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El socorro divino
A medida que hicimos el examen de las diversas tentaciones, destacamos los recursos divinos para hacerles frente. Considerémoslos una vez más a fin de estar mejor preparados para enfrentar las pruebas en la carrera cristiana.
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Elí, Noemí, Abraham - la disciplina en la familia
Tres personajes de la antigüedad, cada uno con su carácter, en su esfera familiar, y la disciplina que Dios, en su gracia, los hizo atravesar. Estas circunstancias lejanas se trasladan fácilmente a nuestra vida hoy; son completamente actuales; no es necesario hacer un gran esfuerzo para sacar algunas enseñanzas que Dios desea darnos por medio de ellos.
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Elías, Jonás, Juan Marcos - Disciplina y restauración en el servicio
El servicio del Señor nos expone a trampas y peligros. La vida de estos tres hombres es un ejemplo de ello. El ministerio de Elías fue detenido por el orgullo espiritual: “Solo yo he quedado”, dijo él. El de Jonás fue frenado por la preocupación de su reputación personal. Juan Marcos abandonó la obra por temor a los obstáculos y el sufrimiento.
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Glorificados
En su oración de Juan 17, el Señor Jesús destaca tres unidades:
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Hombres y mujeres de oración en la biblia
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Introducción
Nuestro tema parece austero a primera vista, sin embargo es muy actual. A menudo los jóvenes y los menos jóvenes se preguntan: «¿Por qué permitió Dios tal acontecimiento en mi vida? ¿Por qué perdí mis exámenes? ¿Por qué mi madre está enferma? ¿Por qué este duelo?».
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Introducción - ¿Qué es la oración?
Mi gozo está en tus atrios, la casa de oración, Do el alma tantas veces su fuerza y luz halló. Con cuánto amor el ruego Tú sueles escuchar, ¡Qué dulce hablar contigo, cuán bello en Ti esperar!
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Job - la disciplina para conocer su propio corazón
Uno de los motivos del camino por el desierto era conducir al pueblo a “saber lo que había” en su corazón (Deuteronomio 8:2), ese corazón que solo Dios puede sondear verdaderamente:
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La familia de Dios
Después de haber visto lo que la gracia de Dios ha hecho por nosotros, consideremos ahora lo que ha hecho de nosotros.
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La oración en su lugar adecuado
Existe una fuerte tendencia en la mente humana a percibir un solo lado de las cosas, y esto es algo de lo que deberíamos guardarnos con todo cuidado. Sería una muestra de sabiduría de nuestra parte ver siempre las cosas según nos las presenta Dios en su santa Palabra. Deberíamos poner las cosas donde Él quiere que estén y dejarlas allí.
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La oración y las sanidades
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Las tentaciones exteriores
Estas vienen de afuera y buscan hacernos caer; también ponen la fe a prueba para manifestar la realidad de ella. En nosotros, semejantes tentaciones pueden excitar la codicia, esta respuesta de un corazón malvado que encuentra su satisfacción en el mal, o, por el contrario, encontrar la fe que cuenta con Dios y que libera.
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Las tentaciones interiores
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Los recabitas - la disciplina personal
Una pregunta se impone: ¿Hay que esperar «pasivamente» la disciplina de Dios, sea para prevenir una caída o cuando se ha fallado?
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Los resultados de la oración
Sin duda los resultados de la oración son más numerosos de lo que pensamos, tanto en el mundo visible como en lo invisible; trataremos de detallar algunos de ellos. a) La paz de Dios
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Pablo - la disciplina preventiva en relación con el ministerio
Una disciplina así, ¿es verdaderamente oportuna? Los numerosos peligros que corre un siervo del Señor nos muestran por qué la Palabra señala esta necesidad.
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¿Por qué orar?
En primer lugar, para acercarnos a Dios y comunicarnos con él. La epístola a los Hebreos abunda en el verbo acercar. Nos acercamos confiadamente al trono de la gracia (cap. 4:16). Nos acercamos a Dios por Cristo, quien intercede por nosotros (cap. 7:25). Nos acercamos por el camino nuevo y vivo (cap. 10:19-22).
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Reflexión final
Antes de cerrar las páginas de este libro, no se vaya sin poder responder afirmativamente a la siguiente pregunta capital: Si usted tuviese que morir hoy, ¿está seguro de que iría al cielo? Estas citas de la Santa Biblia le informan cómo ir al cielo.
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Salvados
El Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido (Mateo 18:11). El pastor que tanto buscó a su oveja, ¡con qué gozo puede decir, al volver a su casa: “Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido”! (Lucas 15:6).
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Unidos a Cristo
En nuestro primer capítulo, relativo al tema de la salvación, vimos la gracia de Dios por nosotros. En el segundo capítulo, que trata sobre la familia de Dios, vimos lo que él hace de nosotros. Y ahora, en cuanto a nuestra unión con Cristo, veremos Su obra en nosotros.
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Unidos en un solo cuerpo
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1. Estar dispuesto a orar
En el Salmo 32:6 leemos: “Orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado”. Si solicitamos audiencia ante un personaje importante, a veces es necesario esperar mucho tiempo para ser recibidos.
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Abraham
No vamos a considerar toda la historia del patriarca, sino el fruto producido por la disciplina de Dios en su vida familiar. El llamamiento a Abraham fue claro: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1). Sin embargo, Abraham se apartó de la instrucción divina:
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Actitud exterior
“Entra en tu aposento”, dijo el Señor Jesús en Mateo 6:6, y “ora a tu Padre que está en secreto”. 2 Reyes 4:1-6 nos da un ejemplo. Solos en su pobre habitación, la madre y sus dos hijos recogían vasijas vacías. Solo eran tres los que estaban allí, sin embargo había otra Presencia. En su angustia esa madre había clamado a Eliseo. ¿Cómo salvar a sus hijos de los acreedores?
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