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The Mackintosh Treasury
Pensamientos sobre la Cena del Señor
Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
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La Iglesia del Dios viviente
Personas perversas
Es importante notar que solamente las personas perversas –y nadie más que ellas– tienen que ser separadas de la comunión de los creyentes. “Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros”. Sería un gran mal quitar a uno que meramente fue sorprendido en alguna falta o a uno que solamente cometió una ofensa.
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Pertenecemos al Señor
¿Ignoráis… que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:19-20).
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The Mackintosh Treasury
Por la fe nos apropiamos de nuestra posición en Cristo
Pero esto nos lleva a otro punto. ¿Cómo podemos entrar en esta maravillosa posición? ¿Cómo puede alguien hablar este lenguaje? ¿Cómo puede alguien cuyos ojos han sido abiertos para ver su completa e irremediable ruina –su relación con el primer hombre, su posición en la vieja creación, que es una piedra del viejo edificio–, alcanzar alguna vez una posición en la que pueda agradar a Dios?
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¿Por qué el domingo?
Ahora surge la pregunta: ¿Por qué el domingo y no otro día de la semana? La respuesta parece evidente. Según el calendario judío, el primer día de la semana era el octavo, y este día es, en el lenguaje simbólico de la Biblia, el día de un nuevo comienzo.
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¿Por qué la Iglesia está en la tierra?
Nos sentimos llevados a interrogarnos por qué ella ha sido dejada aquí abajo, y qué funciones es llamada a ejercer en la tierra.
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¿Por qué no tienen un nombre distintivo?
Una designación particular es absolutamente condenada por la Biblia: “Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído” (1 Corintios 3:4-5). “Y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía” (Hechos 11:26).
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The Mackintosh Treasury
Preparación de Josías antes de emprender su obra de reforma
De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén (2 Crónicas 34:1).
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Prerrogativa del Señor
1 Corintios 11:28 nos proporciona una respuesta sencilla y aparentemente obvia: “Pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan”. Según este pasaje, cada uno debe examinarse a sí mismo y luego comer. En este caso, sería solo una decisión personal participar o no en la Cena del Señor.
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Presentación a Jehová
El día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin tacha, y tres décimas de efa de flor de harina para ofrenda amasada con aceite, y un log de aceite. Y el sacerdote que le purifica presentará delante de Jehová al que se ha de limpiar, con aquellas cosas, a la puerta del tabernáculo de reunión (v. 10-11).
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La Iglesia del Dios viviente
Preservar la gloria de Dios
Por cierto que nuestra primera preocupación en cuanto a la disciplina de la asamblea debería ser la de preservar la gloria de Dios y honrar su santo nombre. Él mora en la asamblea, y si el mal es tolerado en ella, no se está haciendo otra cosa que vincular el santísimo nombre de Cristo con el mal. Esto deshonra su nombre precioso y santo.
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The Mackintosh Treasury
Primer mensaje del profeta
comparación con la lista negra de las transgresiones de Acab, quien había elegido a la malvada Jezabel, hija del incircunciso rey de los sidonios, para ser la compañera de su corazón y de su trono; este solo hecho bastaba para asegurar la opresión de Israel y la entera subversión de su antiguo culto.
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La Iglesia del Dios viviente
Primer paso
Ahora veamos el primer paso que se debe dar luego de verificar la existencia de la ofensa. Este primer paso es: “Ve y repréndele estando tú y él solos”. Esto es lo que el Señor dijo que habría de hacerse como primera medida por parte del ofendido. Permítasenos citar las excelentes palabras de W. Kelly sobre lo dicho más arriba:
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Primera respuesta: Es una invitación
Partimos el pan porque nuestro Salvador y Señor nos lo pide. Esta respuesta vivifica nuestro amor por él. La noche en que el Señor Jesús fue tan ignominiosamente traicionado y entregado instituyó la Cena para sus discípulos y les dijo: Haced esto en memoria de mí. (Lucas 22 v.19).
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The Mackintosh Treasury
Privilegio implica responsabilidad
El privilegio de tener a Dios con nosotros
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The Mackintosh Treasury
Prosperidad de Job
En la primera página de este notable libro vemos al patriarca Job rodeado de todo cuanto podía hacer el mundo agradable a sus ojos, así como de cosas que podían otorgarle un lugar importante en este mundo. “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”. Vemos aquí lo que era Job en su vida.
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Prueba de lepra
Busquemos el sentido espiritual de este notable aspecto del diagnóstico sacerdotal y de la duda que podría surgir en cuanto a los síntomas de la enfermedad. ¿No puso Dios al hombre bajo vigilancia? ¿No le ha dado toda posibilidad de demostrar que no estaba atacado de “lepra”? La misma Escritura responde.
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The Mackintosh Treasury
Pruebas de que Dios está por nosotros
Sin embargo, puede que el lector se sienta dispuesto, antes de entrar en materia, a preguntar cómo puede saber él que está incluido en el “nosotros” de nuestra preciosa tesis. Esta es, de cierto, una pregunta de la mayor importancia. Nuestro eterno bien o nuestro eterno mal dependen de la respuesta. ¿Cómo, pues, sabremos que Dios está por nosotros?
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La Iglesia del Dios viviente
Pruébese cada uno a sí mismo
Veamos ahora las palabras solemnes del apóstol en cuanto a comer y beber la Cena indignamente. “De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
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Purificación inicial
"Y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio" (v. 7).
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La Iglesia del Dios viviente
Purificándose a sí mismo
Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra (2 Timoteo 2:21).
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La Iglesia del Dios viviente
Purificar a la asamblea
Estrechamente relacionada con ello está la purificación de la asamblea ante los ojos del mundo por medio de la disciplina y el juicio del mal. Debemos brillar como luces en el mundo a fin de que nuestras buenas obras se vean y glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos (Mateo 5:16).
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Que cada uno se examine a sí mismo
La responsabilidad personal tiene otro aspecto. Al parecer, los corintios habían sido negligentes en cuanto a examinarse a sí mismos respecto a hechos que no habían puesto en orden en su vida. Con pecados no juzgados y asuntos en desorden, llegaron a la presencia del Señor para proclamar su muerte. Esto es de gran importancia para nosotros.
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La Iglesia del Dios viviente
¿Qué dice la Escritura?
Para el obediente hijo de Dios, para alguien deseoso de hacer la voluntad de su Señor y Salvador, hay solamente una consideración y una pregunta: “¿Qué dice la Escritura?” (Romanos 4:3). ¿Cuáles son las instrucciones del Señor al respecto? Para el alma sincera y concienzuda, la obediencia a la Palabra de Dios es lo más importante.
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