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Cuarta revelación

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Cuidarnos unos a otros

No solo los pastores deben cumplir el trabajo de pastoreo. Hemos visto que todos los ancianos de la iglesia tienen este servicio. Todos los que son espirituales tienen que ayudar para la restauración de un hermano que caiga.

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Despertar y edificación del templo

En los capítulos precedentes hemos visto la actividad del remanente de Judá. Este se componía, en su mayoría, de gente que había podido probar su genealogía.

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División de la carta

Los dos primeros capítulos nos hablan de la cruz de Cristo como base de toda nuestra posición cristiana. Los capítulos 3 al 9 tratan del orden que conviene a la casa de Dios; los capítulos 11 al 14, del que conviene al cuerpo de Cristo. Entre estas series de capítulos está situado el 10, como una clase de paréntesis introducido entre la casa de Dios y el cuerpo de Cristo.

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Dos maneras de morir

“Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor” (Apocalipsis 14:13). Cualesquiera que sean las causas de fallecimiento contadas por las estadísticas, sea que se muera en la cama, en el hospital o en la carretera… conforme a las Escrituras sólo hay dos maneras de morir.

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El altar y los fundamentos del templo

A los dos caracteres del remanente mencionados más arriba, se les añaden, en nuestro capítulo, muchos otros.

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El amor de Dios hacia su pueblo

“La palabra de Jehová a Israel, por medio de Malaquías” (v. 1, RVA 1989). Aunque Malaquías profetizaba en medio de los débiles restos de Judá y Benjamín, vueltos del cautiverio, abarca en su pensamiento a Israel, es decir, al conjunto del pueblo. En eso difiere de Zacarías, quien considera tan solo a Judá y Jerusalén.

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El asalariado… que no es el pastor

El Señor Jesús, hablando de sí mismo como el Buen Pastor que da su vida por sus ovejas, también hizo referencia al asalariado:

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El derramamiento del Espíritu

Encontramos aquí una nueva división del tema. Está señalada en las Biblias hebraicas, las que empiezan el capítulo 3 en el versículo 28 del capítulo 2.

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El Día de Jehová o la invasión del Asirio

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El día de Jehová or el juicio de las naciones

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El libro de la ley y la fiesta de los tabernáculos

Los capítulos 8 al 10 hablan del estado religioso del pueblo y forman una especie de paréntesis, ya que el capítulo 11 se vincula directamente al capítulo 7.

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El primer pastor de ovejas

Cuando se considera un tema bíblico, siempre es bueno mirar dónde se encuentra este por primera vez en la Biblia. En Génesis leemos: “Y Abel fue pastor de ovejas… y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:2, 4).

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El Señor es mi pastor

El Salmo 23 nos enseña lo que es un verdadero pastor. Esta porción de la Escritura nos muestra lo que el Señor Jesucristo hace todos los días a favor de nosotros. Él es el modelo para los pastores, les enseña cómo deben servir, ministrar y pastorear las ovejas que ha puesto en sus manos.

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El Sol de justicia

En el capítulo 3 vimos el contraste entre el terrible día del juicio y el día en que Jehová hará (v. 2 y 17).

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Epílogo

Este epílogo, como también las palabras “al que nos ama” (de la introducción: 1:1-18), no pertenecen al tema profético del libro. Se trata aquí de la actual venida del Señor como estrella de la mañana. No son las siete iglesias (cap. 2 y 3), sino la Iglesia, la Esposa, la que vela por el Espíritu, contemplando al Señor en su carácter celestial, diciéndole: ¡Ven!

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Esdras

Entramos aquí en un nuevo período de nuestra historia. Han transcurrido cuarenta y siete años desde la dedicación del templo, sesenta y ocho aproximadamente desde el edicto de Ciro.

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Expulsión de las mujeres extranjeras

Hemos visto, en el capítulo precedente, que Dios había respondido a la humillación de uno solo, Esdras, quien agrupó en torno a sí, según un mismo espíritu de contrición, a aquellos compañeros que temblaban ante las palabras del Dios de Israel.

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Fin del trabajo y dedicación del templo

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Humillación, separación, confesión

La última celebración en la serie de las fiestas judías era la de los tabernáculos (Levítico 23). Ahora bien, el capítulo que se abre ante nosotros no tiene nada que ver con las ordenanzas levíticas. Solo el día veinticuatro –es decir, después del gran día de la fiesta de los tabernáculos que terminaba el día veintitrés– los hijos de Israel se reunieron en la aflicción y la humillación (v. 1).

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Introducción

El libro de Nehemías, hijo de Hacalías, no es la continuación inmediata del libro de Esdras. Comienza en el vigésimo año de Artajerjes (Mano Larga), es decir, trece años después de la llegada de Esdras a Jerusalén (comp. Esdras 7:7), que tuvo como resultado los acontecimientos relatados en los capítulos 7 a 10 de su libro.

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Introducción

Se ha hecho notar con justicia que cada una de las epístolas dirigidas a Timoteo y a Tito extraen su propio carácter de la misión que el apóstol había encargado a sus dos delegados y compañeros de obra. Timoteo debía velar por la sana doctrina (1 Timoteo 1:3-4) y Tito por el orden en la casa de Dios (Tito 1:5).

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Introducción

Este libro es una revelación de Jesucristo que Dios le dio a él mismo, transmitida a Juan, no por un ángel cualquiera, sino por “el ángel”, el representante de Cristo, para que el apóstol (profeta en este libro) dé testimonio de las cosas que constituyen su visión.

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Introducción

Joel es exclusivamente profeta de Judá y de Jerusalén, diferenciándose en eso de Oseas, quien, sin dejar a Judá fuera de su óptica, profetizaba acerca de Israel. El último capítulo del libro del profeta Joel nos lo demuestra. Allí leemos: “Haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén” (v. 1), los “hijos de Judá y de Jerusalén” vendidos a los extranjeros (v.

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