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Mateo 24
TODO LO QUE hemos estado leyendo desde Mateo 21:23 había tenido lugar en el patio del templo. Ahora, en Mateo 24:1, Jesús se retiró y los discípulos quisieron llamar su atención sobre la belleza de sus edificios, sin saber que él anunciaría su destrucción total. Esto les llevó a preguntarle cuándo se cumpliría lo que había dicho, relacionándolo con el fin de los tiempos.
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Mateo 25
LA PARÁBOLA DE LAS DIEZ VÍRGENES abre este capítulo. Este mundo está muy enmarañado en todos los sentidos. La venida del Señor va a producir un profundo desenredo. Ya hemos visto esto en las parábolas del trigo y la cizaña y la de la red echada en el mar en Mateo 13, y de nuevo en los versículos que acabamos de considerar al final de Mateo 24.
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Mateo 26
ESTE CAPÍTULO NOS REMITE a los últimos días de la vida del Señor en la tierra. Los primeros versículos nos muestran el palacio del sumo sacerdote, lleno de astucia y planes para asesinarlo. En los versículos 6 a 13, nos alejamos de esta atroz maldad de las altas esferas para contemplar una acción de amor y devoción en un hogar humilde, donde vivía parte del remanente piadoso.
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Mateo 27
Mateo narra las escenas finales de la vida del Señor de una manera que pone de manifiesto la enorme culpabilidad de los dirigentes de Israel. Esta característica se ha mantenido a lo largo de toda la Escritura y se hace especialmente patente en Mateo 23.
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Mateo 28
El VERSÍCULO 1 de este capítulo nos dice que las dos Marías que habían asistido a su entierro fueron al sepulcro cuando terminó el sábado. Llegaron “pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana”. Según el cómputo judío, el día terminaba al atardecer, por lo que, nada más terminar el sábado, se pusieron en marcha y visitaron el sepulcro movidas por su gran devoción.
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Mateo 3
EL TERCER CAPÍTULO presenta a Juan el Bautista sin preliminares sobre su nacimiento u origen. Cumplió la profecía de Isaías; predicó en el desierto, lejos de las moradas de los hombres; se apartó de las costumbres de los hombres en el vestir y en el comer; y su tema fue el arrepentimiento, en vista de la proximidad del reino de los cielos. Era un ministerio muy singular.
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Mateo 4
JESÚS NO SOLO ocupó el lugar del hombre, sino que especialmente ocupó el lugar de Israel. El pueblo de Israel fue llamado a salir de Egipto, fue bautizado por Moisés en la nube y el mar, y luego entró en el desierto.
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Mateo 5
ENTONCES, EL SEÑOR comenzó a hablar a sus discípulos, instruyéndolos en los principios del reino en presencia de la multitud. En primer lugar, les explicó qué tipo de personas iban a poseer el reino y disfrutar de sus beneficios.
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Mateo 6
Al final de Mateo 5, Jesús presenta a Dios a sus discípulos bajo una nueva luz. Ahora observamos que toda la enseñanza en Mateo 6 está en referencia a esto. La expresión “vuestro Padre”, en términos ligeramente diferentes, aparece no menos de doce veces.
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Mateo 7
LAS ENSEÑANZAS DEL SEÑOR, registradas en Mateo 6, estaban destinadas a guiar a sus discípulos a establecer tal relación con su Padre celestial, de modo que Él estuviera presente en sus pensamientos con respecto a sus limosnas, sus oraciones, sus ayunos o su actitud hacia las posesiones y necesidades de esta vida.
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Mateo 8
DESPUÉS DE ESTOS TRES capítulos llenos de Sus enseñanzas, Mateo nos ofrece dos capítulos dedicados a sus obras poderosas. No se limitaba a exponer los principios del reino, sino que demostraba su poder de diversas maneras sorprendentes. Hay cinco ejemplos principales de este poder en Mateo 8:1-34 y de nuevo en Mateo 9:1-38.
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Mateo 9
COMO EL PUEBLO GADARENO no deseaba Su presencia, volvió a cruzar el mar, y enseguida se encontró con otros casos de necesidad humana. En Mateo 9 se nos muestra cómo obró la liberación del paralítico, de la mujer enferma, de la hija de Jairo, de los dos ciegos y del mudo endemoniado: una vez más, cinco manifestaciones del poder del reino que se había acercado con Su presencia.
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Principios de la congregación de los cristianos
Las instrucciones y exhortaciones del Nuevo Testamento raramente consideran al cristiano en un estado aislado, sino como formando parte de un conjunto, el de los “santos” (Romanos 1:7; 1 Corintios 1:2; 14:33; 16:1; Judas 4; etc.). Esta cualidad de “santos” no es el resultado de algún mérito en ellos; son santos por la vocación de Dios, en virtud de la perfecta obra de Cristo.
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¿Qué hacer en el presente estado de cosas?
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1. Iglesias de afirmación católica
La iglesia romana afirma ser “la Iglesia”, la única, y monopoliza el título de católica, es decir universal. Pero, en diversos grados, reivindican el mismo título las grandes iglesias orientales que no reconocen al papa romano.
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2. Iglesias parciales
Las otras iglesias son organizaciones religiosas que se han separado de las precedentes, principalmente desde la Reforma, para constituir iglesias independientes, expresamente parciales y distintas dentro de la cristiandad. Sean o no nacionales, nada cambia con referencia a sus fundamentos.
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3. Fuera del campamento (o del campo religioso)
La tercera categoría se halla constituida por los agrupamientos, mucho menos numerosos, de cristianos salidos de las dos primeras para reunirse de acuerdo con las enseñanzas de la Palabra, sin clero ni reglamentos particulares, pero sí en el nombre del Señor Jesús.
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Características permanentes de una asamblea
En lo que concierne a la congregación de los creyentes, se nos prescribe no dejarla, “y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25).
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Conclusión
No sin tristeza llegamos a hablar de las divisiones, asunto que consume de dolor nuestros corazones, mientras que el ocuparnos de la Iglesia o Asamblea de Dios solo debería producir en nuestro ánimo sentimientos de amor, dulzura, y gozo.
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Cristiandad e Iglesia
Cualquiera que sea la confusión actual, una certidumbre nos conforta: Dios tiene en la tierra, hoy como antiguamente, gran número de hijos Suyos, redimidos de Cristo; hoy como antes constituyen todos juntos lo que es y sigue siendo la Iglesia o Asamblea de Dios.
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Desde los apóstoles hasta nuestros días
Desde entonces, en los casi veinte siglos transcurridos, desgraciadamente, se ha comprobado de todas las formas posibles que el hombre corrompe todo lo que Dios le confía.
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Diferentes categorías de agrupaciones cristianas
Las agrupaciones de la cristiandad actual pueden considerarse divididas en tres categorías. Las dos primeras comprenden todo lo que se denomina oficialmente «iglesias». Estas son sociedades organizadas, con leyes y reglamentos, cada una con su clero, diferenciado de los feligreses. Estas sociedades son efectivamente de dos clases.
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Diversos aspectos de esta unidad
El Nuevo Testamento emplea diferentes figuras para presentarnos la Asamblea. Todas ellas expresan –aunque desde diferentes puntos de vista– la unidad de todos los «nacidos de nuevo».
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El clero y el ministerio oficial
Lo que más llama la atención en las congregaciones de creyentes constituidas fuera de las diversas organizaciones eclesiásticas es, sin duda alguna, la ausencia de todo «clero».
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