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La libertad cristiana

Examinemos ahora la libertad cristiana en la cual Cristo nos ha colocado.

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La Mesa del Señor

Queridos amigos: En mi carta anterior vimos lo que la Palabra de Dios dice en los evangelios y en 1 Corintios 11 acerca de la Cena del Señor. Vimos que es una comida para recordar la muerte del Señor Jesús. Ahora quisiera hablar sobre otro aspecto de la Cena del Señor: la comunión (1 Corintios 10).

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La oración

Queridos amigos:

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La santificación

Queridos amigos:

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Las diferentes formas de oración

Es importante considerar cómo oramos, pero también el contenido de nuestras oraciones. Una vida de oración equilibrada comporta diferentes facetas. En primer lugar:

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Método de investigación

Si vamos a ocuparnos del contenido de las profecías, puede formularse la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que los resultados de diferentes investigadores se hallen tan en desacuerdo unos con otros?

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Nota del editor

Los dos términos “iglesia” y “asamblea” son equivalentes. En estas páginas serán usados indistintamente. El de “asamblea” tiene la ventaja de que su forma recuerda sin cesar su significación, más frecuentemente perdida de vista con la palabra “iglesia”.

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Otras observaciones sobre las profecías

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Pensamientos sobre la oración

Orar es hablar con Dios, con la libertad de un hijo ante su padre y el santo temor de un mortal delante de Dios. A. Monod La oración es un privilegio muy grande. “He tenido el atrevimiento de hablar al Señor, yo que soy polvo y ceniza” (Génesis 18:27, V. M.). Abraham Todo es más fácil cuando uno ora. Palabras de un niño

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¿Por qué tenemos que convertirnos?

Querido amigo: Me preguntas por qué tenemos que convertirnos, y qué es realmente la conversión.

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Práctica de la oración

Tratemos ahora de identificar algunos de los obstáculos a la oración y los recursos para superarlos.

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Pregunta 1 ¿Por qué partimos el pan?

Observando la forma de actuar de muchos cristianos, esta pregunta viene sencillamente a la cabeza. ¿Por qué tomamos la Cena del Señor? Dicha interrogación se plantea en primer lugar para los que aún no han participado de la Cena, pero también para los que llevan mucho tiempo haciéndolo. En nuestra vida cristiana es probable que hagamos algunas cosas sin saber exactamente por qué las hacemos.

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Pregunta 2 ¿Dónde partimos el pan?

Tal vez nunca hayamos abordado este tema con profundidad. Puede parecer un poco trivial a primera vista. Pero no lo es. Si pensamos un poco en lo que la Biblia dice al respecto y cómo lo practican muchos cristianos, entonces vale la pena examinar esta pregunta a la luz de la Palabra de Dios.

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Pregunta 3 ¿Qué hacemos cuando partimos el pan?

La respuesta a esta pregunta nos lleva a considerar el desarrollo de una reunión en la que los creyentes se reúnen para partir el pan

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Pregunta 4 ¿Cuándo partimos el pan?

¿Quiere Dios que nos reunamos un día específico de la semana para partir el pan? La Biblia no nos da instrucciones precisas sobre este tema, sino indicaciones espirituales que nos permiten discernir el pensamiento de Dios al respecto. En el Antiguo Testamento se menciona explícitamente el día en que se debía celebrar la pascua (Levítico 23:4-8).

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Pregunta 5 ¿Quiénes participan en el partimiento del pan?

Pocas preguntas son tan actuales como esta. ¡Qué dolor para el corazón del Señor al ver que este tema es motivo de tantos desacuerdos, e incluso separaciones entre creyentes! ¿Tiene que ser así? ¿La Biblia es tan complicada como para tener tales discrepancias? No, en absoluto. Esto depende más bien de nosotros, porque no discernimos claramente la voluntad de Dios.

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Pregunta 6 ¿Cómo partimos el pan?

Ahora que tenemos claro quiénes pueden participar en el partimiento del pan, veamos cómo ejercemos este privilegio. Para responder a esta importante pregunta podemos basarnos especialmente en 1 Corintios 11:17-34. Este pasaje no nos dice quién puede ser admitido en la Cena del Señor, sino cómo lo hacemos, es decir, cómo participamos en ella.

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Pregunta 7 ¿Hasta cuándo partiremos el pan?

La respuesta es muy sencilla: Hasta que él venga (1 Corintios 11:26).

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Prólogo a la versión castellana

En estos últimos tiempos, en estos días en que los corazones de los hombres se llenan de espanto a causa de las cosas que suceden o han de acontecer pronto, nos es grato ofrecer, a creyentes y amigos de habla castellana, la presente adaptación de la obra del siervo del Señor y autor cristiano holandés H. L.

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¿Tiene Israel un porvenir?

En algunas porciones de la Palabra, Dios es llamado: “El Altísimo, Poseedor de los cielos y de la tierra”. Y en Apocalipsis 11:4, “el Señor de toda la tierra” (V. M.).

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Una última pregunta

A través de la respuesta a siete preguntas hemos visto lo que la Biblia dice en relación con el partimiento del pan, el segundo acto visible junto al bautismo. Hemos aclarado varias cosas. Por último, se plantea la pregunta decisiva y final para cada uno de nosotros:

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A la imagen y semejanza de Adán

Génesis 5 habla de modo muy claro sobre este punto. En el versículo 1 leemos que Dios creó al hombre a su semejanza. Pero, cuando en el versículo 3 Adán engendró un hijo, este fue hecho conforme a su propia semejanza, y a su propia imagen. Es decir, conforme a la semejanza de un pecador culpable, una criatura caída lejos de Dios.

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A menos que el hombre naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios

Aquí el Señor Jesús habla del reino tal como era revelado en aquella época. Pronto, cuando sea manifestado ese reino en gloria, toda la tierra lo verá. Pero ahora, en lo que llamaré el carácter cristiano del reino, tal como está representado en tantas parábolas, impera otra situación.

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¿A quién da Dios las profecías?

La anterior cita del profeta Amós nos da ya la contestación: ciertamente, no al mundo. Desde luego, el porvenir del mundo está ya profetizado. ¿Nos hemos fijado, acaso, en que una parte importante de las profecías la constituye el anuncio del juicio venidero sobre los diferentes pueblos y naciones?

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