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¿Diezmar? o ¿no diezmar?
Lo que nos enseña la Biblia sobre el diezmo
Al leer el Antiguo Testamento queda bien claro que Dios exigía de su pueblo terrenal que le diera anualmente una parte de sus ingresos, es decir, la décima parte o el diezmo. Este era un mandamiento adicional a los sacrificios obligatorios que se debían ofrecer a causa de los pecados cometidos, al impuesto del templo y a parte de las cosechas del campo, entre otras ofrendas. Unas eran obligatorias y otras voluntarias.
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El Nombre que congrega
“El que conmigo no recoge, desparrama” (Mateo 12:30).
Jesús: “No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Tampoco hay otra persona que sea el centro de la reunión de los redimidos (Mateo 18:20). El deseo del Señor también es congregar a sus redimidos alrededor Suyo, para ser su Centro. Pero uno debe tener mucho cuidado para no aplicar estricta y teóricamente las verdades concernientes a la congregación, mientras individualmente deshonra al Señor, lo cual desacredita Su Nombre y Su testimonio, además de ser piedra de tropiezo para los que quieren acercarse.
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The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo
«Dios tiene una Iglesia en el mundo. Así como antaño había una “congregación en el desierto” (Hechos 7:38), hay hoy una Iglesia que pasa por este mundo como Israel pasaba por el desierto. Israel no era del desierto, sino que pasaba a través de él; la Iglesia de Dios no es del mundo (Juan 17:16): no hace más que atravesarlo. Hay actualmente en la tierra “un Cuerpo”, en el que habita el Espíritu, unido a Cristo, la Cabeza. Esa Iglesia, ese Cuerpo, está constituido por todos los que creen verdaderamente en el Hijo de Dios, y que están unidos en virtud del gran hecho de la presencia del Espíritu Santo. No se trata de una opinión, o de cierta idea que pueda aceptar o no a gusto de cada cual. Es un hecho divino.
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The Mackintosh Treasury
La venida del Señor
«Creemos que se ha oído el grito de medianoche: “¡Aquí viene el Esposo; salid a recibirle!” (Mateo 25:6). Reconocemos el resultado de aquel grito por la gran atención que, desde los años 1830 aproximadamente, se le ha dado a la gloriosa verdad de la venida del Señor. Durante siglos, no se oyó nada sobre el retorno del Esposo. “Mi señor tarda en venir” (Mateo 24:48), fue lo que claramente expresó la Iglesia profesante. La cristiandad estaba dormida. Pero, por la gracia de Dios, se oyó el grito –ese grito que conmueve el alma–: “¡Aquí viene el Esposo; salid a recibirle!”. ¿Estamos preparados? ¿Tenemos el aceite en nuestras vasijas –la verdadera gracia del Espíritu de Dios en nuestros corazones–? ¡Solemne pregunta!
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Manual Pastoral
¿Qué es el servicio pastoral?
Cuando Dios empieza una relación con un grupo de personas para llamarlo su pueblo, también se hace responsable de cuidarlo, tal como un pastor se ocupa de su rebaño. Qué consuelo saber que Dios siempre ha tenido cuidado de sus ovejas y que está presto a proveerles lo necesario en la manera que él mismo lo considera mejor. En este pequeño estudio veremos de qué manera Dios satisface las necesidades de los que son preciosos a Su corazón. Asimismo consideraremos por medio de quién trabaja a favor de ellos. Dios mismo ha encomendado a algunos de sus siervos la preciosa tarea de cuidar a los Suyos.
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Orientación cristiana
La cena del Señor
Para todo aquel que vive habitualmente en la atmósfera de las Escrituras, le parecerá extraño observar la confusión de pensamientos y la diversidad de prácticas respecto a un asunto tan importante, y que es presentado de un modo tan sencillo y claro en la Palabra de Dios.
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Capítulo 1
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Capítulo 2
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Capítulo 3
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Capítulo 4
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¿Cuál es la función del pastor a quien Cristo llama?
¿Su papel es mandar y dirigir todo en la iglesia? ¿Delegar funciones, predicar siempre en la congregación? ¿Organizar el culto, las oraciones, los cánticos, los versículos… y por ello recibir un salario? No, no es esto. La Palabra dice a través del apóstol Pedro que en el culto todos los creyentes son un sacerdocio santo y real, para ofrecer alabanzas a Dios:
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Cuidarnos unos a otros
No solo los pastores deben cumplir el trabajo de pastoreo. Hemos visto que todos los ancianos de la iglesia tienen este servicio. Todos los que son espirituales tienen que ayudar para la restauración de un hermano que caiga.
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El asalariado… que no es el pastor
El Señor Jesús, hablando de sí mismo como el Buen Pastor que da su vida por sus ovejas, también hizo referencia al asalariado:
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El cuerpo de Cristo
“¿Por qué me persigues?”,
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El ministerio y los dones
Leer 1 Corintios 12; Efesios 4:7-16; Romanos 12:4-8; 1 Pedro 4:10-11. En todos estos pasajes se resalta una cosa primordial: el Señor da. En Efesios, es Cristo quien ha dado; en Corintios, es Dios quien “ha colocado” en la Iglesia; en Romanos y en 1 Pedro se tienen dones de gracia diferentes.
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El primer pastor de ovejas
Cuando se considera un tema bíblico, siempre es bueno mirar dónde se encuentra este por primera vez en la Biblia. En Génesis leemos: “Y Abel fue pastor de ovejas… y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:2, 4).
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El Señor es mi pastor
El Salmo 23 nos enseña lo que es un verdadero pastor. Esta porción de la Escritura nos muestra lo que el Señor Jesucristo hace todos los días a favor de nosotros. Él es el modelo para los pastores, les enseña cómo deben servir, ministrar y pastorear las ovejas que ha puesto en sus manos.
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Introducción
Cuando Dios empieza una relación con un grupo de personas para llamarlo su pueblo, también se hace responsable de cuidarlo, tal como un pastor se ocupa de su rebaño. Qué consuelo saber que Dios siempre ha tenido cuidado de sus ovejas y que está presto a proveerles lo necesario en la manera que él mismo lo considera mejor.
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Introducción
Al hablar del “diezmo” en este estudio, nos referimos a la décima parte de algo, o sea el 10%. Por ejemplo, si alguien gana 100, dará 10 de lo adquirido. En el lenguaje común también se utilizan las palabras ofrendar u ofrenda, dar y donativo. Tenemos que entender que estas palabras no son sinónimas de diezmar, o de dar el diezmo.
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Introducción
La Palabra dice, hablando de Jesús: No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos (Hechos 4:12). Tampoco hay otra persona que sea el centro de la reunión de los redimidos (Mateo 18:20).
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Jesucristo, el gran Pastor
¡Esto fue justamente lo que hizo nuestro Señor Jesucristo! “Jesús… el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2).
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José
Hay un pastor de quien no hemos hablado, porque es un hombre a quien normalmente no consideramos tanto como pastor. No obstante, leyendo su historia, vemos que lo era. Jacob tenía mucho ganado; sus hijos lo cuidaban, y José, como uno de ellos, también participaba en este servicio. Por varias razones había desavenencias entre José y sus hermanos; ellos lo aborrecían.
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La casa de Dios
La Palabra también nos presenta al conjunto de los creyentes como la casa de Dios aquí en la tierra.
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La Cena y la Mesa del Señor
Los pasajes sobre la institución de la Cena en los tres primeros evangelios y en 1 Corintios 11 hablan en primer lugar a nuestros corazones. ¡Cuánto había “deseado” el Señor comer, por última vez, la pascua con sus discípulos!
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