del reino. Cada uno tenía la oportunidad de oírle. ¿Qué encontraba en esos edificios? Legalismo, formalismos, apariencias exteriores y, sobre todo, la miseria humana.
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En las tentaciones exteriores
En primer lugar nos son presentadas la simpatía del Señor y su intercesión. Hebreos 2:17-18 nos dice: “Debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere… Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”.
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En las tentaciones interiores
Como ya fue subrayado, lo esencial es huir de las pasiones juveniles, de la fornicación y la idolatría. Cuando malos ejemplos pudieran arrastrarnos, “a estos evita” (2 Timoteo 3:5). En este ámbito es necesario cuidarnos particularmente de las relaciones que pudieran degenerar y ponernos en peligro de caer, deshonrando así al Señor.
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En los hechos y en las epístolas
Su título de Señor es destacado. Cuando Esteban es apedreado, pide al Señor Jesús que reciba su espíritu. El Señor ordena a Ananías que vaya e imponga las manos a Pablo. Cuando ese fiel discípulo lleva a cabo esta misión, dice: “Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino…” (Hechos 7:59; 9:11-17).
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¿En qué consiste el culto?
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
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Entregados
No presentéis (o entreguéis) vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos (entregaos) vosotros mismos a Dios como (hechos) vivos de entre los muertos (Romanos 6:13).
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Episodios
El arca, figura de Cristo, abrió un camino a través del Jordán, el río de la muerte. En el río se levantan doce piedras que representan las doce tribus; se quedarán allí indicando la posición de aquellos que se hallan unidos a Cristo en su muerte.
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Este es mi Hijo amado
Era necesario que ese amor del Padre por el Hijo fuera proclamado públicamente y que los suyos estuvieran conscientes de ese amor.
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Examinarse a sí mismo
1 Corintios 11:31-32 nos enseña un principio de mucha importancia. En relación con la cena del Señor, se nos dice: Pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan (v. 28).
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Getsemaní, el huerto de la noche
“Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua” (Lucas 22:7). Después de todas las fiestas de pascua que habían marcado la sucesión de los años desde la salida de Egipto, una última se ofrecería según la ordenanza divina.
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Guardar
1 Timoteo 1:19 hace énfasis sobre guardar la fe y una buena conciencia. En el capítulo 6:13-14 el apóstol dice: “Te mando... que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo”. Con toda la seriedad de la autoridad apostólica, Pablo da una orden. La revelación divina que nos es confiada es, bajo este aspecto, un “mandamiento”.
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Hacia Jerusalén
En la parábola de Lucas 10, el samaritano “iba de camino” (v. 33); había dejado el lugar de bendición (Jerusalén) para ir al de maldición (Jericó), figura del Salvador que se había humillado a sí mismo para llegar a ser obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, a fin de socorrer a los miserables caídos a lo largo del camino.
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Herederos
“Ya no eres esclavo, sino hijo”, era la conclusión de Gálatas 4:7. Pero se agrega: “Y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”. Pablo lo confirmará a los Romanos: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo” (Romanos 8:17).
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Hijo unigénito
El Hijo unigénito (Monogenes, eingeborene Sohn, only-begotten Son), Aquel a quien Dios “ha dado” (Juan 3:16), “su don inefable” (2 Corintios 9:15). Él es Hijo:
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